{"id":6609,"date":"2023-09-07T14:37:19","date_gmt":"2023-09-07T17:37:19","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=6609"},"modified":"2023-09-22T17:03:38","modified_gmt":"2023-09-22T20:03:38","slug":"un-cuento-para-la-democracia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/un-cuento-para-la-democracia\/","title":{"rendered":"Un cuento para la democracia"},"content":{"rendered":"\n<p>En la b\u00fasqueda de la construcci\u00f3n de la concepci\u00f3n de la democracia como forma de la funci\u00f3n pol\u00edtica de la educaci\u00f3n, estudio diversas pr\u00e1cticas y discursos en las primeras d\u00e9cadas del sistema educativo argentino.<br>La hip\u00f3tesis que propongo promueve el an\u00e1lisis del origen de la ense\u00f1anza de la democracia \u2014esa que se instaur\u00f3 en el curr\u00edculo escolar\u2014 en tiempos escasamente democr\u00e1ticos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, la pregunta por ese pasado fundador de las nociones de la democracia a la medida de la dirigencia finisecular y del novecientos, deviene de la necesidad de comprender c\u00f3mo es y de qu\u00e9 manera acontecen la ense\u00f1anza y el aprendizaje de ella en la escuela de hoy, en estos j\u00f3venes cuarenta a\u00f1os ininterrumpidos de gobiernos democr\u00e1ticos.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, entre la investigaci\u00f3n y la preocupaci\u00f3n por el presente, lleg\u00f3 a mis manos <em>El diario, <\/em>uncuento de Renata Costilla. Renata es una estudiante de 16 a\u00f1os del conurbano bonaerense, que narra en su relato una historia conmovedora y profunda. Transcribo a continuaci\u00f3n este texto para los y las lectoras de Viento Sur.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>EL DIARIO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cuento de <\/strong><strong>Renata Costilla<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Hab\u00eda una vez&#8230; una vida diferente<\/em>. <em>Distinta a la que conocemos la juventud de hoy en d\u00eda<\/em>. As\u00ed dec\u00eda mi pap\u00e1. \u00c9l mencionaba que la libertad, la igualdad, la dignidad, la identidad y la democracia son valores que siempre debemos defender porque en ciertos momentos de nuestra historia los perdimos. Pero lo m\u00e1s importante es que los recuperamos y, por eso, era imprescindible que los cuidemos como tesoros invaluables.<\/p>\n\n\n\n<p>De chica, no entend\u00eda bien a lo que se refer\u00eda. Se imaginar\u00e1n que, en la mente de una joven, esos conceptos resultaban muy abstractos. Yo nac\u00ed con esos derechos y me era casi imposible imaginar c\u00f3mo era vivir sin ellos. As\u00ed que mi pap\u00e1, para ayudarme a comprender, me regal\u00f3 un cuadernito que conten\u00eda una historia muy especial. Una historia que voy a compartir con ustedes:<\/p>\n\n\n\n<p><em>El dos de noviembre de 1983 se escuch\u00f3 un alarido desgarrador: \u201c\u00a1Quiero saber d\u00f3nde est\u00e1 mi hijo!\u201d Cuatro, cuatro d\u00edas. Ella llevaba encerrada cuatro d\u00edas. Hac\u00eda fr\u00edo, estaba sola y, si gritaba, la golpeaban. La silenciaban. D\u00edas antes hab\u00eda otra mujer con ella. Seg\u00fan recuerda, se llamaba Alba. Pero dos noches atr\u00e1s, hab\u00eda entrado un hombre que les peg\u00f3 y arrastr\u00f3 a Alba hasta sacarla del compartimento. Ahora, en lo \u00fanico en que pod\u00eda pensar la mujer, adem\u00e1s de preocuparse por su hijo, era en el fervoroso deseo de que Alba estuviera bien, que haya logrado escapar. Ilusa, ingenua. Ella sab\u00eda lo que le hab\u00eda sucedido a Alba pero no quer\u00eda ni imagin\u00e1rselo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El treinta de noviembre de 1983 se escuch\u00f3 una pregunta dolorosa: \u201c\u00bf<\/em><em>Qu<\/em><em>\u00e9 <\/em><em>hicieron con mi beb<\/em><em>\u00e9<\/em><em>?<\/em><em>\u201d Hab\u00eda pasado un mes. Todav\u00eda no le hab\u00edan devuelto a su beb<\/em><em>\u00e9 <\/em><em>reci<\/em><em>\u00e9<\/em><em>n nacido. Ella no sab\u00eda en d\u00f3nde estaba y se sent\u00eda m\u00e1s sola que nunca. Hab\u00eda intentado hablar y explicarle al hombre que diariamente entraba y la revisaba que ella necesitaba alimentar, abrazar, amar, cuidar y limpiar a su hijo. <\/em><em>Ilusa,<\/em><em> <\/em><em>ingenua. A <\/em><em>\u00e9<\/em><em>l no le <\/em><em>import<\/em><em>\u00f3. Ni la mir\u00f3. Ni <\/em><em>contest<\/em><em>\u00f3. Todos los d\u00edas la volv\u00eda a dejar en ese mismo lugar. Y esta vez, la mujer no insisti\u00f3. Porque record\u00f3 la noche en que llor\u00f3 y grit\u00f3 tanto que lo cans\u00f3. El hombre la hab\u00eda ahorcado hasta el <\/em><em>punto<\/em><em> <\/em><em>de dejarla al <\/em><em>borde<\/em><em> <\/em><em>de la<\/em><em> <\/em><em>incon<\/em><em>sciencia. Desde ese momento, ella intent\u00f3 no emitir sonido alguno por miedo a ser reprimida nuevamente. Pero no lo logr\u00f3.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El cinco de diciembre de 1983 se escuch\u00f3 una exigencia que le partir\u00eda el coraz\u00f3n a cualquiera: \u201c\u00a1Devu<\/em><em>\u00e9<\/em><em>lvanme a mi hijo!\u201d S\u00ed, a cualquiera. Menos a ellos.La mujer entendi\u00f3 que era in\u00fa<\/em><em>til<\/em><em> <\/em><em>seguir<\/em><em> <\/em><em>esperando.<\/em><em> <\/em><em>Intent<\/em><em>\u00f3 escapar, <\/em><em>intent<\/em><em>\u00f3 escapar cuando vio que el hombre que la visitaba se distrajo un par de segundos y dej\u00f3 la puerta abierta. Otra vez, ilusa e ingenua. No lo logr\u00f3. Y ahora la ten\u00edan en un lugar m\u00e1<\/em><em>s peque<\/em><em>\u00f1o, con olor putrefacto y en condiciones inhumanas. Lo m\u00e1s importante: todav\u00eda sin su beb<\/em><em>\u00e9<\/em><em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El siete de diciembre de 1983 se escuch\u00f3 <\/em><em>una <\/em><em>\u00fa<\/em><em>ltima s<\/em><em>\u00fa<\/em><em>plica atormentada: <\/em><em>\u201c\u00a1Por favor, por favor! Se los imploro. \u00a1D<\/em><em>\u00e9<\/em><em>jenme ver a mi beb<\/em><em>\u00e9<\/em><em>!<\/em><em>\u201d <\/em><em>Tres d<\/em><em>\u00edas. Ella hab\u00eda pasado tres d\u00edas sin tomar ni comer nada. Era el castigo merecido. Y todos los d\u00edas desfilaban hombres que le gritaban, la torturaban. Pero nunca se desanim\u00f3, no se call\u00f3. A cada uno que ingres\u00f3 le hab\u00eda preguntado por el paradero de su ni\u00f1o. Despu<\/em><em>\u00e9<\/em><em>s de todo era una madre desesperada. Pero los volvi\u00f3 a cansar. Ellos segu\u00edan gritando y torturando. Ella, poco a poco, sinti\u00f3 c\u00f3<\/em><em>mo perd<\/em><em>\u00eda la capacidad de respirar, de vivir. Finalmente, pens\u00f3, lo \u00fanico que pod\u00eda hacer ahora era dormir, dormir.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El ocho de diciembre de 1983 ya no se escuch\u00f3 nada. Hac\u00eda fr\u00edo, estaba sola y, ya lo present\u00eda, estaba muriendo. En su \u00faltimo sue\u00f1o, ella record\u00f3 a su padre. Este le hab\u00eda avisado, le hab\u00eda dicho que no salga a la plaza. <\/em><em>\u00c9<\/em><em>l se lo hab\u00eda advertido. En su \u00faltimo momento de consciencia, ella record\u00f3 a su beb<\/em><em>\u00e9<\/em><em>. En su \u00faltimo momento de delirio, ella cerr\u00f3 sus ojos y se imagin\u00f3 una risa, unos peque\u00f1os ojos como los suyos, unos despertares junto a un bello ser. En su \u00faltimo momento de vida, supo con seguridad que su hijo iba a estar bien porque ella siempre lo cuidar\u00eda\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed culminaba el relato de ese diario \u00edntimo, la historia de mi abuela paterna. Ella jam\u00e1s pudo reencontrarse con su beb\u00e9. Pero su hijo, mi pap\u00e1, a trav\u00e9s de ese diario \u00edntimo que hab\u00eda encontrado casi por casualidad, s\u00ed pudo conocer a su mam\u00e1 y saber de su lucha desesperada para estar con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Juntos decidimos escribir un final a la historia de las ra\u00edces de nuestra familia: <em>\u201c<\/em><em>El diez de diciembre de 1983, la mujer se dej\u00f3 ir. \u00bfIlusa, ingenua? Quiz\u00e1s. Si hubiera resistido un solo minuto m\u00e1s habr\u00eda vivido el momento que siempre so\u00f1\u00f3: su libertad y la recuperaci\u00f3n de su hijo. Porque ese d\u00eda qued\u00f3 marcado para siempre en la historia argentina. Ese d\u00eda logramos recuperar la democracia\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La autora<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El relato me exime de cualquier tipo de cierre, pero me gustar\u00eda compartirles las respuestas que dio Renata a mis preguntas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEscrib\u00ed esta obra sobre la democracia gracias a un ejercicio en la clase de literatura en mi colegio el cual consist\u00eda en escribir una obra sobre lo que queramos y al estar cumpliendo 40 a\u00f1os de democracia ininterrumpidos, y decid\u00ed inspirarme en eso.<\/p>\n\n\n\n<p>Me met\u00ed en el mundo sobre la democracia, desde chica, ya que mi pap\u00e1 es adoptado y decidi\u00f3 realizarse el estudio para ver si era hijo de desaparecidos y yo viv\u00ed todo ese momento junto a \u00e9l, as\u00ed que con la compa\u00f1\u00eda de mi mam\u00e1, mi pap\u00e1 y mi educaci\u00f3n escolar fui interioriz\u00e1ndome en el tema. <\/p>\n\n\n\n<p>La obra naci\u00f3 completamente de mi cabeza ya que mi pap\u00e1 no es hijo de desaparecidos pero, \u00bfqu\u00e9 hubiese pasado si s\u00ed lo era? \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 realmente con todos los que s\u00ed vivieron esa realidad? Esas y m\u00e1s preguntas me ayudaron a formar esta obra, logrando transmitir lo que yo quer\u00eda lograr, que era ese sentimiento de impotencia mezclado con el de tranquilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde la ucron\u00eda hasta el relato que a\u00fan todav\u00eda se discute, podemos seguir las huellas del cantor: \u2018todo est\u00e1 guardado en la memoria\u2026&#8217;\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la b\u00fasqueda de la construcci\u00f3n de la concepci\u00f3n de la democracia como forma de la funci\u00f3n pol\u00edtica de la educaci\u00f3n, estudio diversas pr\u00e1cticas y discursos en las primeras d\u00e9cadas del sistema educativo argentino.La hip\u00f3tesis que propongo promueve el an\u00e1lisis del origen de la ense\u00f1anza de la democracia \u2014esa que se instaur\u00f3 en el curr\u00edculo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":6610,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":true,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0},"categories":[155,789],"tags":[],"coauthors":[534],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6609"}],"collection":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6609"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6609\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6612,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6609\/revisions\/6612"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6610"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6609"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6609"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6609"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=6609"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}