{"id":6634,"date":"2023-09-18T12:58:59","date_gmt":"2023-09-18T15:58:59","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=6634"},"modified":"2023-10-19T13:59:35","modified_gmt":"2023-10-19T16:59:35","slug":"libertad-y-comunidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/libertad-y-comunidad\/","title":{"rendered":"Libertad y comunidad"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>El hombre es un ser ordenado para la convivencia social \u2014leemos en Arist\u00f3teles\u2014; el bien supremo no se realiza, por consiguiente, en la vida individual humana, sino en el organismo superindividual del Estado; la \u00c9tica culmina en la Pol\u00ed<\/em><em>tica. <\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Juan Domingo Per\u00f3n<\/em> <br><em>Mendoza, 1949 <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Durante los \u00faltimos tiempos se ha incorporado al debate pol\u00edtico \u2014en especial a partir de la irrupci\u00f3n de emergentes como aquellos que representan el agrupamiento \u00ablibertario\u00bb denominado Libertad Avanza\u2014 la cuesti\u00f3n de la discusi\u00f3n sobre la esencia y alcances de la libertad. Las pol\u00e9micas filos\u00f3ficas que ata\u00f1en a este absoluto no constituyen una disputa a partir de la cual pueda establecerse un acuerdo universal de pleno consenso, sino que m\u00e1s bien depende \u2014en suma\u2014 del \u00e1ngulo te\u00f3rico de quienes plantean el desacuerdo y en particular de la posici\u00f3n asumida respecto a la naturaleza esencial del ser humano.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ejemplo, el liberalismo cl\u00e1sico o el primer liberalismo \u2014al considerar al individuo como un sujeto autosuficiente y ego\u00edsta\u2014 antepone lo individual a lo colectivo, lo privado a lo p\u00fablico. En su versi\u00f3n m\u00e1s extrema encontramos a Hobbes que sentencia que \u00abel hombre es el lobo del hombre\u00bb y que desde ese ego\u00edsmo sustancial debe pactar t\u00e1citamente con los dem\u00e1s sujetos ciertas condiciones indispensables para la supervivencia. El liberalismo es una consecuencia de las revoluciones burguesas, de donde emerger\u00e1 un nuevo sujeto hist\u00f3rico: el burgu\u00e9s. Este se considera centro de imputaci\u00f3n fundamental de todas las normas y de todos los derechos que son individuales \u2014promovi\u00e9ndose de esta forma la idea de un individuo cuyo prop\u00f3sito no alcanza la plenitud en comunidad\u2014, bast\u00e1ndole apenas un pacto de convivencia. De este modo se asocia a los dem\u00e1s para satisfacer algunas necesidades cuyos horizontes no excedan los estrictamente individuales. El individuo as\u00ed considerado no requerir\u00eda un \u00e1mbito colectivo para desarrollarse integralmente ni adquirir todos los derechos sustanciales que le son inherentes por naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<p>Otros autores, por el contrario, niegan esta caracterizaci\u00f3n ontol\u00f3gica de la persona humana y sostienen que \u2014en orden a su condici\u00f3n\u2014 el g\u00e9nero humano es una especie esencialmente gregaria; es decir, un arquetipo que, por naturaleza, constituye una comunidad de semejantes de la cual es inseparable y que la subjetividad humana se constituye precisamente a partir de esa caracterizaci\u00f3n conjunta. Los humanos somos, en esencia, seres comunitarios por naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a estas posiciones antropol\u00f3gicas planteadas notoriamente desde los extremos, existen otras de lo m\u00e1s variadas y heterodoxas. Algunas, en lo atinente a este texto, pueden verificarse a ra\u00edz de la fuerte impugnaci\u00f3n a las ideas liberales cl\u00e1sicas que promueven el resurgimiento de doctrinas disidentes. Ellas cuestionar\u00e1n en sustancia la idea del hombre como sujeto individualista, en t\u00e9rminos de aislamiento, de atomizaci\u00f3n. Tal es el caso del justicialismo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Acerca de la libertad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Al respecto, Plat\u00f3n ensayar\u00e1 cierta definici\u00f3n \u2014ya por cierto no la \u00fanica\u2014 que lograr\u00e1 en el tiempo relativos niveles de aceptaci\u00f3n com\u00fan. En <em>Rep\u00fa<\/em><em>blica<\/em>, el fil\u00f3sofo propone que la <em>eleutheria<\/em> (<em>\u1f10<\/em><em>\u03bb\u03b5\u03c5\u03b8\u03b5\u03c1\u03af\u03b1<\/em>) \u201clibertad\u201d es alcanzada por la persona en tanto que su voluntad racional domina sobre aquellos apetitos irracionales y sirve as\u00ed a la correcta consecuci\u00f3n de sus deseos. Del mismo modo, la polis ser\u00e1 libre si las clases o estamentos que la componen son capaces de satisfacer las aspiraciones que les son propias, seg\u00fan sea la caracter\u00edstica de cada una, en orden al autodominio racional.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde su origen, el justicialismo considerar\u00e1 a la persona humana como sujeto que solo puede realizarse en comunidad. Es decir, que no existe un sujeto individual que suscriba un contrato social t\u00e1cito ajeno a los dem\u00e1s, sino que naturalmente las personas humanas coexistir\u00e1n en una unidad solidaria y competitiva a la vez, pero simbi\u00f3tica. Son los lazos y relaciones de proximidad las que constituyen su subjetividad y, al mismo tiempo, constituyen a la comunidad. Es decir, conviven en una relaci\u00f3n de \u00abco-constituci\u00f3n\u00bb el sujeto y la comunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Es bien oportuno reiterar que la forma de \u00ablibertad\u00bb pregonada por los nuevos libertarios \u2014no carente de limitaciones y omisiones\u2014 deviene de una doctrina que supone a la libertad como el principal derecho individual de un sujeto autosuficiente que \u00abdebe gozar casi ilimitadamente de ella\u00bb, para poder suscribir a un contrato social tal y como sosten\u00edan las escuelas contractualistas, para satisfacer sus necesidades e intereses individuales.<\/p>\n\n\n\n<p>Para el justicialismo, por el contrario, la libertad se da esencialmente en el marco de una comunidad. Como veremos, no existe la posibilidad de la persona humana libre en una comunidad que no lo es. Es decir, que la precondici\u00f3n necesaria para que una persona sea libre es la existencia de una comunidad que lo preceda y a la que pertenezca naturalmente; as\u00ed se va socializando a partir de relaciones de proximidad que parten de n\u00facleos m\u00e1s peque\u00f1os \u2014familias\u2014 llegando a conformar comunidades, regiones, pa\u00edses, Estados, etc. Por lo tanto, si la libertad se da en el marco de una comunidad a la que se pertenece, ella no es un fin en s\u00ed mismo, sino un medio para amalgamar la constituci\u00f3n de esa comunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Per\u00f3n sostendr\u00e1 en numerosas oportunidades que la libertad es un medio, no es un fin. Pero siguiendo la idea del supuesto de libertad para la plenitud comunitaria, tambi\u00e9n sostendr\u00e1 que esta debe ser considerada como un bien individual que tiene un fin social por cumplir; es decir, est\u00e1 atada, anudada a un fin superior que es el fin social.<\/p>\n\n\n\n<p>La libertad para el justicialismo se encuentra supeditada a un fin social que debe cumplir: no se declama, no se discute, se ejerce y se defiende. Es decir que \u2014para una filosof\u00eda como el justicialismo\u2014 la libertad no se centra en una discusi\u00f3n filos\u00f3fica sobre ella. Se ejerce o no se ejerce, se defiende o no se defiende. Es una cuesti\u00f3n filos\u00f3fico pr\u00e1ctica. Es cuando se hace, es en el despliegue, es en la praxis donde aparece la libertad como valor absoluto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>Lo que caracteriza a las comunidades sanas y vigorosas es el grado de sus individualidades y el sentido con que se disponen a engendrar en lo colectivo. A este sentido de comunidad se llega desde abajo, no desde arriba; se alcanza por el equilibrio, no por la imposici\u00f3n. Su diferencia es que as\u00ed como una comunidad saludable, formada por el ascenso de las individualidades conscientes posee hondas razones de supervivencia, las otras llevan en s\u00ed el estigma de la provisionalidad, no son formas naturales de la evoluci\u00f3n, sino par\u00e9ntesis cuyo valor hist\u00f3rico es, justamente, su cancelaci\u00f3<\/em><em>n (Per<\/em><em>\u00f3n, 1949).<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En 1952 \u2014ante los miembros del Poder Judicial\u2014 Per\u00f3n llegar\u00e1 hasta el extremo de afirmar que ni la misma libertad individual puede ser superior al bien de la Naci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Per\u00f3n jam\u00e1s negar\u00e1 la libertad individual, la supone necesario veh\u00edculo para conseguir un logro superior que es el bien colectivo, el \u00abnosotros\u00bb sobre el \u00abyo\u00bb. Mientras tanto, las doctrinas liberales cl\u00e1sicas colocar\u00e1n al \u00abyo\u00bb, al individuo sobre el \u00abnosotros\u00bb:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>Hay una libertad irrespetuosa ante el inter\u00e9<\/em><em>s com<\/em><em>\u00fan, enemiga natural del bien social. No vigoriza al \u00abyo\u00bb sino en la medida que niega al \u00abnosotros\u00bb, y ni siquiera se es \u00fatil a s\u00ed misma para proyectar sobre su actividad una noble calificaci\u00f3<\/em><em>n (Per<\/em><em>\u00f3n, 1949).<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Per\u00f3n profundizar\u00e1 sobre este aspecto, diciendo:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>La conclusi<\/em><em>\u00f3n de que s\u00f3lo en el dilatado marco de la convivencia puede producirse la personalidad libre \u2014y no en el aislamiento\u2014 puede ser el agregado indispensable al ideal filos\u00f3<\/em><em>fico de sociolog<\/em><em>\u00eda, cuya expresi\u00f3n m\u00e1<\/em><em>s simple ser<\/em><em>\u00eda la de que nos es grato llegar a la humanidad por el individuo, y a este por la dignificaci\u00f3n y acentuaci\u00f3n de sus valores permanentes (Per\u00f3n, 1949).<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La libertad solo existe en el marco de una coexistencia, de una convivencia; no existe como una entidad aislada, no hay un ser libre por fuera de la comunidad. Por lo tanto, asegurar la libertad o asegurar los beneficios de la libertad \u2014como sostiene la Constituci\u00f3n Nacional\u2014, no significa dejar hacer lo que cada uno quiere, sino hacer que cada uno cumpla la ley; porque el <em>nomos<\/em> para Per\u00f3n \u2014en sentido de justicia que \u00abdistribuye\u00bb\u2014 es un instrumento que garantiza y ordena la vida comunitaria. Porque es evidente que \u2014m\u00e1s all\u00e1 del necesario car\u00e1cter colectivo de la persona humana que coexiste con los dem\u00e1s en relaci\u00f3n de proximidad\u2014 debe existir un marco regulatorio que normalice, que regule esa coexistencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Seguir examinando la noci\u00f3n de libertad del primer peronismo, nos remite entre otros textos a \u00abLa comunidad organizada\u00bb. All\u00ed, un significativo p\u00e1rrafo nos puede ayudar a representar mejor esta cuesti\u00f3n cuando se sostiene que nuestra comunidad \u00abes aquella donde la libertad y la responsabilidad son causa y efecto\u00bb. As\u00ed planteada, la idea deja de lado que la libertad no tiene consecuencias en su proceder y sin olvidar que siempre es tal, solo y en tanto encuentra trascendencia en su ejercicio. Del resultado de los efectos provocados por la ejecuci\u00f3n de la libertad, surge la idea de responsabilidad y esta es, b\u00e1sicamente social; es responsabilidad hacia la comunidad a la que pertenezco por naturaleza. Pero otro requisito para que exista la libertad plena, es la justicia social. Para el primer peronismo nunca podr\u00e1 existir libertad si los individuos no coexisten en un marco de justicia social, de felicidad social, de aquellos deseos satisfechos de cada uno de los integrantes de los estamentos de la polis, al decir de Plat\u00f3n. Ella es el instrumento que permite el ejercicio de la libertad; la injusticia social impide la pr\u00e1ctica \u00e9tica de la libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>Si la felicidad es el objetivo m\u00e1ximo, y su maximizaci\u00f3n una de las finalidades centrales del af\u00e1n general, se hace visible que unos han hallado medios y recursos para procur\u00e1rsela y que otros no la han pose\u00ed<\/em><em>do nunca.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/em><em>En consecuencia observaremos que la promulgaci\u00f3n jubilosa de ese estado de libertad no fue precedida por el dispositivo social, que no disminuy\u00f3 las desigualdades en los medios de lucha y defensa ni, mucho menos, por la acci\u00f3n cultural necesaria para que las posibilidades selectivas inherentes a todo acto verdaderamente libre pudiesen ser objeto de conciencia (Per\u00f3n, 1949).<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Las personas vulneradas por un sistema injusto no pueden gozar del uso pleno de la libertad. La libertad tampoco puede constituir un medio para atacar los objetivos fundamentales del pueblo argentino. Esto tiene que ver con los tres objetivos que como doctrina se plantea el peronismo: la justicia social, la independencia econ\u00f3mica y la soberan\u00eda pol\u00edtica. La pr\u00e1ctica de la libertad no puede ser un medio para destruir los objetivos que, colectivamente, fueron fijados por el pueblo durante el proceso revolucionario.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal como expresamos, la persona humana no puede ser absolutamente libre si no coexiste en un pa\u00eds libre en su esencialidad. Desde el punto de vista filos\u00f3fico, a esto se denomina \u00ablibertad situacional\u00bb. En virtud de ella, su alcance est\u00e1 condicionado, de aquella de car\u00e1cter individual a la libertad del conjunto. Por eso solo puede comprenderse a la libertad en t\u00e9rminos de \u00absituaci\u00f3n\u00bb, ejercida de tal modo sale del campo de la discusi\u00f3n te\u00f3rica y se compromete en la extensi\u00f3n de la praxis, de la pr\u00e1ctica concreta.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed expresados, justicia y libertad conducen como camino inexorable al \u00fanico lugar posible al que los pueblos son llamados en orden a su destino trascendente: soberan\u00eda. Sin ella no hay justicia, no hay libertad, pues las supone a ambas.<\/p>\n\n\n\n<p>Una reflexi\u00f3n destacada que Per\u00f3n enuncia durante un discurso ante empleados de comercio en 1950, alude directamente a que \u00abno podemos llamar libertad a la existencia de una manera de ser, que tiene sumergidas a las tres cuartas partes de la poblaci\u00f3n privada de la dignidad que el hombre debe tener\u00bb. Dignidad sin la cual \u00ablibertad\u00bb es una palabra m\u00e1s que reduce el devenir de la vida a una mera existencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro del concepto de libertad \u2014para el pueblo\u2014 el primer principio es la libertad de asociaci\u00f3n para la defensa de los intereses profesionales. Es decir que el primer peronismo, adem\u00e1s, establece un sistema de graduaciones y, dentro del ejercicio de la libertad, la principal y primera libertad es la de asociaci\u00f3n, que es al mismo tiempo la de organizaci\u00f3n. Por eso la organizaci\u00f3n vence al tiempo y de all\u00ed que las organizaciones libres del pueblo llegan a constituirse como centro basal de la organizaci\u00f3n del Estado justicialista. Dice Per\u00f3n ante universitarios chilenos el 25 de febrero de 1953: \u00abEl \u00fanico pueblo que puede alcanzar la libertad es el pueblo organizado. Las turbas no han disfrutado nunca en la historia de ninguna libertad\u00bb. A ese innato car\u00e1cter gregario de la esencia humana se le agrega la cuesti\u00f3n de la organizaci\u00f3n. Somos esencialmente comunitarios, pero necesitamos organizar esa comunidad. Por eso es central el texto filos\u00f3fico \u00abLa comunidad organizada\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Respecto a las cr\u00edticas hechas al peronismo respecto de ciertas restricciones a la libertad \u2014durante el Congreso Mundial de la Juventud Universitaria el 29 de abril de 1952\u2014, Per\u00f3n reafirmar\u00e1 que \u00abpreferimos cargar con la culpa de la libertad \u2014es decir, cargar con la culpa de ciertas restricciones a la libertad individual\u2014 antes que echarnos sobre nuestras conciencias la infamia de la esclavitud\u00bb. Para el peronismo lo que caracteriza a las comunidades sanas y vigorosas<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>&#8230; es el grado de sus individualidades y el sentido con que se disponen a engendrar en lo colectivo. A este modelo de comunidad se llega desde abajo, no desde arriba; se alcanza por el equilibrio, no por la imposici\u00f3n. Su diferencia es que as\u00ed como una comunidad saludable, formada por el ascenso de las individualidades conscientes posee hondas razones de supervivencia, las otras llevan en s\u00ed el estigma de la provisionalidad, no son formas naturales de la evoluci\u00f3n, sino par\u00e9ntesis cuyo valor hist\u00f3rico es, justamente, su cancelaci\u00f3<\/em><em>n (Per<\/em><em>\u00f3n, 1949).<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed el sistema gradual de proximidades es el garante del ejercicio de una libertad sustancial que no emerge de la imposici\u00f3n normativa de arriba hacia abajo, sino de la coexistencia y el equilibrio, por convicci\u00f3n y persuasi\u00f3n, no por imposici\u00f3n. En \u00abLa comunidad organizada\u00bb, a esa libertad impuesta desde arriba hacia abajo la denomina \u00abirrespetuosa ante el inter\u00e9s com\u00fan\u00bb, enemiga natural del bien social. Ello es as\u00ed en virtud que&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>&#8230; no vigoriza al \u00abyo\u00bb sino en la medida que niega al \u00abnosotros\u00bb, y ni siquiera se es \u00fatil a s\u00ed misma para proyectar sobre su actividad una noble calificaci\u00f3n \u2014y sigue\u2014 s\u00f3lo en el dilatado marco de la convivencia puede producirse la personalidad libre \u2014y no en el aislamiento\u2014 puede ser el agregado indispensable al ideal filos\u00f3<\/em><em>fico de sociolog<\/em><em>\u00eda, cuya expresi\u00f3n m\u00e1<\/em><em>s simple ser<\/em><em>\u00eda la de que nos es grato llegar a la humanidad por el individuo, y a este por la dignificaci\u00f3n y acentuaci\u00f3n de sus valores permanentes (Per\u00f3n, 1949).<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En conclusi\u00f3n, Per\u00f3n critica la idea de libertad como principio ontol\u00f3gico primordial de la esencia humana y tambi\u00e9n a su consecuencia, la meritocracia. En \u00abLa comunidad organizada\u00bb sostendr\u00e1:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>Observaremos que la promulgaci\u00f3n jubilosa de ese estado de libertad no fue precedida por el dispositivo social, que no disminuy\u00f3 las desigualdades en los medios de lucha y defensa ni, mucho menos, por la acci\u00f3n cultural necesaria para que las posibilidades selectivas inherentes a todo acto verdaderamente libre pudiesen ser objeto de conciencia.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/em><em>La libertad entonces proclamada precisa un esclarecimiento si ha de considerarse su vigencia. Si por sentido de libertad entendemos el acervo palpitante de la humanidad, frente al estado de necesidad dictado por el imperio indiscutido de una fracci\u00f3n electoral, deberemos plantearnos inmediatamente su problema m\u00e1ximo: su incondici\u00f3n, y, sobre todo, su posibilidad de opci\u00f3n. <\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/em><em>Libre no es un obrar seg\u00fan la propia gana, sino una elecci\u00f3n entre varias posibilidades profundamente conocidas (Per\u00f3n, 1949).<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente \u2014para el conductor del justicialismo\u2014 el verdadero desaf\u00edo para la humanidad es \u00abdifundir la virtud inherente a la justicia y alcanzar el placer, no sobre el disfrute privado del bienestar, sino por la difusi\u00f3n de ese disfrute, abriendo sus posibilidades a sectores cada vez mayores de la humanidad: he aqu\u00ed el camino\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando la posverdad se impone y se generaliza, la verdad pierde significado, el discurso informativo es armado para coincidir con los prejuicios y el mensaje deja de aportar claridad para ajustarse a nociones previas. Estos subproductos del pensamiento son intercambiados con furia en c\u00edrculos endog\u00e1micos, satisfechos por la burbuja confortable de lo \u00abrespondido\u00bb, pero cada vez m\u00e1s lejos de la pregunta. Y es claro que toda duda intranquiliza. Superarla implica apelar y todo cuestionamiento es doloroso \u2014cu\u00e1nto m\u00e1s si se verifica en un conocimiento de una realidad que repugna\u2014, pero por causa de su naturaleza inquisitiva, demoledora, se llega a la causa secreta de las cosas.<\/p>\n\n\n\n<p>En tiempos en que las palabras parecen contenedores vac\u00edos dominados por r\u00f3tulos triviales; en una crisis sin precedentes expresada por la disociaci\u00f3n cada vez m\u00e1s extrema entre el significante y su significado, es aconsejable delimitar o, mejor a\u00fan, reconciliar a las palabras con su contenido. Entender el significado y el poder de la palabra que lo implica, determina toda aprehensi\u00f3n de la verdad. A ese campo de la lucha estamos llamados, a la \u00faltima trinchera del sentido. No entenderlo a tiempo nos expone a escenarios imprevisibles; ser\u00e1 cuando el contexto de lo inconcebible nos lleve a la comprensi\u00f3n tard\u00eda de que ciertas circunstancias \u00abno tienen nombre\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El hombre es un ser ordenado para la convivencia social \u2014leemos en Arist\u00f3teles\u2014; el bien supremo no se realiza, por consiguiente, en la vida individual humana, sino en el organismo superindividual del Estado; la \u00c9tica culmina en la Pol\u00edtica. 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