{"id":6783,"date":"2024-02-16T09:33:11","date_gmt":"2024-02-16T12:33:11","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=6783"},"modified":"2024-03-12T13:55:10","modified_gmt":"2024-03-12T16:55:10","slug":"de-nuestros-cuidados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/de-nuestros-cuidados\/","title":{"rendered":"De nuestros cuidados"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><em>Este trabajo fue realizado en el marco del proyecto <\/em><\/strong><strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>Los efectos de la pandemia de COVID-19: estrategias comunitarias y derecho a la salud desde una perspectiva interseccional\u201d <\/em><\/strong><strong><em>Agencia I+D+i convocatoria PICTO-G<\/em><\/strong><strong><em>\u00e9<\/em><\/strong><strong><em>nero, 2022-035, y del proyecto <\/em><\/strong><strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>Estrategias de cuidado comunitarias y derecho a la salud desde una perspectiva interseccional\u201d,<\/em><\/strong><strong><em> Secretar<\/em><\/strong><strong><em>\u00eda de Investigaci\u00f3n y Posgrado, Universidad Nacional de Lan\u00fa<\/em><\/strong><strong><em>s. <\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El pasado 4 de enero le\u00edmos de pronto en las redes sociales del Merendero \u201cAlas del sur\u201d que lamentaban el cierre del espacio. Aunque est\u00e1bamos al tanto de las dificultades estructurales que enfrentan d\u00eda a d\u00eda los espacios de este tipo para sostener su trabajo cotidiano, la noticia nos lleg\u00f3 como un golpe. El a\u00f1o previo hab\u00edamos elegido ese lugar para explorar las estrategias comunitarias de cuidado, especialmente aquellas desplegadas contra viento y marea durante la pandemia. Este espacio, adem\u00e1s, cada a\u00f1o facilitaba el acceso a estudiantes de la UNLa para realizar algunas actividades pr\u00e1cticas de carreras como Trabajo Social y Nutrici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El merendero es un espacio de participaci\u00f3n social, de creaci\u00f3n y sostenimiento de v\u00ednculos solidarios y de ense\u00f1anza-aprendizaje situado. Saber del cierre de \u201cAlas del sur\u201d, en una coyuntura de enorme desamparo social, nos moviliza a plantearnos la necesidad de dar cuenta del valor de espacios que promueven una \u00e9tica del cuidado que produce salud.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cAlas del sur\u201d<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En la pandemia, las organizaciones sociales adquirieron protagonismo para la asistencia en la crisis. Todo aquello que no alcanz\u00f3 o fue relegado desde el Estado busc\u00f3 ser atendido desde la organizaci\u00f3n social de manera m\u00e1s o menos formal, a trav\u00e9s del trabajo comprometido de muchas personas que entendieron y entienden ese trabajo como impostergable.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal fue el caso del Merendero Alas, que inici\u00f3 su trabajo en el a\u00f1o 2017, vinculado a la Fundaci\u00f3n Hastinapura bajo el paraguas de su concepto de servicio. Al entrar a su sede en la calle Tucum\u00e1n, a pocas cuadras de la estaci\u00f3n de Lan\u00fas, el \u00fanico rastro material de tal adscripci\u00f3n era una foto de Ganesh \u2014una de las deidades m\u00e1s populares del pante\u00f3n hinduista\u2014 al lado de una estampita de la Virgen Mar\u00eda. La mayor parte de las paredes estaban ocupadas por carteles con informaci\u00f3n sobre otros espacios del barrio que de manera tangible estaban disponibles para acceder a comida, ropa o un ba\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>El merendero se propuso como un espacio donde \u201caprender a ser solidario\u201d: no era solo un lugar para quienes se acercaban por alimento o abrigo, sino tambi\u00e9n para quienes estaban sosteni\u00e9ndolo. Con el apoyo de la Fundaci\u00f3n Hastinapura aunque abiertos a la comunidad, entrevistaron a muchas personas que se acercaban como voluntarias, advertidas de que ser voluntario no es \u201ccuando puedo\u201d, sino que \u201cme obligo a venir voluntariamente\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El espacio comenz\u00f3 a gestarse antes de que existiera el lugar f\u00edsico. Primero sus responsables fueron acercando algunos alimentos a la estaci\u00f3n de Lan\u00fas y muy pronto se encontraron con una concurrencia mucho mayor a la esperada, en su mayor\u00eda de personas en situaci\u00f3n de calle. Con el tiempo consiguieron alquilar un espacio a pocas cuadras donde poder brindar un servicio mucho m\u00e1s ambicioso, primero con un contrato a dos a\u00f1os que prorrogaron en la pandemia y continu\u00f3 hasta diciembre de 2023.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el principio muchas personas, tanto de la Fundaci\u00f3n como de la comunidad, ofrecieron su trabajo voluntariamente; incluso lleg\u00f3 a haber gente en lista de espera. En palabras de la gente de \u201cAlas\u201d: \u201cLa idea nunca fue dar una bolsa de alimentos, damos un servicio \u2014no solo la merienda, adem\u00e1s el encontrarse, escuchar, acompa\u00f1ar\u2014 como acto de amor al pr\u00f3jimo por la voluntad de tu coraz\u00f3n\u201d. Algunos daban servicio en el lugar, otros donando dinero o alimentos, siempre con el compromiso de que \u201cno se viene cuando se quiere, hay que venir todas las semanas\u201d. En los inicios del nuevo espacio daban ayuda escolar y festejaban cumplea\u00f1os, el d\u00eda de la ni\u00f1ez; nos contaron con alegr\u00eda y entusiasmo que una mujer comenz\u00f3 la escuela por esos a\u00f1os y termin\u00f3 siendo abanderada, y que algunas vidas cambiaron con esas oportunidades que se abr\u00edan; y que esto, para ellos, tambi\u00e9n representaba un aprendizaje.<\/p>\n\n\n\n<p>En su momento, cuando nos acercamos, preguntamos si pod\u00edamos hacer nuestro trabajo de investigaci\u00f3n con las personas que asist\u00edan al merendero, pero nos dijeron que mejor no: ellos daban sin pedir nada a cambio; desde el inicio trataron de establecer un v\u00ednculo de dar desinteresado, y de alguna manera la participaci\u00f3n circunstancial en una investigaci\u00f3n de la Universidad romp\u00eda con ese v\u00ednculo inicial, con esa confianza trabajosamente construida con aquellas personas que al comienzo se acercaron preguntando qu\u00e9 ten\u00edan que dar a cambio.<\/p>\n\n\n\n<p>En la pandemia el merendero comenz\u00f3 a recibir a los asistentes \u2014que pasaron de 40 a 100 personas cada tarde\u2014 en la puerta. La gente de la cuadra se quejaba por el espacio ocupado en la vereda y entonces pusieron horarios y varios turnos, pero las personas hac\u00edan fila dos horas antes. Comenzaron a atender m\u00e1s temprano y los asistentes segu\u00edan llegando m\u00e1s temprano para hacer fila. Luego se les ocurri\u00f3 dar n\u00fameros, comenta Osvaldo, pero no hubo una soluci\u00f3n definitiva: \u201csiempre se enojaba alguno, no hay un plan perfecto, hay que hacer lo mejor posible y despu\u00e9s tener paciencia\u201d. La idea nunca fue dar una bolsa de comida, sino m\u00e1s bien acompa\u00f1ar, contener: con la prohibici\u00f3n de las reuniones en espacios cerrados y cien personas ah\u00ed afuera tuvieron que&nbsp; adaptarse a las circunstancias y salir a conseguir m\u00e1s recursos. Hubo muchos momentos en que pensaron cerrar, pero siempre aparec\u00eda algo que los salvaba.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Dar servicio<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Si bien en la primera \u00e9poca asist\u00edan ni\u00f1os y madres, en la pospandemia empezaron a ir m\u00e1s personas mayores, hombres especialmente. Se impuso la prioridad de cubrir la necesidad de las personas adultas, en particular de aquellas en situaci\u00f3n de calle, en algunos casos indocumentadas. Adem\u00e1s de ofrecer el espacio de encuentro y merienda, a trav\u00e9s del trabajo voluntario consiguieron facilitarles el acceder a un DNI, una pensi\u00f3n por discapacidad o alg\u00fan tratamiento m\u00e9dico, tanto como la participaci\u00f3n en un taller de m\u00fasica y piano. La tarea depend\u00eda de quienes pudieran sostener de manera constante su voluntariado: la idea no era solo dar un plato de comida sino que voluntarios y comensales compartieran la mesa y las conversaciones, las risas y las reflexiones de quienes se acercaban.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando preguntamos por los problemas que afectaban a estas personas respondieron que en primer lugar estaba el pre-juicio y luego la falta de trabajo: algunos viven de changas a edad avanzada, dif\u00edciles de sostener; quienes fueron consiguiendo un trabajo m\u00e1s estable, vinieron luego a unirse como voluntarios\/as. Otro tema era la falta de un techo; otro, la salud y la falta de acceso a medicamentos.<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerdan que en una ocasi\u00f3n lleg\u00f3 al merendero una persona accidentada; juntaron el dinero necesario para ir a la farmacia y volvieron con lo necesario. Tambi\u00e9n el caso de una mujer que \u201cten\u00eda que tomarse una pastilla entera un d\u00eda y la divid\u00eda en dos y se tomaba la mitad, porque as\u00ed le iba a durar m\u00e1s tiempo\u201d. Se trataba de personas que, en su mayor\u00eda, han desarrollado toda su vida trabajos informales, changas, trabajo dom\u00e9stico, sin aportes formales, y que en el presente tienen dificultades para acceder a los tr\u00e1mites que requiere la jubilaci\u00f3n y as\u00ed adherirse a PAMI. Sin internet y sin celular es dif\u00edcil acceder a los tr\u00e1mites del ANSES. El hecho de estar en la calle, adem\u00e1s, los expone a robos y violencias. Los paradores no parecen una alternativa cuando tienen que dejar sus cosas afuera: \u201clos que est\u00e1n en la calle cargan su vida ah\u00ed\u201d, dicen.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una \u00e9tica del cuidado<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u201cAlas\u201d propon\u00eda una \u00e9tica del cuidado orientada a las personas con menores recursos, al tiempo que se proyectaba y retroalimentaba sobre quienes participaban en el espacio con su servicio. Macarena, de 18 a\u00f1os, nos dijo: \u201ca m\u00ed por lo menos me cambi\u00f3 la mente en un mont\u00f3n de cosas, yo s\u00e9 que ac\u00e1 est\u00e1n los chicos que cuidan los autos y que vienen ac\u00e1 a buscar cosas y que puedo andar a las 8 o 9 de la noche y que est\u00e1n ac\u00e1, y que si a m\u00ed me pasa algo est\u00e1n ellos y es afuera de \u2018Alas\u2019, \u00bfentend\u00e9s?. Es como que eso se arm\u00f3\u201d. As\u00ed, el espacio de encuentro se torn\u00f3 un lugar en el cual reconocerse habilitando nuevas maneras de circular por las calles. Micaela agreg\u00f3: \u201c\u2018Alas\u2019 no solamente es un lugar f\u00edsico si no que se va transportando a otros lugares\u201d, aludiendo al hecho de generar una mirada diferente en torno a las personas que habitan la calle.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa \u00e9tica del cuidado se orientaba al reconocimiento mutuo, a proteger la vida y tambi\u00e9n el cuidado del entorno socio-comunitario; ampliaba la mirada sobre las personas de menores recursos y buscaba crear nuevos horizontes tanto para quienes se acercaron con sus necesidades como para quienes ofrecieron su servicio a diario.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de su cierre a principios de este a\u00f1o, y pensando en el futuro y lo deseado Osvaldo nos dec\u00eda \u201ca m\u00ed me gustar\u00eda m\u00e1s gente y un lugar m\u00e1s grande y m\u00e1s voluntarios. Hacemos esto porque creemos que es lo que hay que hacer. La flor florece, el r\u00edo se mueve, el sol sale y uno tiene que hacer esto, como otras cosas, \u00bfno?\u201d. Si bien dudaban de esta posibilidad, deseaban tambi\u00e9n que un d\u00eda tuvieran que cerrar pero que ese fuera \u201cel d\u00eda en que ya no sea necesario este tipo de ayuda\u201d. Deseaban tambi\u00e9n que \u201cAlas\u201d creciera en su acci\u00f3n, que el potencial que sent\u00edan latente pudiera activarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Algo de ese optimismo y esa certidumbre en la necesidad persisten intactos a la noticia del cierre del Merendero, porque de todo trabajo decidido y solidario, compartido y alegre, quedan marcas sobre las personas y los territorios que ning\u00fan rev\u00e9s puede deshacer.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este trabajo fue realizado en el marco del proyecto \u201cLos efectos de la pandemia de COVID-19: estrategias comunitarias y derecho a la salud desde una perspectiva interseccional\u201d Agencia I+D+i convocatoria PICTO-G\u00e9nero, 2022-035, y del proyecto \u201cEstrategias de cuidado comunitarias y derecho a la salud desde una perspectiva interseccional\u201d, Secretar\u00eda de Investigaci\u00f3n y Posgrado, Universidad Nacional [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":6786,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":true,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0},"categories":[155,59],"tags":[],"coauthors":[852],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6783"}],"collection":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6783"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6783\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6784,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6783\/revisions\/6784"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6786"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6783"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6783"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6783"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=6783"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}