{"id":6787,"date":"2024-02-20T12:40:08","date_gmt":"2024-02-20T15:40:08","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=6787"},"modified":"2024-03-14T09:28:58","modified_gmt":"2024-03-14T12:28:58","slug":"soberania-patria-y-libertad-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/soberania-patria-y-libertad-i\/","title":{"rendered":"Soberan\u00eda, Patria y Libertad I"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Una revisi<\/strong><strong>\u00f3n desde el pensamiento de Carlos Astrada<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><u>1. El concepto de idea-fuerza<\/u><\/strong><strong><u><\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan el Diccionario de la Real Academia Espa\u00f1ola la palabra \u201cidea\u201d proviene del lat\u00edn, y quiere decir \u201cimagen, forma, apariencia\u201d, t\u00e9rmino que aparentemente pas\u00f3 del griego: <em>\u1f30\u03b4\u03ad\u03b1<\/em> id\u00e9a, (RAE, 2023). La Enciclopedia Herder tiene un desarrollo m\u00e1s profundo sobre el origen de la palabra y sus derivaciones o significados. Dice que llega a nosotros por el t\u00e9rmino griego <em>\u03b5\u1f36\u03b4\u03bf\u03c2<\/em> (eidos), que significa \u201cdeterminaci\u00f3n o aspecto\u201d<a href=\"#_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>. Probablemente es a partir de Plat\u00f3n (Atenas, 427 a.C-347 a.C.) que la palabra adquiere su real importancia, trascendencia y forma con la que llega a nuestros d\u00edas. En el libro VII de su obra \u201cLa Rep\u00fablica o el Estado\u201d (375 a.C), Plat\u00f3n se detiene a describir:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cUn antro subterr\u00e1neo, que tenga en toda su longitud una abertura que d\u00e9 libre paso a la luz, y en esta caverna hombres encadenados desde la infancia, de suerte que no pueden mudar de lugar ni volver la cabeza a causa de las cadenas que sujetan las piernas y el cuello, pudiendo solamente ver los objetos que tienen enfrente. Detr\u00e1s de ellos y los espectadores, para ocultarles la combinaci\u00f3n y los resortes de las maravillas que hacen [\u2026] personas que pasan a lo largo del muro llevando objetos de toda clase, figuras de hombres, de animales, de madera o de piedra, de suerte que todo esto aparezca sobre el muro. [\u2026] \u00bfcrees que pueda ver otra cosa de s\u00ed mismos y de los que est\u00e1n a su lado, que las sombras que van a producirse enfrente de ellos en el fondo de la caverna? [\u2026] en fin, no creer\u00edan que pudiera existir otra realidad que estas mismas sombras. (Plat\u00f3n, 1949 [375 a.C.], pp. 244-245).<\/p>\n\n\n\n<p>En la alegor\u00eda de la caverna Plat\u00f3n muestra que entramos en contacto con el mundo a trav\u00e9s de los sentidos, por ello lo llama \u201cmundo visible\u201d. De hecho, Plat\u00f3n utiliza los t\u00e9rminos \u03b5\u1f36\u03b4\u03bf\u03bd y \u1f30\u03b4\u03b5\u1fd6\u03bd que se relacionan con las palabras \u00abver\u00bb o \u00abvisi\u00f3n\u00bb. Los hombres de la caverna no conoc\u00edan la realidad. Su visi\u00f3n captaba algo que no era la realidad, pero al mismo tiempo, era para ellos \u201cla realidad\u201d. Plat\u00f3n utiliza la alegor\u00eda de la caverna para dejar latente la relaci\u00f3n entre el hombre y el ser. El ser, entonces, tiene que ver con una determinaci\u00f3n: \u201cUn querer ser\u201d, \u201cun apare-cer\u201d: en otras palabras, implica una tentativa y voluntad de aparecer, de modo que el <em>eidos<\/em> designar\u00eda propiamente lo ente, inaugurando una ontolog\u00eda de lo ente, que trata del ser en general y de sus rasgos trascendentales.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El fil\u00f3sofo franc\u00e9s Alfred Fouill\u00e9e (La Pou\u00ebze, 1838-1912) realiza en 1890 una severa cr\u00edtica (Fouill\u00e9e, 1890) al naturalista, soci\u00f3logo y evolucionista ingl\u00e9s Herbert Spencer (Derby, 1820-1903). En este texto Fouill\u00e9 afirmaba que el positivismo impulsado por Spencer, al tener como objetivo principal la b\u00fasqueda de una ley de evoluci\u00f3n para la explicaci\u00f3n universal de todas las cosas, ha provocado la supresi\u00f3n de lo trascendente, y con ello, ha mutilado la dimensi\u00f3n que le da sustancia al concepto de \u201cidea\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En pocas palabras, el positivismo de Spencer, nacido del desarraigo y la des-corporizaci\u00f3n, no tiene fuerza ni esp\u00edritu y, parad\u00f3jicamente, el naturalista ingl\u00e9s desnaturaliza lo que uno entiende cuando se habla de una \u201cidea\u201d. Para Fouill\u00e9e, la idea no solo es el fen\u00f3meno puramente \u00abintelectual\u00bb o de conocimiento, sino todos los hechos internos, conscientes o que pueden serlo. Como se\u00f1ala mucho despu\u00e9s el fil\u00f3sofo e historiador de las ideas Johan Huizinga (Groninga, Pa\u00edses Bajos, 1872-1945): \u201cun organismo hist\u00f3rico es coherente en la medida que tenga una meta. (Huizinga, 1960, p. 34)\u201d. La idea, desde estas concepciones (Fouill\u00e9e, 1890) (Huizinga, 1960), no es est\u00e1tica, sino que es una suerte de fuerza din\u00e1mica. Para Fouill\u00e9e, es el motor de los cambios para la humanidad. Dice: \u201ccada estado de conciencia contiene, en s\u00ed, condiciones de cambio para otros estados de conciencia: no solo es una fuerza ps\u00edquica, sino que es la \u00fanica fuerza, fuera de la cual solo hay movimientos y formas matem\u00e1ticas que expresan la sucesi\u00f3n de la fuerza. Eficacia, causalidad, acci\u00f3n, fuerza, solo son concebibles desde la psiquicidad. A las \u201cideas reflejas\u201d [las ideas del positivismo-evolucionismo-progresismo] hay que oponer las \u2018ideas fuerza\u2019, factores no solo de evoluci\u00f3n mental, sino tambi\u00e9n f\u00edsica, junto a los sentimientos-fuerza o a los apetitos-fuerza\u201d (Lefranc, 1890, pp. 430-431).<\/p>\n\n\n\n<p>Desde otra entrada sobre el concepto de \u201cidea-fuerza\u201d llegamos a una s\u00edntesis similar, por ejemplo, si uno recorre la escuela \u00e9tico-idealista fundada por Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles: ambos consideran al Estado como expresi\u00f3n de una sociedad natural, que alcanza, mediante determinados medios, fines morales. Parten de tres supuestos fundamentales: 1) El hombre por naturaleza se desarrolla, crece y manifiesta a lo largo de su vida como miembro de una comunidad pol\u00edtica; 2) Que la virtud es el fin del Estado; 3) Que la ley es la expresi\u00f3n de la raz\u00f3n pura. Siguiendo este sentido, los idealistas alemanes como Johann Fichte (Rammenau, 1762-1814), afirman que cada hombre debe cumplir un papel determinado dentro de su comunidad, y en esta medida, Fichte encuentra en la falta de conciencia pol\u00edtica\/comunitaria [como \u00e9l observa que ocurre en su Prusia derrotada por Napole\u00f3n], la causa de la debilidad pol\u00edtica de un pueblo (Fichte, 1986).<\/p>\n\n\n\n<p>Al fin llegamos al fil\u00f3sofo argentino Carlos Astrada (C\u00f3rdoba, 1928-1970), en quien observo, aparece la idea-fuerza de \u201cvoluntad de soberan\u00eda\u201d ligada \u00edntimamente con los hombres que crearon (y dejaron) una conciencia determinada, una caracter\u00edstica, particular, para (y en) su comunidad. No obstante, encuentro que Carlos Astrada no profundiza en estas ideas: en cambio, advierto que en otros dos fil\u00f3sofos nacionales como Nimio de Anqu\u00edn (C\u00f3rdoba, 1896-1979) y Alberto Buela (Buenos Aires, 1976), la idea-fuerza de \u201cvoluntad de soberan\u00eda\u201d cobra mayor sustancia y, en esa medida, exponen su efectividad y funci\u00f3n, al relacionarlas con otras ideas tales como la de Patria, Libertad y Tradici\u00f3n.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong><u>2. M\u00e1s trascendencia que coyuntura o hacer Filosof\u00eda en tiempos de crisis<\/u><\/strong><strong><u><\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Carlos Astrada como Nimio de Anqu\u00edn escriben entre 1920 y 1955 una serie de textos en el marco de un momento de profundas y violentas transformaciones en el mundo. Aquella \u00e9poca ha sido llamada como un \u201cper\u00edodo de entreguerras\u201d (Geli, 2005) pero tambi\u00e9n como \u201cun tiempo de tormentas\u201d, al decir del historiador Tulio Halperin Donghi (Halperin Donghi, 2013), o de \u201cGuerra Total\u201d, como lo ha denominado el historiador brit\u00e1nico Eric Hobsbawm (Hobsbawm, 2007).&nbsp; En un texto titulado \u201cLos modelos personales valiosos\u201d de 1943 Astrada escribe:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cAsistimos a una profunda mutaci\u00f3n en la sensibilidad y en las ideas hasta ayer dominantes, gran viraje que est\u00e1 dando la vida hist\u00f3rica, aprorada hacia otros rumbos, hacia otra constelaci\u00f3n de la cultura y otro estilo an\u00edmico. Este cambio radical condiciona una nueva concepci\u00f3n del mundo y de la vida, y opera un desplazamiento en las estructuras b\u00e1sicas del mundo moral y, consecuentemente, una variaci\u00f3n en el hasta ahora s\u00f3lido comportamiento humano. La mirada de los hombres busca, \u00e1vida e inquieta, otros puntos de referencia, otras miras v\u00e1lidas, otros hitos orientadores para la praxis cotidiana y siempre problem\u00e1tica de su vida moral, abocada frecuentemente a decisiones improrrogables, perentorias. Y en esta b\u00fasqueda la atenci\u00f3n [\u2026] se desplaza desde las leyes y las normas, que en su g\u00e9lido y abstracto troquel racional hab\u00edan venido se\u00f1oreando, inflexibles, la conducta humana hacia los modelos personales, hacia las vidas valiosas.\u201d (Astrada, 2021 [1943], p. 646).<\/p>\n\n\n\n<p>En definitiva, Astrada, y esto ya lo han advertido sus tres principales estudiosos (David, 2004) (Gonz\u00e1lez, 2009) (Prest\u00eda, 2021), escribe en tiempos de crisis, un trance que atraviesa y define su pensamiento; en alguna medida, se podr\u00eda decir que en Astrada la crisis que vive el mundo y, especialmente, su Patria, lo moldea hac\u00eda la b\u00fasqueda de una salida.<\/p>\n\n\n\n<p>Gracias a la minuciosa investigaci\u00f3n y rescate de textos realizada por Mart\u00edn Prest\u00eda (Prest\u00eda, 2021), se puede f\u00e1cilmente observar que para Carlos Astrada, la Gran Guerra (1914-1918) hab\u00eda puesto fin a una era en la historia de la humanidad. En resumen, la raz\u00f3n cient\u00edfica: evolucionista, materialista, euroc\u00e9ntrica, progresista, colonialista, hab\u00eda llegado a su ocaso. En parte, porque esa misma raz\u00f3n cient\u00edfica no trajo un mundo de abundancia, fraternidad y paz como muchos de sus ide\u00f3logos hab\u00edan anunciado, m\u00e1s bien hab\u00eda motorizado (y justificado) la conquista de territorios a lo largo y ancho del planeta por las llamadas \u201cpotencias del Atl\u00e1ntico Norte\u201d. Entre fines del siglo XVIII y los primeros a\u00f1os del siglo XX el mundo entr\u00f3 en una era desenfrenada por la competitividad de los recursos y las posibles ganancias a obtener con esos recursos, tendencia que su vez propici\u00f3 una carrera armamentista para defender o amedrentar a sus competidores, propia de la vor\u00e1gine de un capitalismo que, como ha se\u00f1alado el militante, pol\u00edtico y pensador ruso V.I. Lenin (Simbirsk, 1890-1924), atravesaba su fase imperialista (Lenin, 1946 [1916]). En un texto titulado \u201cEl renacimiento del mito\u201d (1926), Astrada alertaba sobre las consecuencias que hab\u00eda dejado la Gran Guerra Mundial (1914-1918) a nivel material pero tambi\u00e9n en el terreno de la cultura y en las esferas de lo espiritual:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLos hombres est\u00e1n viviendo momentos muy dif\u00edciles y presagiosos. Los tiempos son de lucha y de riesgo, y un h\u00e1lito de tragedia estremece la conciencia contempor\u00e1nea. Son s\u00edntomas premonitorios de uno de esos alumbramientos que dilatan el horizonte de la humanidad, se\u00f1al\u00e1ndole una nueva etapa a recorrer en el sentido de la perfecci\u00f3n inalcanzable\u201d (Carlos Astrada, 2004 [1926], p. 124).<\/p>\n\n\n\n<p>Luego de la Gran Guerra, el colapso de la crisis de la bolsa de Nueva York en 1929, con sus repercusiones sobre toda la d\u00e9cada del treinta en Argentina y el resto de Occidente, desencadenan una nueva fase de conflictos: invasi\u00f3n japonesa de Manchuria (1931-1932), guerra del Chaco (1932-1935), guerra \u00edtalo-et\u00edope (1935-1936), guerra civil espa\u00f1ola (1936-1939). En otras palabras, otra vez la problem\u00e1tica de la guerra aparece como un hecho central, m\u00e1s a\u00fan tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial en septiembre de 1939. El fil\u00f3sofo cordob\u00e9s, mientras el ej\u00e9rcito de Adolf Hitler avanzaba sobre Francia, publica un art\u00edculo en la <em>Revista Choque <\/em>titulado \u201cEl Nacionalismo\u201d. All\u00ed expone:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cVivimos d\u00edas convulsos, inciertos, con un tempo acelerado. Los acontecimientos se precipitan en torrente. Bajo nuestros ojos at\u00f3nitos se est\u00e1 operando una transformaci\u00f3n revolucionaria del orden social ecum\u00e9nico. Amanece entre los dolores de alumbramiento una nueva \u00e9poca hist\u00f3rica\u201d. (Carlos Astrada, 2021 [1940], p. 624).<\/p>\n\n\n\n<p>Astrada considera que a pesar de \u201clos dolores del alumbramiento\u201d aquellos tiempos asist\u00edan al nacimiento de una nueva \u00e9poca hist\u00f3rica, que \u00e9l saluda y, en cierta medida, festeja, en parte por considerar que supera a las dos corrientes de pensamiento hegem\u00f3nicas, el liberalismo y el marxismo. Dice Astrada:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u2026 lejos estamos ya de la pseudo antinomia y artificiosa polaridad de individualismo y colectivismo. Por sobre la clase, err\u00f3neamente supuesta id\u00e9ntica en todas partes, se impone, diferenci\u00e1ndose por factores vitales y espirituales inabolibles, la Naci\u00f3n, que diluye y absorbe en su realidad totalizadora los pretendidos contrastes y oposiciones\u201d. (Astrada. 2021 [1940], p. 624).<\/p>\n\n\n\n<p>Entre otras interpretaciones e ideas expresadas por Astrada en el per\u00edodo de entre guerras (1914-1939), me interesa resaltar su perspectiva en torno al nacionalismo y su relaci\u00f3n con la guerra. Desde su concepci\u00f3n, el sentimiento nacionalista no solo atraviesa el cuerpo y alma de los combatientes, sino que se yergue como \u201cuna nueva imagen del hombre, del hombre concebido seg\u00fan nuevas necesidades y nuevos fines, supone necesariamente un orden social nuevo, una nueva ordenaci\u00f3n jer\u00e1rquica de los valores a que la comunidad da vigencia\u201d (Carlos Astrada, 2021 [1940], p. 626).<\/p>\n\n\n\n<p>El nacionalismo del siglo XX para Astrada resuelve las contradicciones y problem\u00e1ticas planteadas en el siglo XVIII por el nacionalismo burgu\u00e9s, con su f\u00f3rmula de \u201cla tierra de los muertos\u201d, pero tambi\u00e9n soluciona esa suerte de \u201cnacionalismo de clase\u201d promovido a partir de la segunda mitad del siglo XIX por la filosof\u00eda pol\u00edtica marxista. Astrada festeja la potencialidad del nacionalismo del siglo XX, por ser un nacionalismo arraigado en la tierra, historia, memoria y tradiciones del pueblo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Haciendo un r\u00e1pido repaso, puede observarse que en los tiempos de crisis, los fil\u00f3sofos, historiadores, soci\u00f3logos y dem\u00e1s estudiosos de las ciencias sociales se dedican a criticar severamente su tiempo, se convierten en una especie de indicadores de los responsables. Esta tendencia, en ocasiones, degenera en un verdadero registro del ocaso.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante y, m\u00e1s a\u00fan, tras la Gran Guerra, el m\u00e9dico, psiquiatra, fil\u00f3sofo, historiador, soci\u00f3logo e introductor de la antropolog\u00eda en la Argentina, Jos\u00e9 Ingenieros (Palermo, Italia 1877- Buenos Aires 1925), escribe \u201cEl suicidio de los b\u00e1rbaros\u201d (Ingenieros, 1914), \u201cIdeales nuevos e ideales viejos\u201d (Ingenieros, 1918) y luego el libro \u201cLos tiempos nuevos\u201d (Ingenieros, 1921), en donde arremete sobre los males de su \u00e9poca y se apresura a se\u00f1alar que se avecinan tiempos nuevos. El escritor Manuel G\u00e1lvez (Paran\u00e1, 1882-1962), eligiendo la cr\u00edtica e iron\u00eda profunda hacia el modernismo vac\u00edo y actuado de los j\u00f3venes intelectuales de las ciudades puerto como Rosario o Buenos Aires, escribe \u201cEl mal metaf\u00edsico\u201d (1916) (G\u00e1lvez, [1916] 1949). El escritor y fil\u00f3sofo espa\u00f1ol Miguel de Unamuno (Bilbao, 1864-1936) publica en 1925 su \u201cAgon\u00eda del cristianismo\u201d<em> <\/em>(Unamuno, [1925], 1950), se\u00f1alando que con este desenlace el mundo occidental se encuentra en ca\u00edda libre hacia su final; en la otra vereda \u2014por mas\u00f3n y por su forma antireligiosa\u2014 el escritor franc\u00e9s Rene Gu\u00e9non (Blois, 1886-1951) arriba a conclusiones similares. Gu\u00e9non apunta contra el mito moderno del progreso, al que entiende como una desviaci\u00f3n, como el peor error, que nos condujo, por ejemplo, a lo que \u00e9l llama \u201cel reino de la cantidad\u201d (Guen\u00f3n, [1927], 1995). En Alemania, la derrota en la Gran Guerra marida con el romanticismo cultural-espiritualista y la escuela \u00e9tica-idealista dando nacimiento a numerosos trabajos decadentistas. El fil\u00f3sofo y soci\u00f3logo Georg Simmel (Berl\u00edn, 1858-1918) publica en 1911 \u2014con una edici\u00f3n ampliada y retocada en 1919\u2014 su libro \u201cPhilosophische Kultur\u201d publicado en espa\u00f1ol como \u201cDe la esencia de la cultura\u201d (Simmel, 2005), texto que el mismo Astrada traduce al espa\u00f1ol y prologa en 1923 bajo el t\u00edtulo de \u201cEl conflicto de la cultura moderna\u201d (Simmel, [1923], 2011). El fil\u00f3sofo Oswald Spengler (Blankenburg, 1880-1936) publica en 1922 su monumental obra \u201cLa decadencia de Occidente\u201d en<em> <\/em>cuatro tomos (Spengler, [1922], 1946), y bien pueden relacionarse con estas reflexiones los libros del escritor Ernst J\u00fcnger (Heidelberg, 1895-1998): \u201c<em>T<\/em>empestades de acero\u201d (1920) (J\u00fcnger,\u00a0[1920] 2008) y \u201cEl teniente Sturm\u201d (1923) (J\u00fcnger, [1923] 2008). En definitiva, la lista de autores y publicaciones podr\u00eda seguir por varias p\u00e1ginas pero basta para mostrar que en el caso de los tres pensadores y fil\u00f3sofos seleccionados \u2014Carlos Astrada, Nimio de Anqu\u00edn y Alberto Buela\u2014, su modo de enfrentar la crisis imperante deviene, por el contrario, en propuestas novedosas, potentes, vitales y soberanas.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> <a href=\"https:\/\/encyclopaedia.herdereditorial.com\/wiki\/Eidos\">https:\/\/encyclopaedia.herdereditorial.com\/wiki\/Eidos<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una revisi\u00f3n desde el pensamiento de Carlos Astrada 1. 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