{"id":6915,"date":"2024-05-27T10:57:27","date_gmt":"2024-05-27T13:57:27","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=6915"},"modified":"2024-06-18T14:09:07","modified_gmt":"2024-06-18T17:09:07","slug":"jauretche-y-su-tiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/jauretche-y-su-tiempo\/","title":{"rendered":"Jauretche y su tiempo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Despu\u00e9<\/em><em>s de 1955 comprend<\/em><em>\u00ed que est\u00e1bamos ante una tentativa que repet\u00eda lo que se hizo en este pa\u00eds despu\u00e9s de 1853: cerrar toda posibilidad de comprensi\u00f3n del hecho argentino someti\u00e9ndolo a las normas que ya se hab\u00edan aplicado entonces. De ah\u00ed mi necesidad de profundizar en el revisionismo hist\u00f3rico para encontrar las bases de la defraudaci\u00f3n de que el pa\u00eds hab\u00eda sido v\u00edctima. No s\u00f3lo en sus bienes materiales, en su conducci\u00f3n internacional, en su conducci\u00f3n pol\u00edtica, sino fundamentalmente en la conducci\u00f3n de su pensamiento.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">Arturo Jauretche 1973<\/p>\n\n\n\n<p>La obra de don Arturo Jauretche resulta inabordable sin tomar en consideraci\u00f3n su ostensible pertenencia a una generaci\u00f3n que es \u2014a la vez\u2014 continuidad de otra. La b\u00fasqueda respecto a la identidad argentina cruzar\u00e1 ambas progenies como as\u00ed tambi\u00e9n la cuesti\u00f3n del coloniaje tanto en su aspecto material como en su aspecto simb\u00f3lico. Para abordar este fen\u00f3meno resulta indispensable consultar, entre otras obras, la de Juan W. Wally titulada <em>Generaci\u00f3n argentina de 1940: Grandeza y frustraci\u00f3n<\/em>, en donde el autor demostrar\u00e1 cabalmente esta suerte de continuidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Jauretche transitar\u00e1 una lozan\u00eda atravesada por dos guerras mundiales, en particular por la segunda; en ella ver\u00e1 desplegarse en plenitud todo el poder nuclear, rodeando de incertidumbre las d\u00e9cadas venideras del acontecer humano, siendo testigo adem\u00e1s de un proceso de reconfiguraci\u00f3n geopol\u00edtica en el sistema de poder internacional. La incertidumbre universal se\u00f1alada se imprimir\u00e1 en las conciencias y en las expectativas, no solamente de los pa\u00edses centrales, sino de los Estados de la periferia.<\/p>\n\n\n\n<p>Para el autor, \u00abno son las ideas las que determinan nuestra existencia, sino nuestras condiciones de existencia (materiales e inmateriales) las que determinar\u00e1n nuestras ideas\u00bb. De all\u00ed que plantear\u00e1 la dicotom\u00eda que verifica existente entre \u00abespecular sobre razones o razonar sobre realidades\u00bb. En orden a ello \u2014en coincidencia con las aseveraciones de Ra\u00fal Scalabrini Ortiz y siguiendo probablemente al autor Baruch Spinoza\u2014, sostendr\u00e1 que \u00abel hombre se cree libre porque tiene consciencia de su voluntad, pero ignora las causas que la determinan\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Don Arturo asistir\u00e1 tambi\u00e9n a algunos fen\u00f3menos internos que fueron necesarios para la comprensi\u00f3n del panorama en todo su contexto. El primero ser\u00e1 el de la consolidaci\u00f3n de la presencia migratoria en el pa\u00eds. Durante la juventud de Jauretche y de otros autores contempor\u00e1neos, culminar\u00e1 el proceso aluvional inmigratorio en el pa\u00eds, alterando la configuraci\u00f3n sociol\u00f3gica y cultural de la Argentina. Sumado a esto, la migraci\u00f3n interna del campo a la ciudad \u2014en especial de las periferias a las grandes ciudades\u2014 contribuir\u00e1 a la conformaci\u00f3n y al refuerzo de una tradici\u00f3n que ven\u00eda desde lejos y que de alguna manera influy\u00f3 sobre la comunidad en su conjunto. Adem\u00e1s, el linque\u00f1o participar\u00e1 activamente en lo que hemos denominado \u00abrevoluci\u00f3n cultural\u00bb, un fen\u00f3meno que estar\u00e1 surcado, entre otros, por el debate sobre la identidad argentina y por una tendencia que hemos denominado en alguna oportunidad \u00abnativista\u00bb. Tambi\u00e9n corresponder\u00e1 a esta \u00e9poca una revalorizaci\u00f3n del Estado como articulador de la comunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed como sostuvimos en otra oportunidad, ocho ser\u00e1n las dimensiones que nos permitir\u00e1n comprender el fen\u00f3meno de la obra jauretcheana: el autoconocimiento, la autorreflexi\u00f3n, la autoestima colectiva, la autoconsciencia, la autoafirmaci\u00f3n, la autodeterminaci\u00f3n, la autorrealizaci\u00f3n y por \u00faltimo la autopercepci\u00f3n. Estas ocho dimensiones \u2014sobre las que ya hemos escrito en varias ocasiones\u2014 sellar\u00e1n a fuego la obra de esa generaci\u00f3n y se constituir\u00e1n en motores de las obras de los autores seg\u00fan hemos se\u00f1alado en el libro <em>Introducci\u00f3n al pensamiento nacional<\/em> escrito junto a Emanuel Bonforti y editado por la Universidad Nacional de Lan\u00fas. Entre las mencionadas, la autoconsciencia que es \u2014a la vez\u2014 un diagn\u00f3stico y una proposici\u00f3n. As\u00ed la refiere Jauretche en la siguiente reflexi\u00f3n: \u00abMientras los totalitarios reprimen toda informaci\u00f3n y toda manifestaci\u00f3n de la consciencia popular, los cabecillas de la plutocracia impiden por el manejo organizado de los medios de formaci\u00f3n de las ideas que los pueblos tengan consciencia de sus propios problemas y los resuelvan en funci\u00f3n de sus verdaderos intereses\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Dos aspectos a destacar respecto a la reflexi\u00f3n del autor. El primero, vinculado a la \u00edntima relaci\u00f3n existente entre la obra de Jauretche y la de Scalabrini Ortiz. En el pr\u00f3logo de <em>Pol\u00ed<\/em><em>tica Brit<\/em><em>\u00e1nica en el R\u00edo de la Plata<\/em>, Scalabrini sostendr\u00e1 la premisa de que \u00abvolver a la realidad es un imperativo inexcusable\u00bb. Esa vuelta a la realidad nos relaciona con la m\u00e1xima jauretcheana; parafrase\u00e1ndola, el escritor sosten\u00eda que la ausencia de consciencia de los propios problemas, es decir, de los problemas reales, impide que los pueblos de la periferia resuelvan sus cuestiones en funci\u00f3n de sus verdaderos intereses. En cuanto al autoconocimiento, el autor sostendr\u00e1 que \u00abla falsificaci\u00f3n de la historia ha perseguido precisamente esta finalidad, impedir a trav\u00e9s de la desfiguraci\u00f3n del pasado, que los argentinos poseamos la t\u00e9cnica, la aptitud para conseguir y realizar una pol\u00edtica nacional\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchos siguen sin entender la necesidad del revisionismo hist\u00f3rico porque no comprenden que la falsificaci\u00f3n de la historia es una pol\u00edtica historiogr\u00e1fica destinada a privarnos de la experiencia que es \u00abla sabidur\u00eda madre\u00bb. En ese sentido, la autoconsciencia y el autoconocimiento plantean una clara sinton\u00eda. Ese axioma jauretcheano se ve reforzado por otro que sostiene textual: \u00ab&#8230;pero se sigue adoctrinando sistem\u00e1ticamente en la ense\u00f1anza de la historia para la cual los r\u00e9probos son los que defend\u00edan la soberan\u00eda y los pr\u00f3ceres los que la traicionaban para fines institucionales\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Autoestima colectiva<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1l es el sustento de la autoestima colectiva? Se suele sostener que Jauretche afirmaba que nada puede realizarse sin alegr\u00eda. En ese sentido, el forjista ratificar\u00e1 que<\/p>\n\n\n\n<p><em>&#8230;nada grande se puede hacer con la tristeza, desde la ciencia al deporte, desde la creaci\u00f3n de la riqueza a la moral patri\u00f3tica. El tono est\u00e1 dado por el optimismo o por el pesimismo. Nos quieren tristes para que nos sintamos vencidos y los pueblos deprimidos no vencen ni en la cancha de f\u00fatbol, ni en el laboratorio, ni en el ejemplo moral, ni en las disputas econ\u00f3micas. Por eso venimos a combatir alegremente, seguros de nuestro destino y sabi\u00e9ndonos vencedores al corto o a largo plazo. <\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Esta referencia, tal como expresamos, nos remite directamente a la dimensi\u00f3n de la autoestima colectiva. El autor \u2014en su <em>Manual de zonceras argentinas<\/em>\u2014 demostrar\u00e1 la existencia de mecanismos autodenigratorios que definir\u00e1 como \u00abzonceras\u00bb. Estas tienen su origen en los aforismos sin sentido, oportunamente denunciados por Manuel Ortiz Pereira, y que de alguna manera funcionan como entidades o estrategias de menoscabo, para fomentar la autodenigraci\u00f3n colectiva, incapacitando para la natural recuperaci\u00f3n de la consciencia nacional y \u2014en definitiva\u2014 impidiendo la clara determinaci\u00f3n de nuestros reales intereses, independientes de los ajenos. Estas ocurrencias enunciadas con precedencia se entrecruzan en aquello que denominaba la <em>inteligentzia<\/em> argentina, el instrumento para hacerlos carne en la poblaci\u00f3n de nuestro pa\u00eds. Jauretche sosten\u00eda que ese es el gran problema argentino, \u00abel de la <em>inteligentzia<\/em>, que no quiere entender que son las condiciones locales las que deben determinar el pensamiento pol\u00edtico y econ\u00f3mico\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Respecto de las zonceras, el autor afirmar\u00e1 con vehemencia que \u00abAl tilingo la mierda no se le cae de la boca ante la menor dificultad o desagrado que les causa el pa\u00eds como es. Pero hay que tener cierta comprensi\u00f3n para ese tilingo, porque es el fruto de una educaci\u00f3n en cuya base est\u00e1 la autodenigraci\u00f3n como zoncera sistematizada\u00bb. As\u00ed, cuando algo no ocurre seg\u00fan sus aspiraciones, reacciona conforme a la zoncera madre que le han ense\u00f1ado y que es tambi\u00e9n peyorativa: civilizaci\u00f3n versus barbarie. La autodenigraci\u00f3n se vale frecuentemente de una tabla comparativa referida al resto del mundo, en la cual cada cotejo se hace con relaci\u00f3n a lo mejor que se ha visto o le\u00eddo en otro lado, y descartando lo peor, lo propio.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Hay dos modos de dominar \u2014<\/em>sosten\u00eda Jauretche<em>\u2014<\/em><em> un pa<\/em><em>\u00eds. En las colonias directas la encargada de persuadir a los colonos de las conveniencias del imperio es la artiller\u00eda. Pero en las semicolonias, con apariencia de independencia pol\u00ed<\/em><em>tica, la persuasi<\/em><em>\u00f3n se hace pedag\u00f3gicamente, dominando los instrumentos de formaci\u00f3<\/em><em>n de la inteligencia. La instrumentaci<\/em><em>\u00f3n cultural \u2014sigue\u2014 se encarga de que el pa\u00eds se venga zonzo. De aqu\u00ed es que suele suceder que los que andan con los libros no entienden los intereses del pa\u00eds y solo entienden los que llevan alpargatas en lugar de libros. Estos saben poco, pero llevan la ventaja de no saber lo que ense\u00f1an los colonizadores; y no saber cuando el saber es tonter\u00eda, es sabidur\u00ed<\/em><em>a. <\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La zoncera madre<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, respecto de la dicotom\u00eda planteada por Jauretche, comprueba que la principal de todas ellas es la disyuntiva entre civilizaci\u00f3n o barbarie. Esta zoncera es \u00abla madre que las pari\u00f3 a todas\u00bb. Denunciar\u00e1 el sofisma de que todo hecho propio por serlo es b\u00e1rbaro y todo hecho ajeno e importado \u2014solo de suyo\u2014 es aquel civilizado: \u00abCivilizar, pues, consisti\u00f3 en desnacionalizar\u00bb. Se confundi\u00f3 la civilizaci\u00f3n con la cultura, as\u00ed como en la escuela se sigue confundiendo la instrucci\u00f3n con la formaci\u00f3n educativa. La idea no fue desarrollar Am\u00e9rica de acuerdo a s\u00ed misma, incorporando los elementos de la civilizaci\u00f3n moderna, enriqueciendo la cultura propia con el aporte externo asimilado, como quien abona el terreno donde crece el \u00e1rbol: \u00abSe intent\u00f3 recrear Europa en Am\u00e9rica, trasplantando el \u00e1rbol, destruyendo al ind\u00edgena\u00bb, que es la tierra misma, y que pod\u00eda resultar un obst\u00e1culo para el crecimiento seg\u00fan el prisma europeo:<\/p>\n\n\n\n<p><em>La decepci\u00f3n de Sarmiento<\/em> \u2014explica el autor en la revista <em>Crisis<\/em>\u2014 <em>es que, en vez de venir ingleses, holandeses o suecos, vinieron italianos, espa\u00f1oles y turcos. Es decir, pueblos que ellos consideraban por debajo del nivel cultural de la \u00abcivilizaci\u00f3n\u00bb. Eso, que Sarmiento consider\u00f3 una desgracia, fue nuestra suerte. Aunque los europeos que ellos apetec\u00edan vinieron, pero no como masa pobladora, sino como gerentes. Las masas pobladoras llegaron del Mediterr\u00e1neo y, seg\u00fan el esquema de los sarmientinos, contribuyeron a acrecentar la \u00abbarbarie\u00bb que ellos hab\u00edan cre\u00eddo destruir con el aporte inmigratorio. Este fue el fracaso de la pol\u00edtica colonizadora en cuanto a la destrucci\u00f3n de las condiciones que crean una cultura propia (1973).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Ya desde los tiempos de la reforma universitaria, algunos integrantes de aquella generaci\u00f3n como Arturo Jauretche y Sa\u00fal Taborda, hab\u00edan tomado consciencia de que no bastaba con que los estudiantes obtuvieran espacios de poder en la administraci\u00f3n de las casas de estudios superiores, sino que tambi\u00e9n era preciso modificar contenidos, pr\u00e1cticas, metodolog\u00edas y concepciones pedag\u00f3gicas que atentaban contra el desarrollo integral del pa\u00eds. Jauretche, entonces, se constituir\u00e1 en un digno representante de aquella generaci\u00f3n y plantear\u00e1 en sus estudios revisionistas una l\u00ednea de tiempo alternativa a la establecida en academias e institutos de educaci\u00f3n durante el siglo XX.<\/p>\n\n\n\n<p>Solo el conocimiento profundo permite construir el futuro deseado y es t\u00e1ctica, pues para lograr ese conocimiento profundo deben apelarse a una serie de elementos de car\u00e1cter reflexivo que permiten descomponer el sistema dependiente que genera la asimetr\u00eda metr\u00f3poli-colonia. As\u00ed entonces, se halla la forma de neutralizar los efectos del falaz dilema planteado, en la construcci\u00f3n de categor\u00edas aut\u00f3ctonas o en la adaptaci\u00f3n cr\u00edtica de categor\u00edas externas, desnaturalizando esa desigualdad, proyectando de este modo el \u00abfuturo deseado\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese sentido, Jauretche reflexionar\u00e1 detenidamente sobre los sectores subalternos. Es all\u00ed donde encontrar\u00e1 la posibilidad de recuperar la consciencia nacional y neutralizar cada uno de los mecanismos estigmatizantes que enunciamos anteriormente. Los sectores subalternos, alejados de la <em>inteligentzia<\/em>, sufren las consecuencias de una realidad colonial que condenaba al pueblo a condiciones infrahumanas de vida. Ser\u00e1, entonces, en ese sector de donde surgir\u00e1 el despertar, el conocimiento espont\u00e1neo que el sujeto hist\u00f3rico \u00abpueblo\u00bb tiene de s\u00ed mismo y es por ello que, al decir de Ra\u00fal Scalabrini Ortiz, observar\u00e1 en el 17 de octubre a un \u00absubsuelo sublevado\u00bb que de alguna manera constituir\u00e1 \u2014luego ya en forma organizada\u2014 una verdadera alternativa al sistema colonial que le toc\u00f3 experimentar en primera persona, sobre todo en los primeros a\u00f1os all\u00e1, en su lejana juventud.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de 1955 comprend\u00ed que est\u00e1bamos ante una tentativa que repet\u00eda lo que se hizo en este pa\u00eds despu\u00e9s de 1853: cerrar toda posibilidad de comprensi\u00f3n del hecho argentino someti\u00e9ndolo a las normas que ya se hab\u00edan aplicado entonces. 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