{"id":6943,"date":"2024-06-18T09:41:01","date_gmt":"2024-06-18T12:41:01","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=6943"},"modified":"2024-07-16T14:15:45","modified_gmt":"2024-07-16T17:15:45","slug":"paco-urondo-en-san-telmo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/paco-urondo-en-san-telmo\/","title":{"rendered":"Paco Urondo en San Telmo"},"content":{"rendered":"\n<p>Durante unos a\u00f1os Francisco \u201cPaco\u201d Urondo vivi\u00f3 sobre la calle Brasil frente al parque Lezama. En ese momento estaba casado con la actriz y directora Zulema Katz, madre de Alejo Stivel \u2014hijo del famoso director\u2014, para quien Paco fue un verdadero padre.<\/p>\n\n\n\n<p>En una entrevista Alejo record\u00f3 que la casa estaba abierta para largas cenas y sobremesas alumbradas por las visitas de Juan Gelman, Rodolfo Walsh, Tito Cossa; y que tambi\u00e9n pasaron por el hogar de los Urondo-Katz Julio Cort\u00e1zar y Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, entre muchos otros. Alejo dijo tambi\u00e9n que Paco fue la persona que m\u00e1s influy\u00f3 en su infancia: \u201cun tipo al que le gustaba disfrutar de la vida, del vino, de la literatura, de los amigos, de los amores, un gran vividor en el buen sentido de la palabra pero que renunci\u00f3 a todo eso en pos de que otros compatriotas no sufrieran injusticias. Se pueden objetar sus m\u00e9todos, pero no sus ideales\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En esos tiempos Urondo y Katz viajaron casi clandestinamente a Cuba para ser jurados de los premios Casa de las Am\u00e9ricas. \u201cOtro momento que a\u00f1oro con Paco es el d\u00eda que le hice escuchar un tema de <em>Creedence (Clearwater Revival)<\/em>, \u2018\u00bfQui\u00e9n parar\u00e1 la lluvia?\u2019 \u2014dijo Stivel en la misma entrevista\u2014. Le encant\u00f3 y de inmediato fue a su habitaci\u00f3n a escribir.&nbsp;As\u00ed naci\u00f3 el poema para Felipe Vallese<strong>&nbsp;<\/strong>en el que se preguntaba cu\u00e1ndo parar\u00eda la lluvia de tragedias, de muertes y de torturas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Qui\u00e9n fue Urondo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Habitualmente es recordado por su muerte tr\u00e1gica y por haber sido el autor de <em>La Patria fusilada<\/em>, el libro que transcribe la larga entrevista que les hizo durante la noche previa al <em>Devotazo <\/em>a los sobrevivientes de la matanza de Trelew. Sin embargo fue mucho m\u00e1s que su militancia y su compromiso con el pueblo: Urondo fue un poeta maravilloso, un gran periodista, un escritor sutil que trascendi\u00f3 los medios escritos y lleg\u00f3 con su pluma al teatro, el cine y la TV.<\/p>\n\n\n\n<p>El 28 de octubre de 1962, el diario La Raz\u00f3n public\u00f3 un reportaje donde hablaba de su ni\u00f1ez y su adolescencia. \u00abPuedo contar que tuve un perro y que me encantaba jugar con espadas \u2014le cont\u00f3 al entrevistador\u2014. Nada m\u00e1s. Iba \u2018armado\u2019 con alfileres a las fiestas de chicos para pinchar globos. Le\u00eda a Alejandro Dumas y la historia de Cant\u00fa. A los quince a\u00f1os me tuvieron que operar de una pierna y al tener que permanecer en cama me entretuve con <em>La c<\/em><em>omedia <\/em><em>h<\/em><em>umana<\/em>. Los resultados est\u00e1n a la vista: soy un paranoico. Pero s\u00ed con su moraleja: siempre conviene enfermarse de un pie para leer a Balzac. Un h\u00e9roe de aquel momento para m\u00ed era Humphrey Bogart, y la mujer ideal era Bette Davis o Judy Garland. Adem\u00e1s estaba impresionado con la muerte de Gardel o con la del general Risso Patr\u00f3n a quien mataron a la entrada de un comicio y por la espalda. Aunque me ocurr\u00eda de no tener muchos amigos, los duelos criollos, que alguna vez improvis\u00e9, eran con cortaplumas. Yo ten\u00eda 12 a\u00f1os y en mi casa se escuchaba \u00f3pera. La detestaba porque me convert\u00eda en algo pasivo y no la quer\u00eda ver. A Stravinsky lo llegu\u00e9 a odiar. Me encantaba la nataci\u00f3n. La mayor fiesta eran las tormentas de verano. Nos \u00edbamos al r\u00edo, subi\u00e9ndonos un grupo a una \u2018piragua\u2019. Siempre repet\u00edamos lo mismo: al darse vuelta ten\u00edamos la necesidad de traerla a la rastra.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Paco hab\u00eda nacido en Santa Fe el 10 de enero de 1930, en el despuntar de la D\u00e9cada Infame. En los a\u00f1os 50 se hizo cargo de la Direcci\u00f3n de Arte Contempor\u00e1neo en la Universidad Nacional del Litoral, y un a\u00f1o despu\u00e9s fue nombrado director General de Cultura de su provincia. En 1953 se traslad\u00f3 a Buenos Aires y fue uno de los fundadores de la revista <em>La Poes\u00eda<\/em>. En los 60 adapt\u00f3 a la TV cl\u00e1sicos tales como <em>Madame Bovary<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>Rojo y negro; <\/em>escribi\u00f3 canciones y fue artista de caf\u00e9 concert; adem\u00e1s de escribir los guiones de <em>Noche terrible <\/em>y <em>Turismo de carretera, <\/em>fue uno de los guionistas de la emblem\u00e1tica <em>Pajarito G\u00f3mez<\/em>, incluida en el listado de las cien mejores pel\u00edculas argentinas: para ese film cre\u00f3, junto con el director Rodolfo Kuhn y el humorista Carlos del Peral, los hits musicales <em>Un cari\u00f1ito<\/em> y <em>En el a\u00f1o 2000<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Hacia 1971 dice \u201cLa realidad que vivimos me parece tan din\u00e1mica que la prefiero a toda ficci\u00f3n\u201d y empieza a escribir <em>Los pasos previos, <\/em>tragicomedia argentina que recibe Menci\u00f3n Especial del Premio La Opini\u00f3n-Sudamericana. Dos a\u00f1os despu\u00e9s, el 14 de febrero de 1973, es detenido en una quinta de Tortuguitas junto a otros militantes de las&nbsp;<em>FAR<\/em><em> <\/em>y destinado a la c\u00e1rcel de Villa Devoto. Julio Cort\u00e1zar fue a visitarlo al presidio: algunos dicen que le entreg\u00f3 un habano enviado por Salvador Allende que Urondo le regal\u00f3 a un compa\u00f1ero de celda, otros que no pudo verlo. Mientras tanto la Asociaci\u00f3n de Periodistas de Buenos Aires y el Comit\u00e9 de Solidaridad creado en Par\u00eds por Jean Pual Sartre, Simone de Beauvoir, Garc\u00eda M\u00e1rquez, Marguerite Duras y Pier Paolo Pasolini entre otros, reclamaban por su libertad al gobierno argentino: pero Urondo no estaba dispuesto a aceptar prebendas que lo distinguieran del resto de los presos.<\/p>\n\n\n\n<p>Al salir de la c\u00e1rcel Rodolfo Puiggr\u00f3s, rector de la UBA, lo nombr\u00f3 director del departamento de Letras de la Universidad de Buenos Aires, al que se incorpor\u00f3 en 1973. Desde all\u00ed encar\u00f3 una transformaci\u00f3n de los estudios, trasladando el foco en la literatura francesa hacia la literatura argentina y latinoamericana. Proyect\u00f3 tambi\u00e9n una carrera aut\u00f3noma de Medios Masivos de Comunicaci\u00f3n, algo in\u00e9dito en la \u00e9poca, con el fin de formar profesionales cr\u00edticos para la batalla cultural; pero el claustro de profesores desplazados y los sectores estudiantiles m\u00e1s reaccionarios boicotearon sus ideas y, mientras la derecha avanzaba en la antes \u201cUniversidad Nacional y Popular de Buenos Aires\u201d, a los cuatro meses tuvo que presentar su renuncia. \u201cLa realidad se est\u00e1 poniendo rara\u201d, advirti\u00f3 en ese momento.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1976 la dictadura militar asesin\u00f3 a su hija Claudia y a su yerno Mario Koncuart, a partir de lo cual la situaci\u00f3n se volvi\u00f3 acuciante para Urondo, militante de FAR y Montoneros. No mucho despu\u00e9s, el 17 de junio de 1976, fue emboscado y asesinado en Mendoza; estaban con \u00e9l su pareja&nbsp;Alicia Raboy, su hija&nbsp;\u00c1ngela&nbsp;de 11 meses de vida y su compa\u00f1era de militancia&nbsp;Ren\u00e9e Ahualli.<\/p>\n\n\n\n<p>En su semblanza de despedida, su amigo y compa\u00f1ero Rodolfo Walsh escribi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cMi querido Paco:<\/p>\n\n\n\n<p>Me han pedido que escriba una semblanza tuya. Es lo \u00faltimo que yo hubiera querido escribir, pero me doy cuenta que es necesario que alguien empiece a decir algo de tu hermosa vida, antes que otros, con m\u00e1s capacidad, puedan estudiarla junto a tu obra.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo primero que me acude a la memoria es la frase de un poeta guerrillero checo, al que mataron los nazis, que dej\u00f3 escrito: \u2018Recu\u00e9rdenme siempre en nombre de la alegr\u00eda\u2019.&nbsp;Para nosotros, Paco, la alegr\u00eda era muchas cosas de cada d\u00eda: la compa\u00f1era, la hija, el hijo y los nietos, un truco, un verso, una ginebra. Pero m\u00e1s que nada era una certidumbre permanente, como una fiebre del d\u00eda y de la noche que nos hace creer que vamos a ganar, que el Pueblo va a ganar. Es en nombre de esa \u00faltima alegr\u00eda, la que vos no viste y yo no s\u00e9 si voy a poder ver, que te escribo. Tal vez por ah\u00ed me salga la semblanza\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Felipe V<\/em><\/strong><strong><em>allese<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Escuch\u00e9 que unos chicos preguntaron: \u201cqui\u00e9n parar\u00e1 la lluvia\u201d; otras<\/em> p<em>ersonas estaban escuchando la misma pregunta y, a su vez, comenzaron<\/em> <em>a formularla: el dependiente, el despachante de bebidas de importaci\u00f3n; hasta pulperos y uruguayitas y otros hermanos continentales abandonaban la vieja y est\u00fapida rivalidad, despejando las nubes del misterio<\/em> <em>y confusi\u00f3n sobre la tierra, para preguntar precisamente: \u201cwho\u00b4ll<\/em> <em>stop the rain\u201d. Guardianes del orden se aventuraron en la desesperaci\u00f3n para preguntarse tambi\u00e9n: \u201cqui\u00e9n parar\u00e1 la lluvia\u201d y la pregunta rod\u00f3 de mano en mano, hasta llegar a los o\u00eddos<\/em> <em>acolchonados de torturadores, especialistas de toda cala\u00f1a que nunca<\/em> <em>pudieron zambullirse en la gloria del sol: \u201cqui\u00e9n parar\u00e1 la lluvia\u201d, dec\u00edan<\/em> <em>unos y otros y los tontos y los pillos trataban de conjurar el clamor, los nuevos aires que se desataban con las lluvias, el amor que arranca con las tormentas: \u201cqui\u00e9n parar\u00e1 la lluvia\u201d, dec\u00edan los enfermos,<\/em> <em>los desamparados, los derrotados y los satisfechos que dejaron de serlo inmediatamente despu\u00e9s de preguntar <\/em>\u201c<em>qui\u00e9n parar\u00e1 la lluvia\u201d. De inmediato<\/em> <em>los \u00e9xitos se derrumbaron como pestes triunfales, el New Deal se enred\u00f3<\/em> <em>en sus cadenas doradas, el doctor Frondizi no se dio cuenta. Los muertos<\/em> <em>se plegaron al desaf\u00edo: asesinados llegaron a levantar la cabeza lacerada y miraron de frente, requiriendo: \u201cqui\u00e9n parar\u00e1 la lluvia\u201d. Y la pregunta se generaliz\u00f3 como los temporales, empuj\u00f3<\/em> <em>los cielos y abri\u00f3 las luces del espacio.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante unos a\u00f1os Francisco \u201cPaco\u201d Urondo vivi\u00f3 sobre la calle Brasil frente al parque Lezama. En ese momento estaba casado con la actriz y directora Zulema Katz, madre de Alejo Stivel \u2014hijo del famoso director\u2014, para quien Paco fue un verdadero padre. En una entrevista Alejo record\u00f3 que la casa estaba abierta para largas cenas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":6944,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":true,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0},"categories":[155,4],"tags":[],"coauthors":[71],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6943"}],"collection":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6943"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6943\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6945,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6943\/revisions\/6945"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6944"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6943"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6943"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6943"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=6943"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}