{"id":7127,"date":"2024-10-23T12:08:27","date_gmt":"2024-10-23T15:08:27","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=7127"},"modified":"2024-11-06T14:33:03","modified_gmt":"2024-11-06T17:33:03","slug":"tiempo-de-incertidumbres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/tiempo-de-incertidumbres\/","title":{"rendered":"Tiempo de incertidumbres"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Una revoluci\u00f3n mental en los hombres, especialmente en los dirigentes de los pa\u00ed<\/em><em>ses m<\/em><em>\u00e1s altamente industrializados; una modificaci\u00f3n de las estructuras sociales y productivas en todo el mundo, en particular en los pa\u00ed<\/em><em>ses de alta tecnolog<\/em><em>\u00eda donde rige la econom\u00eda de mercado, y el surgimiento de una convivencia biol\u00f3gica dentro de la humanidad y entre la humanidad y el resto de la naturaleza.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">Juan Domingo Per\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>La ciencia y la t\u00e9cnica, al servicio de los intereses de poder conducir\u00e1n al mundo a formas sociales de dominaci\u00f3n absoluta, a instituciones opresoras de las que nada quedar\u00e1 al margen, de las que nadie escapar\u00e1.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">\u00a0Aldous Huxley<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Eu vejo o futuro repetir o passado<br>Eu vejo um museu de grandes novidades<br>O tempo n\u00e3o para.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Cazuza<br><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Del transhumanismo a la comunidad organizada<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En los an\u00e1lisis hist\u00f3ricos sobre el origen del primer peronismo, parad\u00f3jicamente, suelen omitirse hechos trascendentes que dieron contexto y circunstancia al surgimiento del movimiento nacional. Entre los m\u00faltiples avatares de la primera mitad del siglo XX, sobresale como una marca indeleble la detonaci\u00f3n de las bombas de Hiroshima y Nagasaki. La devastaci\u00f3n causada sobr\u00f3 para que el Imperio japon\u00e9s depusiera incondicionalmente las armas dando por concluida la segunda contienda m\u00e1s grande de la historia humana.<\/p>\n\n\n\n<p>La autoconciencia que fue construy\u00e9ndose a partir de la suelta de estas bombas nucleares desde lo universal hacia lo particular, imprimi\u00f3 una profunda cicatriz de incertidumbre respecto a la continuidad de la especie humana. Todav\u00eda puede observarse en las curvas demogr\u00e1ficas de aquellos a\u00f1os, el descenso poblacional fruto de la p\u00e9rdida de expectativa sobre la pr\u00f3spera viabilidad del acontecer en el mediano plazo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta \u00faltimo momento, los calculistas empleados por Oppenheimer no pudieron concluir de manera determinante si semejante liberaci\u00f3n de energ\u00eda afectar\u00eda a otras regiones del orbe o si, m\u00e1s a\u00fan, resultar\u00eda tan potente como para provocar la combusti\u00f3n de la atm\u00f3sfera desatando una total y catastr\u00f3fica conflagraci\u00f3n planetaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Fueron innumerables los ensayos filos\u00f3ficos que por vez primera, confrontaban al ser humano con la inminencia del exterminio de su especie y el cambio irreversible de su entorno natural.<\/p>\n\n\n\n<p>La rivalidad por la Luna encubri\u00f3 la vertiginosa carrera misil\u00edstica emprendida por las potencias at\u00f3micas. Alcanzado el objetivo, Estados Unidos no pudo mostrarle al desilusionado contribuyente m\u00e1s que el yermo paisaje del sat\u00e9lite terrestre. Una desolaci\u00f3n que ya hab\u00eda provocado por mano propia con la fisi\u00f3n del \u00e1tomo, un espejo de su misma fealdad. El \u00abestado 51\u00bb no se mostraba m\u00e1s promisorio que el Desierto de la Muerte, una met\u00e1fora dif\u00edcil de digerir para una humanidad colmada de desesperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>Un mundo trasvasado por dudas e incertidumbres que se ir\u00e1n planteando a lo largo de este art\u00edculo y que determinan este singular per\u00edodo de la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Por todo lo dicho y ante semejante horizonte temporal, la \u00fanica manera de compensar la tracci\u00f3n de semejante c\u00famulo de indeterminaciones \u2014superada la escala humana\u2014 ser\u00eda la recategorizaci\u00f3n de aquellos fragmentos de certeza que permanec\u00edan imperturbables, habitando el sacudido espacio de la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Resulta muy interesante ver c\u00f3mo \u2014en aquel \u00ablaboratorio de almas\u00bb que constituy\u00f3 la base social y pol\u00edtica del primer peronismo\u2014 se fueron madurando algunas cuestiones vinculadas a la construcci\u00f3n de lo que entendemos por \u00abcertidumbres\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La irrupci\u00f3n de un paradigma civilizacional, tal y como representaba la idea de la comunidad organizada, el concepto de una nueva Argentina que brotaba desde las cenizas, que romp\u00eda sus lazos coloniales. Es decir, en tiempos de inseguridad, aquella argentinidad que despertaba a la consciencia logr\u00f3 valerse por s\u00ed misma, abrevando de una serie de verdades comprobadas y que la crueldad de las potencias no logr\u00f3 zaherir.<\/p>\n\n\n\n<p>Esas pulsiones vitales facilitaron la creaci\u00f3n de una identidad, de una expresi\u00f3n de trascendencia, de un esp\u00edritu de proyecto, de una esperanza en la construcci\u00f3n del futuro que, de muchas maneras, contribuyeron a neutralizar esa situaci\u00f3n de incertidumbre en medio de la desolaci\u00f3n de la posguerra.<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00edamos afirmar que el primer peronismo germina con una serie de certidumbres en un tiempo en que la tierra misma temblaba, v\u00edctima propiciatoria de las potencias que demediaban al mundo por una \u00abcortina de hierro\u00bb. Es decir, un tiempo en que no solo se dudaba de la posibilidad de que el mundo continuara despu\u00e9s de la muestra destructora del poder del \u00e1tomo sino, adem\u00e1s, si resultar\u00eda posible para una comunidad compleja, \u00abmult\u00edgena\u00bb \u2014en t\u00e9rminos de Scalabrini Ortiz\u2014 protagonizar la transmutaci\u00f3n de \u00abmasa numeral\u00bb a \u00abpueblo esencial\u00bb. Protagonizar la construcci\u00f3n de una naci\u00f3n a partir de ese complejo de particularidades, tales y complejas eran las incertidumbres.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, ese primer peronismo \u2014entendi\u00e9ndolo como sustrato\u2014 posiblemente guardaba un secreto muy preciado: la energ\u00eda vital capaz de contener la incertidumbre desatada \u2014como de una caja de Pandora\u2014 en los cielos de Jap\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras el mundo se desmorona, y cualquier proyecto humano se reduce a minutos, nuestra patria proyectaba y constru\u00eda la nueva Argentina.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Incertidumbres de hoy<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, como a cada \u00e9poca corresponde, en la actualidad tambi\u00e9n atravesamos profundas incertidumbres. Las de hoy \u2014como las de antes\u2014 universalizadas y existenciales, tambi\u00e9n caracterizan esta \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La primera<\/strong> tiene que ver con el inminente desarrollo de formas de inteligencia artificial, es decir, si no dotadas de personalidad, s\u00ed de una cada vez m\u00e1s preocupante autonom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>La mayor\u00eda de los cient\u00edficos coinciden en que en poco tiempo, diez a veinte a\u00f1os estiman, existir\u00e1n \u2014tecnolog\u00eda cu\u00e1ntica mediante\u2014 computadoras capaces de \u00abpensar por s\u00ed mismas\u00bb, cuanto menos en m\u00faltiples aspectos. Eso por l\u00f3gica coloca a cierto sector privilegiado de la humanidad en un rol de \u00abdeidad\u00bb en t\u00e9rminos de Yuval Harari porque, de alguna manera, es la primera vez que el ser humano se encuentra a s\u00ed mismo facultado para crear plena y artificialmente a otro provisto de inteligencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Dicho esto, se abren interrogantes \u00e9ticos tales como si la capacidad de aportar inteligencia a un ente supone de suyo la creaci\u00f3n de la vida. Un caracol es menos inteligente que un delf\u00edn, pero ninguno supera al otro como sustancia individual de naturaleza sensible. El ser humano los rebasa por mucho, dada su condici\u00f3n se sustancia individual de naturaleza racional. \u00bfEn qu\u00e9 condici\u00f3n quedar\u00e1 la IA al tiempo que es pensada y creada como individuo racional, dotada de la cualidad sensitiva de humanos y animales, pero que, adem\u00e1s, cuenta con una inteligencia geom\u00e9tricamente superior en capacidad y velocidad? \u00bfEs la inteligencia la que determina la vida? La respuesta inmediata es no, como tampoco podemos afirmar que \u2014como en el caso del caracol\u2014 la vida haga lo propio con la inteligencia. Alguien podr\u00e1 decir que una IA no cuenta con verdaderas emociones, menos a\u00fan con empat\u00eda, ya que estas son simuladas para la adecuada interacci\u00f3n con la persona; justo igual como lo hace un psic\u00f3pata y, en su condici\u00f3n de tal, \u00bfqu\u00e9 lo hace distinto de la primera? O dicho de otro modo, carente de emociones: \u00bftiene menos \u00abvida\u00bb que otro ser vivo? M\u00e1s a\u00fan, un perro capaz de quedarse al lado de su amo hasta la muerte \u00bfno es m\u00e1s humano que un psic\u00f3pata?<\/p>\n\n\n\n<p>Estos nuevos entes artificiales han sido creados, cuentan con inteligencia, empat\u00eda, memoria, lenguaje, entendimiento, voluntad, creatividad y, eventualmente, autoconsciencia \u2014m\u00e1s de lo que podr\u00edamos pedirle al caracol, al delf\u00edn o, incluso, a algunos seres humanos\u2014; entonces: \u00bfno son por ello seres vivos?<\/p>\n\n\n\n<p>Vernor Vinge ha propuesto que la autoconsciencia de estos entes artificiales podr\u00eda ser plena en poco tiempo. El acontecimiento previsto ha sido llamado de modo inquietante por algunos cient\u00edficos \u00abSingularidad 2030\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Transhumanismo libertario<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La segunda<\/strong> cuesti\u00f3n que, de alguna manera, agrega a la incertidumbre anterior es aquel concepto derivado del transhumanismo denominado \u00abinmortalismo\u00bb. Seg\u00fan algunas estimaciones cient\u00edficas \u2014cercanos al a\u00f1o 2045\u2014 el ser humano ser\u00e1 capaz de extender sustancialmente su expectativa de vida por medios artificiales. Recordemos que durante el siglo pasado \u2014considerando los pa\u00edses desarrollados\u2014 esta apenas superaba los setenta a\u00f1os mientras que, en la actualidad, est\u00e1 rondando los ochenta y cinco a\u00f1os. Los primeros planteos escritos del albor transhumanista pueden rastrearse en 1923, por la pluma del genetista brit\u00e1nico John Haldane.<\/p>\n\n\n\n<p>No debiera asombrarnos que aquellos aterradores experimentos imaginados por la literatura de Orwell o de Huxley est\u00e9n alcanzando una comprobaci\u00f3n palpable. Desde aquellos primeros experimentos de clonaci\u00f3n hasta el reciente mapeo del genoma humano, ser\u00e1 perfectamente posible erradicar padecimientos desde la concepci\u00f3n y blindar los cuerpos con sistemas inmunes \u00abde dise\u00f1o\u00bb ayudados por la nanotecnolog\u00eda. Resulta m\u00e1s que sugerente que el hombre considerado padre y fundador del movimiento transhumanista sea el mism\u00edsimo nieto del escritor: Julian Huxley.<\/p>\n\n\n\n<p>Derivado moderno de la filosof\u00eda transhumanista del extropianismo, esta escuela de pensamiento encuentra su cenit en el \u00abextropismo\u00bb, ep\u00edtome depurado del neoliberalismo y el transhumanismo. Esta ha expresado sus principios en 1990 por medio de una&nbsp; adaptaci\u00f3n formalizada y m\u00e1s espec\u00edfica del manifiesto transhumanista.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre otras ideas, la proclama asegura que \u00ablos transhumanistas defienden el derecho moral de aquellos que deseen utilizar la tecnolog\u00eda para ampliar sus capacidades mentales y f\u00edsicas y para mejorar su control sobre sus propias vidas\u00bb. Tambi\u00e9n pueden leerse ideas tales como: \u00abPrevemos la viabilidad de redise\u00f1ar la condici\u00f3n humana, incluyendo par\u00e1metros tales como lo inevitable del envejecimiento, las limitaciones de los intelectos humanos y artificiales, la psicolog\u00eda indeseable, el sufrimiento, y nuestro confinamiento al planeta Tierra\u00bb. Incertidumbres que dan paso a otras ya que, entre tantas omisiones, evitan definir aquello que llaman \u00abpsicolog\u00eda indeseable\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Con lo expresado en el p\u00e1rrafo anterior, quedar\u00eda demostrado con creces cualquier punto, pero si hemos trasvasado los l\u00edmites de lo sugerente, no lo hemos hecho a\u00fan con los del asombro. El extropianismo ha sido pionero dentro de las corrientes de la escuela transhumanista, caracterizada por la inclusi\u00f3n del concepto de \u00aborden espont\u00e1neo\u00bb \u2014una econom\u00eda de mercado libre puede lograr una asignaci\u00f3n m\u00e1s eficaz de los recursos sociales\u2014, lo que ha llevado a que la mayor\u00eda de sus m\u00e1s fervientes seguidores sean libertarios. As\u00ed es, \u00abanarquistas libertarios\u00bb: todo el transhumanismo libertario \u2014en cualquiera de sus variantes\u2014 supone el concepto de \u00abego\u00edsmo racional\u00bb es decir,&nbsp; que todos los actos orientados a maximizar el inter\u00e9s personal son prioritarios, justificables y l\u00f3gicos, sea cual fuere la circunstancia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los l\u00edmites del crecimiento<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Y la tercera<\/strong> inc\u00f3gnita es la cuesti\u00f3n vinculada a la destrucci\u00f3n del ecosistema planetario, es decir, lo atinente a las distintas formas de contaminaci\u00f3n que est\u00e1n deteriorando en forma ostensible y acelerada el ecosistema natural, poniendo en riesgo elementos sustanciales que hacen a la vida en el planeta.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya en 1968 el Club de Roma \u2014un grupo de cient\u00edficos, industriales y pol\u00edticos de 52 pa\u00edses\u2014, preocupado por los cambios dados en el orbe por la irresponsable actividad humana, encarg\u00f3 al prestigioso Instituto Tecnol\u00f3gico de Massachusetts un informe que describiera cu\u00e1l era la viabilidad del mundo para los pr\u00f3ximos cien a\u00f1os de sostenerse semejante ritmo de consumo, producci\u00f3n desordenada y crecimiento demogr\u00e1fico.<\/p>\n\n\n\n<p>El resultado del informe se edit\u00f3 el 2 de marzo de 1972 bajo el t\u00edtulo <em>Los l\u00edmites del crecimiento<\/em>, en \u00e9l se revela \u2014casi a modo de denuncia\u2014 que no solo no era viable un ritmo de desarrollo como el que se preve\u00eda por cien a\u00f1os, sino que \u2014de no detenerse\u2014 la civilizaci\u00f3n como la conoc\u00edamos, colapsar\u00eda en el 2040, se\u00f1alando el a\u00f1o 2020 como hito de no retorno.<\/p>\n\n\n\n<p>La conclusi\u00f3n del informe desat\u00f3 pol\u00e9micas en el a\u00f1o de su publicaci\u00f3n y <em>The New York Times<\/em> critic\u00f3 severamente el libro calific\u00e1ndolo de \u00abvac\u00edo y enga\u00f1oso\u00bb, sobre todo al indicador mod\u00e9lico que se\u00f1alaba \u00abla acci\u00f3n del hombre como responsable del cambio clim\u00e1tico\u00bb. La controversia se extendi\u00f3 por d\u00e9cadas y se atac\u00f3 la investigaci\u00f3n por todos los flancos posibles; sin embargo el libro <em>Los l\u00edmites del crecimiento<\/em> contin\u00faa reedit\u00e1ndose hasta nuestros d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>El mismo a\u00f1o de la publicaci\u00f3n encargada por el Club de Roma, pero con un mes de anticipaci\u00f3n \u2014con su previsi\u00f3n caracter\u00edstica\u2014 Juan Per\u00f3n escribi\u00f3 desde Madrid:<\/p>\n\n\n\n<p>Creemos que ha llegado la hora en que todos los pueblos y gobiernos del mundo cobren consciencia de la marcha suicida que la humanidad ha emprendido a trav\u00e9s de la contaminaci\u00f3n del medio ambiente y la biosfera, la dilapidaci\u00f3n de los recursos naturales, el crecimiento sin freno de la poblaci\u00f3n y la sobreestimaci\u00f3n de la tecnolog\u00eda, y la necesidad de invertir de inmediato la direcci\u00f3n de esta marcha, a trav\u00e9s de una acci\u00f3n mancomunada internacional (Madrid, publicado el 21 de febrero de 1972).<\/p>\n\n\n\n<p>Como ya hemos mencionado, el mensaje del estadista argentino \u2014del cual solo citamos un fragmento\u2014 fue dado a conocer antes del reporte del Club de Roma, pero resulta muy factible que dada la agudeza y extensi\u00f3n del documento de Madrid, este haya sido el resultado de varios a\u00f1os de un reflexivo ejercicio de anticipaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pese a las advertencias y con el paso de los a\u00f1os, frente a una escala de concentraci\u00f3n cada vez mayor, las secuelas sociales y ambientales se han vuelto evidentes en las \u00faltimas d\u00e9cadas, expresadas por el incremento sostenido de la pobreza, la contaminaci\u00f3n ambiental y la agudizaci\u00f3n de los conflictos ocasionados por el cambio clim\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya a principios de los noventa, Frederick Seitz, el cient\u00edfico de m\u00e1s alto rango entre los esc\u00e9pticos, cuestion\u00f3 con firmeza las pruebas del calentamiento global. Ferviente opositor al Protocolo de Kyoto, se convirti\u00f3 en agente de intereses de empresas tabacaleras, petroleras y petroqu\u00edmicas como Exxon Mobil, Sohio, Conoco Philips, Chevron. Fue presidente de la Universidad Rockefeller y del <em>George Marshall Institute<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante el a\u00f1o 2000, James Painter y Teresa Ashe exploraron la conexi\u00f3n entre las usinas de pensamiento conservadoras y la negaci\u00f3n del cambio clim\u00e1tico. La investigaci\u00f3n \u2014editada algunos a\u00f1os despu\u00e9s en 2012\u2014 revel\u00f3 que \u00abciertas organizaciones\u00bb estaban promoviendo el escepticismo contra el cambio clim\u00e1tico. Por su parte, un estudio de 2008 de la Universidad de Florida Central, determin\u00f3 que el 92% de la literatura \u00abambientalmente esc\u00e9ptica\u00bb publicada en los Estados Unidos estaba parcial o totalmente afiliada a usinas de pensamiento conservadoras.<\/p>\n\n\n\n<p>Para el a\u00f1o 2013, el <em>Center for Media and Democracy<\/em> denunci\u00f3 que se hab\u00eda vuelto evidente la presi\u00f3n de las grandes corporaciones y el aporte de fondos de sectores conservadores para oponerse&nbsp; a gran escala a la regulaci\u00f3n del cambio clim\u00e1tico, pero ya con la adici\u00f3n significativa de organizaciones libertarias.<\/p>\n\n\n\n<p>Las usinas de pensamiento conservadoras y libertarias de Estados Unidos como <em>The Heritage Foundation<\/em>, <em>George Marshall Institute<\/em> y <em>Cato Institute<\/em>, entre otras, fueron activos importantes en los intentos de detener o eliminar las regulaciones ambientales. Por mencionar una, el <em>Cato Institute<\/em> es una organizaci\u00f3n de propaganda libertaria ubicada en Washington D. C., fundada en 1977 por Ed Crane y el tristemente c\u00e9lebre Murray Rothbard.<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos seguros de que el lector habr\u00e1 hecho el debido correlato con la realidad remitida por todo lo mencionado, de tal modo que elidiremos extender lo obvio.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La cuarta variable<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hasta aqu\u00ed estas tres cuestiones que constituyen incertidumbres para el com\u00fan de la gente que no est\u00e1 vinculada directamente al estudio de los \u00faltimos horizontes de la ciencia, la tecnolog\u00eda y la manipulaci\u00f3n medi\u00e1tica. No pretendemos agotar nada en efecto sino, como siempre, preguntarnos si estamos provistos de los criterios \u00e9ticos suficientes para enfrentar los nuevos desaf\u00edos que nos propone un mundo que se transforma, a toda velocidad, en algo muy distinto de lo que conocimos.<\/p>\n\n\n\n<p>No solo en lo que respecta a cu\u00e1l va a ser el destino efectivo de un gobierno como el de La Libertad Avanza, entre otras indeterminaciones aparecen como en un museo de \u00abgrandes novedades\u00bb antiguos adversarios como la <em>Standar<\/em><em>d Oil<\/em> de Rockefeller \u2014con su suced\u00e1nea <em>Exxon<\/em>\u2014 combinados con el nuevo libertarianismo, que parece haber saltado las barreras de lo te\u00f3rico para rendirse&nbsp; a la funcionalidad de los mandantes de siempre. Cargada de sentido \u00abrenovador\u00bb, se propone la eliminaci\u00f3n del d\u00e9ficit fiscal, la privatizaci\u00f3n de empresas estrat\u00e9gicas, la generaci\u00f3n de un flexibilizado ej\u00e9rcito de desocupados, la destrucci\u00f3n del trabajo en el sector p\u00fablico, la disoluci\u00f3n de hospitales de salud mental (extra\u00f1a manera de mitigar la \u00abpsicolog\u00eda indeseable\u00bb), la abolici\u00f3n de regulaciones que ten\u00edan como objetivo establecer equilibrios all\u00ed donde no exist\u00edan. Es decir, una serie de acciones que de alguna manera amenazan conculcar los derechos conquistados, y otros que aspiraban a conquistarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin regulaci\u00f3n sobreviene el monopolio, y qu\u00e9 es este sino el retorno mismo a la colonialidad, la alevosa externalizaci\u00f3n del territorio donde todo se opera desde la metr\u00f3poli, a la dependencia de capitales extranjeros, de aventureros con banderas negras y huesos cruzados venidos a probar fortuna, que ya no conformes con la <em>Mining Association<\/em> de Rivadavia llevan al extractivismo al saqueo mismo de nuestros lingotes por v\u00eda de la <em>British Airways<\/em>; es claro, ellos s\u00ed juzgan necesaria una aerol\u00ednea de bandera.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo es posible forzar a un pueblo a retroceder con tanta violencia, no a \u00e9pocas preyrigoyenistas, sino ya de colonialidad peninsular? Y es posible que esto suceda por <strong>una cuarta variable<\/strong> que no hemos tratado aqu\u00ed todav\u00eda, pero que ya hemos mencionado en escritos anteriores: la modificaci\u00f3n del sistema emocional a trav\u00e9s de la utilizaci\u00f3n de las redes \u2014de lo que ha sido una de las m\u00e1s grandes operaciones de ingenier\u00eda social de la que se tenga registro\u2014, por medio de esos \u00abespejos negros\u00bb que vaticin\u00f3 Orwell y que hoy existen como m\u00e1s de uno en cada hogar del planeta.<\/p>\n\n\n\n<p>Reforzadas e \u00edntimamente ligadas, las redes sociales, la inteligencia artificial y el comercio electr\u00f3nico influencian en la estructura emocional del ser humano determinando su entorno y, finalmente, el sesgo de su realidad. La conquista de las consciencias se ha trocado por la conquista de las emociones, llevadas con vileza al extremo elemental del est\u00edmulo-respuesta.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa modificaci\u00f3n de la emocionalidad predispone a la persona influida y que, frente a la evidencia de la realidad, es capaz de contradecir sus sentidos por la mera afirmaci\u00f3n mayoritaria que le impone su entorno, de tal suerte que si no comparte el criterio impuesto corre el riesgo de ser excluido de la \u00abred\u00bb. Y donde no hay red existe la nada, una ca\u00edda libre y una incontinencia que lleva a la pregunta del hombre de este siglo: \u00absi yo no soy en la red pues \u00bfqui\u00e9n soy?, si yo no soy en la red, pues no soy nadie\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya hemos mencionado la disociaci\u00f3n provocada entre lo simb\u00f3lico y lo pr\u00e1ctico de la que abusan las redes en general y \u2014como t\u00e1ctica comunicacional\u2014 los libertarios en particular; despu\u00e9s de lo expuesto en los p\u00e1rrafos anteriores \u00bfc\u00f3mo puede asombrarnos?<\/p>\n\n\n\n<p>Esa disociaci\u00f3n entre lo simb\u00f3lico y lo pr\u00e1ctico no ha sido otra cosa que una reversi\u00f3n de la hipocres\u00eda, una celebraci\u00f3n triunfante del doblez existente entre lo que se piensa, lo que se dice y la enorme distancia con aquello que se hace.<\/p>\n\n\n\n<p>Con frecuencia, lo acontecido en el presente hace rima con el pasado. \u00bfCu\u00e1ndo se hab\u00eda enfrentado el peronismo a semejante circunstancia? Pues bien, cierta emocionalidad religiosa en fr\u00e1gil equilibrio, sostenida por la hipocres\u00eda olig\u00e1rquica es un ejemplo: esta les permit\u00eda lidiar con su paternalismo rural cruzado con la obligada supervivencia de someter a un grupo humano que les superaba en n\u00famero y en fuerza. Ese \u00abego\u00edsmo racional\u00bb, al decir libertario, era debidamente \u00abexpiado\u00bb por la f\u00e9rrea pr\u00e1ctica religiosa \u2014tan vac\u00eda entonces como hoy lo est\u00e1n las redes\u2014 y con el ejercicio de la limosna.<\/p>\n\n\n\n<p>Otra vez, lo simb\u00f3lico disociado de lo pr\u00e1ctico; proven\u00edan de aceptar una verdad revelada que los exhortaba: \u00abdejad todo y seguidme\u00bb, pero confrontados a una contradicci\u00f3n esquizoide \u2014sostenida a la saz\u00f3n por un sector de la Iglesia que los justificaba mientras se beneficiaba\u2014 se permitieron regular ellos mismos el recurso del donativo, seg\u00fan qu\u00e9 tan culpables los hiciera sentir lo ingente de sus ganancias. De este modo, antes a\u00fan que proveer d\u00e1divas, peor, se convirtieron en verdaderos administradores de la pobreza en fatal perjuicio de la dignidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Puede entenderse c\u00f3mo el surgimiento de Eva Per\u00f3n y la ca\u00edda de la Sociedad de Beneficencia \u2014fundada por Rivadavia, suerte de templo laico mayordomo de las sobras\u2014, deton\u00f3 la furia de esta clase terrateniente con la aterradora energ\u00eda del \u00e1tomo. Aunque sus ingresos se mantuvieron, aunque su estatus qued\u00f3 intacto, ya nada volver\u00eda a ser lo mismo; jam\u00e1s le perdonar\u00edan haber expuesto esa hipocres\u00eda, esa doble moral, esa que empez\u00f3 a llamarse \u2014con el advenimiento de las m\u00e1quinas\u2014, su \u00abrealidad virtual\u00bb. Un espejismo, algo que vemos para contentarnos, para autocomplacernos, algo que por uso y abuso de presuponerlo cierto terminamos creyendo y llamando \u00abverdad\u00bb o, mucho peor, instituy\u00e9ndola como realidad. Si no es cierto no es verdadero, y es dif\u00edcil imaginar tal grado de incertidumbre.<\/p>\n\n\n\n<p>El mundo de las redes y sus efectos colaterales nos devuelve al racionalismo cartesiano, donde era necesario pensar primero para existir. Como sabemos, todo ello deriv\u00f3 en el idealismo hegeliano, con las consecuencias que aparej\u00f3. Los dispositivos encierran al hombre dentro de las ideas, en la estrechez de lo especulativo y en cuya burbuja queda atrapado. Mientras tanto, la filosof\u00eda cl\u00e1sica \u2014fruto de la reconciliaci\u00f3n aristot\u00e9lico-tomista\u2014 invita a la persona humana a captar la realidad con sus cinco sentidos y, reci\u00e9n a partir de all\u00ed, reflexionar sobre lo percibido con raz\u00f3n e intelecto. La comprensi\u00f3n de la realidad comienza a aprehenderse de manera pr\u00e1ctica, tocando, viendo, escuchando oliendo y, al final, lo que parece complejo no lo es, pues entonces s\u00ed \u00abla \u00fanica verdad es la realidad\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta aqu\u00ed el cuarto punto, transversal a los tres primeros: saber desde d\u00f3nde partimos organiza las ideas y redefine los caminos del pensamiento. Llegados a esta instancia, entonces, nos preguntamos: \u00bfpreserva el movimiento actualmente esa capacidad de superar las incertidumbres y \u2014sobre todo\u2014 aquellas universales como la que planteamos al principio de estas p\u00e1ginas? Esas bombas dejaron perpleja a la humanidad, sin embargo no hab\u00edan ca\u00eddo sobre nosotros, pero nos impregnaban como de una nube t\u00f3xica impidiendo proyectar hacia el futuro; mientras, en los debates de la \u00e9poca, se conclu\u00eda terminante: \u00abel mundo se termina\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En busca de la esperanza<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez la pregunta anterior guarda la semilla de su propia respuesta y por eso me permito reformularla: \u00bfno cayeron aqu\u00ed esas bombas? \u00bfY qu\u00e9 signific\u00f3 para nuestro pueblo aquella Plaza de Mayo bombardeada? Con ese ataque genocida \u00bfno se terminaban para nosotros los d\u00edas m\u00e1s felices que el pueblo hubiera conocido? \u00bfO acaso no fue el peronismo capaz de persistir generando nuevas certidumbres? \u00bfLogr\u00f3 neutralizar el indeterminismo existencial que le impusieron las dos grandes guerras y de la que daba cuenta la l\u00edrica urbana de su tiempo, sobre la soledad, sobre el escepticismo y la falta de certeza en el futuro? Dejemos que el mismo Disc\u00e9polo conteste estas preguntas:<\/p>\n\n\n\n<p>Nacieron de vos, por vos y para vos. Esa es la verdad. Porque yo no lo invent\u00e9 a Per\u00f3n, ni a Eva Per\u00f3n. Los trajo esta lucha salvaje de gobernar creando, los trajo la ausencia total de leyes sociales que estuvieran en consonancia con la \u00e9poca. Los trajo tu tremendo desprecio por las clases pobres a las que masacraste, desde Santa Cruz hasta lo de Vasena, porque ped\u00eda un m\u00ednimo respeto a su dignidad de hombres y un salario que les permitiera salvar a los suyos del hambre. S\u00ed, del hambre y de la terrible promiscuidad de sus viviendas en las que ten\u00edan que hacinar lo mismo sus ansias que su asco. No. Yo no lo invent\u00e9 a Per\u00f3n ni a Eva Per\u00f3n. \u00a1Vos los creaste! Con tu intolerancia. Con tu crueldad. Con la misma crueldad aquella del candidato a presidente que mataba peones en su ingenio porque le pisaban un poco fuerte las piedritas del camino a la hora de la siesta (10 de noviembre de 1951).<\/p>\n\n\n\n<p>Esa Argentina repleta de particularidades, que asombraba a los fil\u00f3sofos como Vasconcelos; esa Argentina mult\u00edgena logr\u00f3 saltar por encima de sus contradicciones y construir una realidad venturosa a trav\u00e9s de los distintos instrumentos que le fueron originales, desarrollando anticuerpos contra ese escepticismo ominoso.<\/p>\n\n\n\n<p>Incertidumbre que tambi\u00e9n se manifest\u00f3 durante dieciocho a\u00f1os de resistencia peronista. Esta fue en s\u00ed misma una cadena interminable de vacilaci\u00f3n, reencontrada la claridad y la autoafirmaci\u00f3n con el regreso definitivo de Per\u00f3n a la patria, una idea impensable hasta que se vio realizada. Esos a\u00f1os de penumbra nos responden que desde el origen mismo del peronismo, nuestro pueblo porta en sus organizaciones libres la capacidad para superar la incertidumbre, reordenarse y vencer al tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Las generaciones que preconstituyeron al peronismo fueron capaces de generar dispositivos te\u00f3ricos y pr\u00e1cticos, formaron la militancia necesaria, crearon su propio arte expres\u00e1ndose en la pl\u00e1stica y en la poes\u00eda. Si aquel ant\u00eddoto creado por el peronismo de aquella \u00e9poca pudo neutralizar las incertidumbres, \u00bfeste movimiento nacional es capaz en la actualidad de reintegrar la realidad atomizada y regenerarse como usina de esperanza \u2014superando la mera estrategia tecnol\u00f3gica\u2014, aportando continencia filos\u00f3fico-intelectual a un hombre l\u00edquido que parece disolverse en la \u00abred\u00bb? En suma, un tiempo que interpela volverse vacuna para neutralizar la incertidumbre que han provocado estos cuatro leviatanes. Devolverle al futuro argentino un sentido trascendente, para que nunca m\u00e1s olvide las tres banderas que lo conforman y que son, en suma, su destino de dignidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una revoluci\u00f3n mental en los hombres, especialmente en los dirigentes de los pa\u00edses m\u00e1s altamente industrializados; una modificaci\u00f3n de las estructuras sociales y productivas en todo el mundo, en particular en los pa\u00edses de alta tecnolog\u00eda donde rige la econom\u00eda de mercado, y el surgimiento de una convivencia biol\u00f3gica dentro de la humanidad y entre [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":7128,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":true,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0},"categories":[155,59],"tags":[],"coauthors":[720,814],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7127"}],"collection":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7127"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7127\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7129,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7127\/revisions\/7129"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7128"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7127"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7127"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7127"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=7127"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}