{"id":7244,"date":"2025-02-04T10:12:30","date_gmt":"2025-02-04T13:12:30","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=7244"},"modified":"2025-02-26T11:57:00","modified_gmt":"2025-02-26T14:57:00","slug":"el-siglo-xxi-y-el-gaucho-martin-fierro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/el-siglo-xxi-y-el-gaucho-martin-fierro\/","title":{"rendered":"El siglo XXI y el gaucho Mart\u00edn Fierro"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>I. <\/strong><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><strong><em> <\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El tema es sencillo o al menos lo parece, \u00bfexisti\u00f3 un hombre llamado Mart\u00edn Fierro que inspir\u00f3 al poeta, periodista, pol\u00edtico y Pensador Nacional, Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez (Chacras de Perdriel, 1834-1886), para que escribiera su obra cumbre: <em>El Gaucho Mart\u00edn Fierro<\/em> (1872) ?<\/p>\n\n\n\n<p>Hay un texto descomunal, donde intentando hablar de la obra de Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez se la termina examinando \u2014en el sentido m\u00e1s \u201cm\u00e9dico\u201d que tiene este t\u00e9rmino, digamos\u2014; una verdadera operaci\u00f3n de transfiguraci\u00f3n del poema nacional: hablamos de la obra en cuatro tomos del escritor, poeta, intelectual y cr\u00edtico literario Ezequiel Mart\u00ednez Estrada (San Jos\u00e9 de la Esquina, 1895-1964): <em>Muerte y transfiguraci\u00f3n del Mart\u00edn Fierro<\/em> (1948). En ella, su autor escribe:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cAtribuirle propiedad a su biograf\u00eda, suponerla perteneciente a un solo hombre, es desfigurar el intento del Autor y la verdad que surge del texto. Por fuera, corporalmente, Mart\u00edn Fierro es un fantasma; solamente tiene un alma suya y lo que sentimos que vive todav\u00eda no es la escena en que por un instante apareci\u00f3 para desvanecerse enseguida, sino esa imagen de todos que resulta de las cosas y de los hechos. La personalidad material de Mart\u00edn Fierro no surge de s\u00ed; le es impuesta desde fuera por las fuer\u00adzas innumerables e indiscernibles del mundo en que vive. \u00c9l es una imagen de ese mundo que se forma con los perfiles en que esas fuerzas innumerables e indiscernibles confinan con una realidad humana y personal. Mart\u00edn Fierro tiene el rostro, la talla, las caracter\u00edsticas f\u00edsicas, som\u00e1ticas, de esa matriz que se llama la pampa, la soledad, la pobreza, la injusticia\u201d. (E. Mart\u00ednez Estrada, p. 77).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>II. Primer desplazamiento<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Martin Fierro representa y es la expresi\u00f3n de la tradici\u00f3n Nacional de un pueblo criollo, con rasgos indios y espa\u00f1oles, claro est\u00e1, es lo propio con la carga\/peso de costumbres, valores, vivencias, memoria e historia de los humanos que habitaron (y habitan) este territorio, como lo han expresado tant\u00edsimos estudiosos de Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez y su obra: Azor\u00edn (1939), Pedro Inchauspe (1955), El\u00edas Gim\u00e9nez Vega (1961\/1975), Horacio Zorraqu\u00edn Bec\u00fa (1972), Ferm\u00edn Ch\u00e1vez (1973), Eduardo Astesano (1973), Alberto Buela, (1998), Adolfo Prieto (2006), Julio Schvartzman&nbsp; (2013), Ricardo Piglia (2014) y Eduardo Astesano (1973), entre otros.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, \u00bfes lo mismo que no haya existido una persona real, de carne, hueso y pensamientos, a que haya existido?<\/p>\n\n\n\n<p>La idea que pretendemos dejar es la siguiente: desde el libro de Domingo Faustino Sarmiento <em>Facundo. Civilizaci\u00f3n y Barbarie<\/em> (1845), los \u201cimaginarios\u201d, \u201clas ficciones\u201d, fueron m\u00e1s trascendentes y poderosas que las realidades. Afirmamos que las ficciones o los llamados \u201cimaginarios\u201d fueron m\u00e1s fuertes que los hechos y acontecimientos: en pocas palabras, vencieron en el colegio a la memoria popular no escrita.<\/p>\n\n\n\n<p>Tomando una idea de un poema del litorale\u00f1o Francisco Madariaga, titulado <em>Polvareda de Joyas<\/em> (Madariaga, 1998, pp. 11-12), imaginemos a la escritura como una suerte de balsero, que transporta ideas surgidas en la ribera intelectual o ribera de la ficci\u00f3n, atravesando el r\u00edo de la Historia, hacia la ribera de aquello que se considera \u201cverdad\u201d, aquello que se se\u00f1ala como \u201clo real\u201d. Piglia ha trabajado esta idea magistralmente cuando escribe:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa ficci\u00f3n aparece asociada al ocio, la gratuidad, el derroche de sentido, el azar, lo que no se puede ense\u00f1ar, en \u00faltima instancia se asocia con la pol\u00edtica seductora y pasional de la barbarie. Existe un desprestigio de la ficci\u00f3n frente a la utilidad de la palabra verdadera. Lo que no le impide a la ficci\u00f3n desarrollarse en el interior de esa escritura de la verdad. El <em>Facundo<\/em>, por ejemplo, es un libro de ficci\u00f3n escrito como si fuera verdadero.<\/p>\n\n\n\n<p>La literatura nacional es la que define las transacciones y los canjes, introduce deformaciones, mutilaciones y en esto la traducci\u00f3n, en todos sus sentidos, tiene una funci\u00f3n b\u00e1sica. La literatura nacional es el contexto que decide las apropiaciones y los usos.\u201d (Piglia, 2014, p. 69).<\/p>\n\n\n\n<p>Repasemos. Siguiendo a ciertos historiadores, liberales (Tulio Halper\u00edn Donghi, 2014) o revisionistas (Jos\u00e9 Mar\u00eda Rosa, 1974), en un peque\u00f1o periodo que va desde las Reformas Borb\u00f3nicas (1700-1746), pasando por las Invasiones Inglesas y su Reconquista (1806-1807), hasta la Batalla de Cepeda (1820), se hace a\u00f1icos el orden establecido por la colonizaci\u00f3n espa\u00f1ola, orden que hab\u00eda durado casi 300 a\u00f1os. Los literatos porte\u00f1os (Esteban Echeverr\u00eda y su <em>El Matadero<\/em>) y los aporte\u00f1ados (Sarmiento en toda su obra), intentan poner orden o simularlo, logrando lo segundo m\u00e1s que lo primero.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra Historia, la que los chicos le\u00edan durante el siglo XIX y buena parte del siglo XX, fue una simulaci\u00f3n, una falsa Historia (Palacio, 1939) creada por literatos, es decir, desde la literatura para la Historia. El balsero nunca llev\u00f3 como pasajera a la verdad, a la historia del pueblo y sus luchas, resistencias y logros, siempre transport\u00f3 a los fantasmas creados por un pu\u00f1ado de hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>En t\u00e9rminos lacanianos (Lacan, 2002) el hombre cre\u00f3 un objeto, y este objeto sirvi\u00f3 para mostrarles a otros hombres c\u00f3mo no ser sujetos, como dejar de ser sujetos, les ense\u00f1\u00f3 a no liberarse de la trampa de una Historia colonial, borr\u00f3 del diccionario el significado real de la palabra \u201clibertad\u201d y lo cambi\u00f3 por otro. Los hombres, sin saberlo, terminaron simulando ser libres; son actores de una obra creada por directores que no est\u00e1n presentes, que no conocen ni conocer\u00e1n; se convirtieron en \u201czonzos\u201d, como dir\u00eda Jauretche (Jauretche, 1968).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>II. Segundo desplazamiento<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien: siglo XXI. La realidad se desvanece. El objeto existe por el sujeto, ahora, el objeto crea su propio mundo para el sujeto y el sujeto termina trabajando para el objeto (o para un objeto). El sujeto vive, pero no existe. Vive para alimentar al objeto \u00fanicamente. El fil\u00f3sofo surcoreano Byung-Chul Han habla de \u201cviolencia neuronal\u201d (Byung-Chul Han, 2022); tambi\u00e9n la llama \u201cviolencia de la positividad\u201d: los humanos en las primeras d\u00e9cadas del siglo XXI sufren una violencia que genera fatiga y hasta asfixia, pero a diferencia de la violencia antigua, de la que hablaba, por ejemplo, Michel Foucault, esta violencia es autoejercida. El hombre actual, que parece solo existir cuando aparece en las redes, se convierte en objeto: es un avatar, y como tal, como objeto, tiene que ser efectivo. El humano, entonces, debe ser s\u00faper productivo, debe tener un s\u00faper rendimiento, debe h\u00edper comunicar lo que hace, si no comunica no existe como objeto. El sujeto se desvanece. El hombre se desvanece. La realidad se vuelve como aquella intuici\u00f3n de Borges, un tipo antipopular, no colectivo ni comunitario, un genio de la escritura, pero tambi\u00e9n un profeta del individualismo como tantos otros que consideran como mediocridad a cualquier acontecimiento colectivo, popular y masivo. Dec\u00eda Borges: \u201cF\u00e1cilmente aceptamos la realidad, acaso porque intuimos que nada es real\u201d. El problema al que asistimos lo explica en unas pocas l\u00edneas el fil\u00f3sofo franc\u00e9s Jean Baudrillard cuando escribe:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLo que es real existe: esto es todo cuanto podemos decir (pero la existencia no es todo: es incluso la cosa menos relevante). Entend\u00e1monos: cuando decimos que la realidad ha desaparecido, no es que haya desaparecido f\u00edsicamente, sino que ha desaparecido metaf\u00edsicamente. La realidad contin\u00faa existiendo \u2013lo que ha muerto es su principio.\u201d (Baudrillard, 2004, p.12)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;<strong>III. Sobre la existencia de Mart\u00edn Fierro<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En un inconseguible librito escrito por Rafael Vel\u00e1zquez, titulado <em>La personalidad hist\u00f3rica de Mart\u00edn Fierro<\/em>, su autor transcribe varios documentos en donde se verifica la existencia de un gaucho de nombre Mart\u00edn Fierro:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLo titul\u00f3 [habla de Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez] seg\u00fan expresa, con el nombre que le hab\u00eda dado ya el p\u00fablico antes de ser escrito, por su familiaridad con el Mart\u00edn Fierro que el folleto de 1872 hab\u00eda divulgado pudiendo creerse visto panor\u00e1micamente, que Hern\u00e1ndez tom\u00f3 por primera vez ese nombre del gaucho que figura como soldado fronterizo, en la nota del Sargento Mayor don \u00c1lvaro Barros, fechada el 16 de agosto de 1866, aprovechando aqu\u00ed para repetir que el poeta lo pronunci\u00f3 y escribi\u00f3 por primera vez en 1869 o sea tres a\u00f1os despu\u00e9s de haberlo estampado Don Alvaro Barros.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Y luego, expone documentos como este:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cDon Manuel Lastra, alcalde del Cuartel n\u00ba 2 del Partido de Monsalvo, conduce al Mart\u00edn Fierro a Mar\u00ed-Huincul, remitido a disposici\u00f3n de Juez en Primera Instancia en lo Criminal del Departamento del Sur, en Dolores, de donde fue conducido a principios de agosto, por haberse declarado incompetente el Juez del Crimen, Dr. J.J. Cueto. De nuevo en Mar\u00ed-Huincul, el se\u00f1or Juez de Paz, Don Enrique Sundblad, dict\u00f3 sentencia el 10 de agosto de 1866 y el reo fue remitido all\u00ed, bajo custodia, para prestar tres a\u00f1os de servicio militar en el regimiento 11 de l\u00ednea, acantonado en Azul.\u201d (Informe militar con fecha 16 de agosto de 1866, fotocopia n\u00ba 1) (Vel\u00e1zquez, 1972, pp. 35-36).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 raz\u00f3n es importante hablar de la existencia o no de un gaucho llamado Mart\u00edn Fierro? \u00bfPor qu\u00e9 no nos quedarnos con la imagen, como dice Ezequiel Mart\u00ednez Estrada, de un gaucho como tantos otros que existieron en aquella \u00e9poca?<\/p>\n\n\n\n<p>En principio, como dice Mart\u00ednez Estrada, probablemente Mart\u00edn Fierro expres\u00f3 lo que tantos otros gauchos sufrieron en aquella \u00e9poca posterior a Caseros (1852): la leva obligatoria, la denigraci\u00f3n, el abuso de las autoridades; esa historia de ser un paria en tu propia tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, como se\u00f1ala el maestro y fil\u00f3sofo, Alberto Buela, el Pensamiento Nacional se sostiene en el mandato de la realidad, no en una imagen o en una idea. La existencia de Mart\u00edn Fierro, la posibilidad de que sus huesos est\u00e9n enterrados en la tierra que pisamos hoy nos lanza de otra manera hacia el futuro y hacia el destino de nuestra tierra. Los cuerpos son importantes para el Pensamiento Nacional. Su existencia de antes y los restos de hoy, su contenido espiritual, religioso, sagrado y santo o como lo quieran llamar, el Pensamiento Nacional no es laico, no se encuentra desapegado de su Historia, de la memoria ni de los huesos de sus m\u00e1rtires y h\u00e9roes. Es fundamental la existencia del gaucho Mart\u00edn Fierro, porque con ella estamos obligados a continuar su legado, a sacarlo de la biblioteca.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>Bibliograf\u00eda mencionada:<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<ul><li>Astesano, Eduardo, Bases hist\u00f3ricas de la doctrina Nacional. San Mart\u00edn, Rosas y el Mart\u00edn Fierro [1973], Buenos Aires, Eudeba, 2015.<\/li><li>Azor\u00edn, En torno a Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1939.<\/li><li>Buela, Alberto, Aportes a la tradici\u00f3n Nacional, Buenos Aires, Agrupaci\u00f3n Tradicionalista Rinc\u00f3n del Moro, Editorial Theor\u00eda, 1998.<\/li><li>Gim\u00e9nez Vega, El\u00edas \u2013 Gonz\u00e1lez, Julio, Hernandismo y Martinfierrismo (Geopol\u00edtica del Mart\u00edn Fierro,<\/li><li>Gim\u00e9nez Vega, El\u00edas, Vida de Mart\u00edn Fierro, Buenos Aires, La Siringa, 1961.<\/li><li>Halperin Donghi, Tulio, Revoluci\u00f3n y guerra. Formaci\u00f3n de una elite dirigente en la Argentina criolla, Buenos Aires, Siglo XXI, 2014.<\/li><li>Inchauspe, Pedro, Diccionario de Mart\u00edn Fierro, Buenos Aires, C. Dupont Farr\u00e9, 1955.<\/li><li>Jauretche, Ernesto, Manual de zonceras argentinas, Buenos Aires, A. Pe\u00f1a Lillo, 1968.<\/li><li>Lacan, Jacques, \u201cM\u00e1s all\u00e1 del principio de la realidad\u201d, en: Jacques Lacan, Escritos 1. Primera Parte, Buenos Aires, Siglo XXI, 2002, pp. 73-193.<\/li><li>Madariaga, Francisco, Criollo del Universo, Buenos Aires, Editorial Argonauta, 1998.<\/li><li>Mart\u00ednez Estrada, Ezequiel,<em> Muerte y Transfiguraci\u00f3n de Mart\u00edn Fierro Ensayo de interpretaci\u00f3n de la vida argentina<\/em> [cuatro tomos], tomo I, Buenos Aires, Editorial, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 1958.<\/li><li>Palacio, Ernesto, La Historia falsificada, Buenos Aires, Difusi\u00f3n, 1939.<\/li><li>Piglia, Ricardo, Cr\u00edtica y ficci\u00f3n, Buenos Aires, DeBolsillo, 2014.<\/li><li>Prieto, Adolfo, El discurso criollista en la formaci\u00f3n de la Argentina Moderna, Buenos Aires, Siglo XXI Editores, 2006.<\/li><li>Rosa, Jos\u00e9 Mar\u00eda, Del Municipio Indiano a la Provincia Argentina, Buenos Aires, A. Pe\u00f1a Lillo, 1974.<\/li><li>Schvartzman, Julio, Letras gauchas, Buenos Aires, Eterna Cadencia, 2013.<\/li><li>Vel\u00e1zquez, Rafael, La personalidad hist\u00f3rica de Mart\u00edn Fierro, Gral. Madariaga, Provincia de Buenos Aires, 1972.<\/li><li>Zorraqu\u00edn Bec\u00fa, Horacio, Tiempo y vida de Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez 1834-1886, Buenos Aires, Emec\u00e9, 1972.<\/li><\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. Introducci\u00f3n El tema es sencillo o al menos lo parece, \u00bfexisti\u00f3 un hombre llamado Mart\u00edn Fierro que inspir\u00f3 al poeta, periodista, pol\u00edtico y Pensador Nacional, Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez (Chacras de Perdriel, 1834-1886), para que escribiera su obra cumbre: El Gaucho Mart\u00edn Fierro (1872) ? 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