{"id":906,"date":"2016-08-21T10:33:03","date_gmt":"2016-08-21T13:33:03","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=906"},"modified":"2017-10-18T11:05:47","modified_gmt":"2017-10-18T14:05:47","slug":"el-bicentenario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/el-bicentenario\/","title":{"rendered":"El Bicentenario"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>\u00abSeamos libres, lo dem\u00e1s no importa nada\u201d<\/em><br \/>\nJos\u00e9 de San Mart\u00edn<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Proponemos dar cuenta mediante este escueto ensayo de ciertas reflexiones emanadas desde la perspectiva de una tradici\u00f3n espec\u00edfica, el Pensamiento Nacional y Latinoamericano. Pretendemos por su parte complejizar la noci\u00f3n de independencia tanto en su dimensi\u00f3n hist\u00f3rica y semi\u00f3tica, como en la vitalidad que, entendemos, nos otorga en la actualidad tal concepto como motivaci\u00f3n para intentar reflexionar sobre nuestro presente y nuestro porvenir.<br \/>\nDesde un imaginario bastante difundido suele pensarse y conmemorarse la Declaraci\u00f3n de nuestra Independencia en julio de 1816, como un soplo espont\u00e1neo de unidad y de confianza en quienes asumieron la responsabilidad de conducir esta trascendental resoluci\u00f3n. No obstante -desde otras perspectivas- este acontecimiento es observado como una epopeya marcada de tensiones y contradicciones planteadas en el seno de una comunidad en formaci\u00f3n que asumi\u00f3 en una fase determinada de su devenir, la determinaci\u00f3n de elegir un porvenir colectivo soberano en momentos en que amenazas externas e internas circundaron el pensar y el actuar de los protagonistas, y donde lo cultural -en sentido amplio- jugar\u00e1 un rol eminente.<br \/>\nProclamar la Independencia no constituy\u00f3 un hecho pol\u00edtico puramente emp\u00edrico, pragm\u00e1tico y circunstancial. Implic\u00f3, en aquellos tiempos, una riesgosa pero determinada proyecci\u00f3n pol\u00edtica y econ\u00f3mica ante el mundo, no exenta de aspiraciones tales como las de Manuel Belgrano y Jos\u00e9 de San Mart\u00edn, quienes anhelaban la instauraci\u00f3n de un poderoso estado bi\u2013oce\u00e1nico sustentado en anhelos e invocaciones de raigambre popular. En tanto, la empresa independentista no puede ser analizada y evocada sino de manera integral, abarcando el campo de lo cultural, lo geopol\u00edtico, lo econ\u00f3mico, lo epistemol\u00f3gico, lo sociol\u00f3gico y lo jur\u00eddico, matices que, entre otros, inspiraron las obras de los autores y autoras que se identificaron con esta corriente.<br \/>\nEl concepto de independencia se ha instalado efectivamente desde aquellos acontecimientos de julio en todos los \u00e1mbitos del debate, como as\u00ed tambi\u00e9n ocurri\u00f3 con otras ideas como la de libertad, rep\u00fablica, democracia, autonom\u00eda, etc. Pero advertimos que la noci\u00f3n de independencia, como los otros conceptos, adquiere car\u00e1cter n\u00edtidamente polis\u00e9mico y en tanto, diverso, dependiendo de la matriz conceptual o ideol\u00f3gica desde el cual se aborde. En ese sentido lo \u201cideol\u00f3gico\u201d, lo \u201cdoctrinario\u201d y lo \u201cepistemol\u00f3gico\u201d, no est\u00e1n ausentes en el vast\u00edsimo campo de las significaciones que puede adquirir este concepto y de las consecuencias que tal posicionamiento gener\u00f3 o puede generar en los seres humanos concretos.<br \/>\nNuestra particular experiencia escolarizada, claramente estructurada bajo la Ley de Educaci\u00f3n 1420\/1884 que promov\u00eda un tipo de educaci\u00f3n orientada a moldear un arquetipo espec\u00edfico de ciudadan\u00eda basada en una raz\u00f3n universal y enciclop\u00e9dica con limitado arraigo en lo local y lo regional, motiv\u00f3 que autores inscriptos en la tradici\u00f3n de una corriente autodenominada \u201cPensamiento Nacional\u201d advirtieran enf\u00e1ticamente c\u00f3mo a trav\u00e9s de los diferentes niveles de ense\u00f1anza se limitaba el conocimiento sobre la propia realidad, en pos de formatear sucesivas generaciones en una conciencia universal y enciclopedista funcional a la m\u00e1xima \u201cgobernar es poblar\u201d. As\u00ed por ejemplo, en aquellos antiguos textos hist\u00f3ricos no aparec\u00edan -seg\u00fan algunos de sus autores- contenidos potencialmente autoafirmativos y de significativa magnitud, y la participaci\u00f3n popular ser\u00e1 reemplazada en innumerables oportunidades por el protagonismo individual de seres ilustres y providenciales instituidos en un procerato inmutable.<br \/>\nDurante muchos a\u00f1os, el pensar la independencia nos remiti\u00f3 al imaginario de una \u00e9pica materializada principalmente por \u201csujetos cosificados\u201d preclaros, dotados de valores individuales que -en cierto sentido- ejercieron un rol vanguardista e iluminado. No pretendemos aqu\u00ed negar que determinadas personalidades poseyeran tales cualidades, y que, indudablemente, merezcan el lugar en que la historia los ha colocado. Evocamos y respetamos a muchos de ellos. Lo que aqu\u00ed sostenemos es que tales versiones fueron insuficientes para integrar definitivamente a nuestra comunidad, y que ciertos recortes efectuados ex profeso influyeron poderosamente en interpretaciones posteriores que a\u00fan mantienen embarazosas implicancias en el presente.<br \/>\nInvitamos entonces al eventual lector mediante estas precarias l\u00edneas a reflexionar con respecto a ciertas apreciaciones difundidas y naturalizadas sobre el per\u00edodo independentista y resignificadas a lo largo del tiempo, tratando de evadir cierta cristalizaci\u00f3n fotogr\u00e1fica de la celebraci\u00f3n de la Independencia en la casa de Tucum\u00e1n, con la imagen de un Francisco Narciso Laprida en primera escena rodeado de los dem\u00e1s representantes, considerando no solo el momento de su sanci\u00f3n efectiva, sino fomentando a la reflexi\u00f3n de esta como producto de un devenir hist\u00f3rico cultural. Propugnamos analizar la independencia de esta forma como un concepto din\u00e1mico, vivo y no circunscripto a un momento pret\u00e9rito determinado.<\/p>\n<p><strong>Algunos hitos autoafirmativos<\/strong><br \/>\nDesde una perspectiva historicista que nos remonta cuanto menos al ingreso de esta corriente historiogr\u00e1fica al R\u00edo de la Plata de la mano de ense\u00f1anzas e influencias de Pedro de Angelis en el sal\u00f3n de Marcos Sastre -al que asistieron, entre otros, Juan Bautista Alberdi, Juan Mar\u00eda Guti\u00e9rrez, Esteban Echeverr\u00eda y Vicente Fidel L\u00f3pez-, y desde un marco te\u00f3rico que circunda la matriz reflexiva del Pensamiento Nacional, la Declaraci\u00f3n de nuestra Independencia en 1816 no puede observarse como un episodio \u201ccongelado en el tiempo\u201d.<br \/>\nMuy por el contrario, implica que la misma encontr\u00f3 fundamento esencial en una serie de episodios, acontecimientos y momentos concatenados que, m\u00e1s all\u00e1 de remitirnos a protagonismos individuales, nos remonta a expresiones pol\u00edtico culturales de una comunidad encaminada hacia su autodeterminaci\u00f3n partiendo de la premisa \u201ctodo pasado es nuestro pasado, aunque a veces pretendamos negar parte de \u00e9l\u201d. Tal concatenaci\u00f3n se remonta entonces necesariamente hacia el pret\u00e9rito, es decir, no solo a los tiempos de la expansi\u00f3n europea en Am\u00e9rica y sus tensiones, sino hacia atr\u00e1s, a la ancestralidad de nuestra Am\u00e9rica.<br \/>\nLos autores inscriptos en esta matriz han encontrado innumerables elementos autoafirmativos anteriores a la Declaraci\u00f3n de la Independencia. Entre ellos puede citarse la mism\u00edsima creaci\u00f3n del Virreinato del R\u00edo de La Plata (1776-1777), la expulsi\u00f3n del imperio portugu\u00e9s de las costas del R\u00edo de la Plata (1777), el levantamiento de T\u00fapac Amaru (1780-1782), etc.; acontecimientos que, aunque impulsados por motivaciones dispares, no solo constituyeron hitos en la paulatina autoconciencia soberana, sino tambi\u00e9n marcas en el origen de nuestra particular cultura letrada a la que autores como Ferm\u00edn Ch\u00e1vez le otorgan reveladora centralidad. Episodios pol\u00edticos y militares constituyeron en su tiempo g\u00e9rmenes de estructuras po\u00e9ticas autoconscientes en rima gauchesca y gauchipol\u00edtica, y luego obras de teatro que dieron luz a una cultura propia que adquirir\u00e1 n\u00edtido protagonismo en el proyecto independentista. Es importante resaltar c\u00f3mo en aquellos acontecimientos de autoafirmaci\u00f3n se encuentran huellas y marcas de un expresivo cu\u00f1o hist\u00f3rico cultural nativista.<br \/>\nOtro hito hist\u00f3rico de car\u00e1cter autoafirmativo que asumir\u00e1 relevancia para otros representantes de esta corriente fue aquel que tuvo lugar en oportunidad de las intervenciones inglesas en 1806 y 1807, \u201clas invasiones inglesas\u201d, y en especial la heroica resistencia de porte\u00f1os, hispanos, criollos, arribe\u00f1os e indios en la costa del Plata, que ser\u00e1 llevada a formaciones literarias como la gauchesca. La gesta \u00e9pica-militar y la poes\u00eda criolla confluir\u00e1n en un momento de autoafirmaci\u00f3n.<br \/>\nEs de destacar que en oportunidad de la Revoluci\u00f3n de Mayo de 1810, aunque el esp\u00edritu de autodeterminaci\u00f3n circundara obsesivamente en las mentes de algunos de sus actores principales, la situaci\u00f3n, para pensadores como Ferm\u00edn Ch\u00e1vez, resultaba ciertamente compleja: m\u00e1s all\u00e1 de vindicar la decisi\u00f3n revolucionaria, dicho autor advierte sobre la presencia de ciertos factores portuarios identificados ya con el ideario de la filosof\u00eda iluminista, la que adoptada acr\u00edticamente, motivar\u00e1 un distanciamiento de sus inspiradores de la realidad hist\u00f3rica particular en pos de la exaltaci\u00f3n de una \u201craz\u00f3n universal\u201d, jerarquizando una pr\u00e1ctica utilitarista de las relaciones sociales en busca del desarrollo comercial, pero enfrentada -en este per\u00edodo- con la matriz cultural que hab\u00eda protagonizado los episodios de autodeterminaci\u00f3n; es decir, los iluministas comenzar\u00e1n a visualizar, como sujeto social antag\u00f3nico, al complejo universo criollo de las provincias a pesar de su condici\u00f3n de promotores vitales de la gesta emancipadora.<br \/>\nEl Pensamiento Nacional constituye una tradici\u00f3n epistemol\u00f3gica que se nutrir\u00e1 de manera discipular y cuya emergencia la podr\u00edamos ubicar a finales del siglo XIX. Sin embargo, durante los principales hitos autoafirmativos es posible identificar pr\u00e1cticas y conductas en quienes condujeron este ciclo hist\u00f3rico y que es plausible homologar con algunas de las proyecciones que posteriormente elucubraron los principales mentores de esta corriente. Resulta probable entonces encontrar una clara sinton\u00eda en algunas elaboraciones de Mariano Moreno, como por ejemplo la importancia de la industria y la participaci\u00f3n del Estado en la econom\u00eda, aunque otras de sus posturas se encontraban claramente enroladas en el romanticismo de matriz iluminista. A pesar de su formaci\u00f3n en el liberalismo podr\u00e1n encontrarse vestigios en el pensamiento de Jos\u00e9 de San Mart\u00edn, en especial durante su experiencia gubernativa en la regi\u00f3n de Cuyo. Tambi\u00e9n aparecer\u00e1n formulaciones te\u00f3ricas impugnativas del liberalismo y del iluminismo mediante la prensa escrita, como es el caso de la pr\u00e9dica del Padre Casta\u00f1eda.<br \/>\nA partir de lo expuesto, pretendemos sostener que la gesta independentista excedi\u00f3 la propia l\u00f3gica pol\u00edtica y militar, y que vastos sectores de la sociedad civil acompa\u00f1aron este proceso desde su presencia f\u00edsica hasta el producir de su cultura.<br \/>\nEs necesario adem\u00e1s dar cuenta de las tensiones en los d\u00edas previos a la independencia que ser\u00e1n expresadas, entre otros factores, por una parte por el sector que conduc\u00eda los destinos de Buenos Aires, la proto-burgues\u00eda porte\u00f1a conocida como la Pandilla del Barranco que encontrar\u00e1 luego en Bernardino Rivadavia a su interlocutor dilecto. Este sector influenciado por intereses mercantilistas y la doctrina iluminista no ve\u00eda con buenos ojos la participaci\u00f3n popular. Tal circunstancia implicar\u00e1 que en los albores de la Declaraci\u00f3n de la Independencia, una de las zozobras estar\u00e1 circundada por el cruce de concepciones diferentes en torno a la independencia: los criollos representados naturalmente en instituciones pol\u00edticas tradicionales ejercidas bajo liderazgos acordes a tal tradici\u00f3n -y part\u00edcipes activos de los distintos aconteceres autoconscientes-, y los sectores porte\u00f1os, promotores tambi\u00e9n de la independencia pero por motivaciones econ\u00f3micas e ideol\u00f3gicas diferentes.<br \/>\nEs el Pensamiento Nacional el que precisamente intentar\u00e1 desmalezar este proceso desde una visi\u00f3n cr\u00edtica.<br \/>\nEl 9 de Julio de 1816 para el Pensamiento Nacional<br \/>\nLa Declaraci\u00f3n de la Independencia se maniobrar\u00e1, como expresamos, en circunstancias rodeadas por antagonismos y disputas pol\u00edticas protagonizadas cuanto menos por dos sectores que, dentro del bloque emancipador, aspiraban a conducir el proceso. Por un lado, el de los comerciantes porte\u00f1os aglutinados &#8211; seg\u00fan Jos\u00e9 Mar\u00eda Rosa- en la Pandilla del Barranco, facci\u00f3n que gozaba privilegiadamente del monopolio de la Aduana de Buenos Aires. Eran los due\u00f1os de \u201cla caja\u201d y ejercieron durante las jornadas de julio de 1816 y posteriormente, ciertas actitudes chantajistas inclusive para con las expediciones militares que requer\u00edan recursos para afrontar las diferentes expediciones contra los godos. Esta facci\u00f3n en t\u00e9rminos filos\u00f3ficos se referenciar\u00e1 con el Iluminismo aunque no puede afirmarse de manera alguna que profesaban una ortodoxia absoluta. Su antagonista (tambi\u00e9n heterodoxo) estuvo constituido por un bloque que despleg\u00f3 una relevante actividad en el proceso independentista y que estaba conformado por los denominados \u201ccriollos y provincianos\u201d. Vinculados con el pasado hispanocriollo, estos se encontraran en t\u00e9rminos culturales m\u00e1s cercanos a posiciones historicistas.<br \/>\nEl escenario independentista se apreciar\u00e1 atravesado, seg\u00fan la \u00f3ptica del Pensamiento Nacional, por estas dos corrientes filos\u00f3ficas y por intereses econ\u00f3micos y pol\u00edticos divergentes que van a expresar en t\u00e9rminos pol\u00edticos, econ\u00f3micos, pero sobre todo culturales, dos expectativas diferentes con respecto a la Declaraci\u00f3n de la Independencia. Manuel Belgrano, plenamente consciente de esta situaci\u00f3n, en la sesi\u00f3n secreta del 8 de julio propondr\u00e1 una monarqu\u00eda atemperada de origen incaico para sostener la unidad territorial de las antiguas colonias bajo la esperanza de crear aquel gran estado suramericano.<br \/>\nEl sector provinciano, criollo para autores como Ferm\u00edn Ch\u00e1vez, sostendr\u00e1 una autoidentificaci\u00f3n m\u00e1s sensible con respecto a su pertenencia hispanoamericana, una identidad construida por el devenir hist\u00f3rico concreto, donde puede rastrearse un v\u00ednculo sentimental con la tierra. De all\u00ed que la poes\u00eda gaucha sea un reflejo minimalista de la vida en comunidad de un universo de impronta nativista, de un sentimiento de nacionalidad aunque ciertamente difuso. Estos se identificar\u00e1n como hombres de la Patria Americana.<br \/>\nLos comerciantes porte\u00f1os, unidos a ciertas facciones privilegiadas de provincia, al renegar de su ascendencia y de su pasado, se encaminar\u00e1n a pensar en la construcci\u00f3n de una nueva identidad producida a partir del Estado que ellos conducir\u00e1n luego de la segunda mitad del siglo XIX, y concebir\u00e1n, para el citado autor, la formaci\u00f3n de nacionalidad con poco apego al pasado, legitimando su postura como una derivaci\u00f3n necesaria de la modernidad.<br \/>\nPensar entonces en la Declaraci\u00f3n de la Independencia nos desaf\u00eda adem\u00e1s a especular sobre un pa\u00eds con l\u00edmites diferentes a los que conocemos en la actualidad, con regiones que hoy no forman parte de la geograf\u00eda argentina. Recordemos que el Congreso de Tucum\u00e1n alberg\u00f3 a representantes de las provincias de Charcas y Cochabamba, y no concurrieron representantes de lo que conocemos hoy como el litoral -Entre R\u00edos, Santa Fe, Corrientes- identificados con la figura de Artigas que por ese entonces se encontraba enfrentado con la facci\u00f3n porte\u00f1a.<br \/>\nOtra de las cuestiones que expresar\u00e1n las tensiones enunciadas se vincular\u00e1 a la forma de gobierno. Los representantes extremos de ambas facciones expondr\u00e1n dos formas diferentes: los criollos de tierra adentro confiar\u00e1n en la propuesta belgraniana de la instalaci\u00f3n de una monarqu\u00eda constitucional de raigambre incaica. Tal aspiraci\u00f3n no resultar\u00e1 caprichosa, sino que esa elecci\u00f3n podr\u00eda evitar futuros desmembramientos territoriales como posteriormente aconteci\u00f3, no sin la clara intervenci\u00f3n del imperio brit\u00e1nico. Por el contrario, los representantes porte\u00f1os y otros del interior se negar\u00e1n a ser gobernados por un representante de la \u00abcasta de los chocolates\u00bb -tal como ellos consideraban a los indios-, y propondr\u00e1n una forma de gobierno republicana dirigida desde Buenos Aires. Como sabemos, esta resultar\u00e1 la propuesta triunfante.<br \/>\nPara consolidar la Independencia ser\u00e1 necesaria para la facci\u00f3n enrolada en el Iluminismo la sanci\u00f3n de una Constituci\u00f3n que reglamente el proceso de construcci\u00f3n del futuro Estado. En este punto no hubo posibilidad de acuerdo y el debate durar\u00e1 tres a\u00f1os. En 1819 los porte\u00f1os lograr\u00e1n, junto con algunas facciones minoritarias de provincia, sancionar una Constituci\u00f3n que solo cubrir\u00e1 las expectativas de los hombres de la Aduana. De esta manera la nueva Constituci\u00f3n dejar\u00e1 de lado las realidades de las provincias y menos a\u00fan contemplar\u00e1 el elemento popular. Tal omisi\u00f3n ser\u00e1, entre otras, una de las cuestiones por las que dicho texto constitucional se ver\u00e1 condenado al fracaso.<\/p>\n<p><strong>La Independencia, el Bicentenario y el Pensamiento Nacional<\/strong><br \/>\nHan transcurrido doscientos a\u00f1os de aquellos tiempos de Tucum\u00e1n. No obstante es posible identificar c\u00f3mo a\u00fan hoy persisten viejos resquebrajamientos que se han resignificado con los a\u00f1os pero que forman parte de una misma matriz antag\u00f3nica.<br \/>\nHubo tiempos en que el mundo criollo ser\u00e1 negado y perseguido empuj\u00e1ndolo hacia la formaci\u00f3n de las montoneras, de las insurrecciones radicales, de los movimientos de octubre de 1945 y hasta los movimientos piqueteros durante la d\u00e9cada de 1990. Probablemente nuevos fen\u00f3menos que representan esta tribulaci\u00f3n se repitan en el futuro. Aquel conglomerado que formulara un concepto de Independencia estancado, vaciado de contenido y alejado de lo popular, buscar\u00e1 luego una nueva tutela extranjera para consolidar sus posiciones. El otro ensayar\u00e1 dos movimientos de car\u00e1cter nacional -el Yrigoyenismo y el Peronismo- para disputar esa hegemon\u00eda<br \/>\nLa celebraci\u00f3n de la Independencia y su Bicentenario permiten cuanto menos dos miradas. Una, la que se orienta a conmemorar el acontecimiento inm\u00f3vil en la casa de Tucum\u00e1n, vac\u00edo de contenido. La otra nos propone una reflexi\u00f3n m\u00e1s vital, m\u00e1s sensible, m\u00e1s humana; la de una independencia que mantiene vigencia, vitalidad, y que debe ser garantizada y consolidada. Una persiste en una evocaci\u00f3n ociosa ahist\u00f3rica, inerte. La otra nos propone una cavilaci\u00f3n sobre una noci\u00f3n de independencia que impulsa el desarrollo de una comunidad madura y orgullosamente nativista, consciente de su pasado pero que piensa su futuro, reflexiva de las asimetr\u00edas y decidida a amortiguar los impactos de la penetraci\u00f3n cultural, poniendo limites a ciertos impulsos multimedi\u00e1ticos concentrados que debilitan espiritualmente a nuestro pueblo. Claro que existen otras formas. Los grises redundan en el universo de lo humano. Pero conflictos no resueltos a\u00fan impiden la emergencia de un di\u00e1logo fecundo y respetuoso.<br \/>\nAs\u00ed el Pensamiento Nacional propone desaf\u00edos para pensar una independencia concreta que debe fundarse sobre la realizaci\u00f3n de grandes aspiraciones nacionales, sin tutelas. La tan mentada independencia definitiva debe aspirar de una vez y para siempre a la cuesti\u00f3n de la unidad latinoamericana, a una fuerte convicci\u00f3n sobre nuestras potencialidades como comunidad y como Naci\u00f3n, a una clara conciencia acerca de la importancia de nuestro territorio y sus recursos y una profunda vocaci\u00f3n de unidad entre los argentinos de bien que aspiran a construir su propio destino bajo nuestras propias condiciones.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abSeamos libres, lo dem\u00e1s no importa nada\u201d Jos\u00e9 de San Mart\u00edn &nbsp; Proponemos dar cuenta mediante este escueto ensayo de ciertas reflexiones emanadas desde la perspectiva de una tradici\u00f3n espec\u00edfica, el Pensamiento Nacional y Latinoamericano. Pretendemos por su parte complejizar la noci\u00f3n de independencia tanto en su dimensi\u00f3n hist\u00f3rica y semi\u00f3tica, como en la vitalidad [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":911,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0},"categories":[18,20,4],"tags":[],"coauthors":[156],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/906"}],"collection":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=906"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/906\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":914,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/906\/revisions\/914"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/911"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=906"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=906"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=906"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=906"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}