{"id":990,"date":"2016-08-21T16:15:41","date_gmt":"2016-08-21T19:15:41","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=990"},"modified":"2017-10-19T16:41:04","modified_gmt":"2017-10-19T19:41:04","slug":"costumbres-argentinas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/costumbres-argentinas\/","title":{"rendered":"Costumbres argentinas"},"content":{"rendered":"<p>La irrupci\u00f3n de la Revoluci\u00f3n de Mayo marc\u00f3 un antes y un despu\u00e9s en la vida casi provinciana de la antigua colonia del Virreinato del R\u00edo de la Plata. Los procesos desencadenados a partir de Mayo de 1810 impactaron sobre lo p\u00fablico y lo privado con la fuerza propia de los entornos convulsionados: si en la colonia la vida privada hab\u00eda tendido a apartarse de lo p\u00fablico, a partir de la Revoluci\u00f3n ambas esferas confluyeron en una politizaci\u00f3n creciente de la vida privada, signada desde entonces por los movimientos sociales propios de la nueva realidad. Al mismo tiempo la colonia ingresaba en una modalidad de sociedad comercial moderna: desmantelado el sistema comercial espa\u00f1ol, la regi\u00f3n se volcaba a la econom\u00eda atl\u00e1ntica entonces hegemonizada por Gran Breta\u00f1a.<br \/>\nLa Revoluci\u00f3n de Mayo hab\u00eda inaugurado un proyecto pol\u00edtico basada en ideologemas ajenos a la sociedad colonial: uno de ellos era la postulaci\u00f3n de derechos b\u00e1sicos que pertenec\u00edan naturalmente a las personas y que dieron por resultado una concepci\u00f3n republicada de la soberan\u00eda. De la convulsi\u00f3n revolucionaria nac\u00eda una nueva elite, tanto en Buenos Aires como en diversas provincias, que tend\u00eda a legitimarse en virtud de su compromiso con la causa revolucionaria y con sus valores. En estrecha relacio\u0301n con esta problema\u0301tica, las pra\u0301cticas de sociabilidad y los principios sobre los que se asentaban fueron adquiriendo una creciente importancia para las elites de Buenos Aires y otras ciudades del antiguo Virreinato.<br \/>\nLa transformaci\u00f3n puesta en marcha a partir del movimiento contra Espa\u00f1a y su monarqu\u00eda alcanz\u00f3 en primer t\u00e9rmino las modalidades de \u201clo p\u00fablico\u201d. Hasta entonces el a\u0301mbito de sociabilidad por excelencia de la elite rioplatense hab\u00eda sido el espacio interior del propio hogar, antes y despue\u0301s de la Revolucio\u0301n. Comerciantes, hombres pu\u0301blicos, hacendados o meros publicistas, los \u201cvecinos\u201d estaban inmersos en una red de relaciones familiares que los poni\u0301a en relacio\u0301n con una multitud de otras personas. Raramente llegaban a experimentar la soledad: en los principales hogares se conservaba la costumbre de mantener parientes pobres y agregados bajo el mismo techo de la familia nuclear. Sin embargo y a pesar de la muchedumbre \u2013en algunas casas llegaban a vivir cincuenta personas- el hogar se consideraba un espacio sagrado que urg\u00eda mantener al resguardo de los peligros del mundo exterior.<br \/>\nTambi\u00e9n en las casas transcurr\u00eda una porci\u00f3n importante de la vida social de la \u00e9poca.<br \/>\nDurante la \u00faltima etapa del Virreinato se hab\u00eda comenzado a difundir la moda francesa de los \u201csalones\u201d, traducida aqu\u00ed en las m\u00e1s sencillas \u201ctertulias\u201d. Alrededor de 1816, un viajero las pintaba de la siguiente manera: \u201cLa sociedad en general de Buenos Aires es agradable: despu\u00e9s de ser presentado en forma a una familia, se considera completamente dentro de la etiqueta visitar a la hora que uno crea m\u00e1s conveniente, siendo siempre bien recibido; la noche u hora de tertulia, sin embargo, es la m\u00e1s acostumbrada. Estas tertulias son muy deliciosas y desprovistas de toda ceremonia, lo que constituye parte de su encanto. A la noche la familia se congrega en la sala llena de visitantes, especialmente si la casa es de tono. Las diversiones consisten en conversaci\u00f3n, valsar, contradanza espa\u00f1ola, m\u00fasica (piano y guitarra) y algunas veces canto. Al entrar, se saluda a la due\u00f1a de casa y esta es la \u00fanica ceremonia; puede uno retirarse sin formalidad alguna; y de esta manera, si se desea, se asiste a media docena de tertulias en la misma noche\u201d. En estas ocasiones, las due\u00f1as de casa ten\u00edan la posibilidad de hacerse o\u00edr, situaci\u00f3n que no se contemplaba en otros \u00e1mbitos<br \/>\nOtro de los entretenimientos de los primeros a\u00f1os del siglo XIX fue el teatro, una de las manifestaciones m\u00e1s significativas en la construcci\u00f3n de un imaginario social para la \u00e9poca. Tradicionalmente, desde fines del 1700 el teatro construido en Buenos Aires reun\u00eda todos los sectores sociales. Su historia es de una progresiva diferenciaci\u00f3n entre un p\u00fablico \u201cculto\u201d y otro m\u00e1s \u201cpopular\u201d. Durante los primeros diez a\u00f1os de la Revoluci\u00f3n el teatro se alz\u00f3 en destinatario del celo reformista. Por un lado, una tendencia defend\u00eda la influencia moral que el teatro ejerc\u00eda sobre las costumbres, lo cual resultar\u00eda en algunas medidas legales tendientes a someter las obras de teatro a cierta censura gubernamental. Casi al mismo nivel, otra tendencia privilegiaba el \u201cbuen gusto\u201d, nacido de la articulaci\u00f3n entre valores de \u00e9lite y el esp\u00edritu reformista de la Ilustraci\u00f3n. Corolario de estas tendencias, nace una nueva concepci\u00f3n que corre el acentro en la diversi\u00f3n que el teatro pod\u00eda proporcinoar para concebirlo como un instrumento did\u00e1ctico.<br \/>\nEl p\u00fablico mixto que pod\u00eda encontrarse en el teatro concurr\u00eda tambi\u00e9n a otros espacios de esparcimiento urbano: la plaza de toros \u2013proibida defintivamente en 1819-, los paseos y las plazas de la ciudad. Quiz\u00e1s el principal fuera La Alameda, paseo p\u00fablico cuya construcci\u00f3n comenz\u00f3 en tiempos del Virreinato y sobre el que se sigui\u00f3 trabajando en obras de prolongaci\u00f3n en tiempos de Rosas. La Alameda estaba junto al R\u00edo de la Plata, donde hoy est\u00e1 la avenida Leandro N. Alem: se extend\u00eda unas cuatro cuadras al norte del Fuerte \u2013a la altura de Plaza de Mayo- y estaba arbolado. Los paseos diurnos por la Alameda permit\u00edan intercambiar saludos; al atardecer, el paseo se convert\u00eda en el escenario ideal para el cortejo amoroso.<br \/>\nEn el verano, a partir del 8 de diciembre \u2013d\u00eda en que franciscanos y dominicos bendec\u00edan las aguas- era com\u00fan ba\u00f1arse por las noches en el r\u00edo lindero a la Alameda.<br \/>\nLas fiestas p\u00fablicas en la Buenos Aires colonial hab\u00edan puesto en escena el orden social tradicional. Sin embargo, esta situaci\u00f3n hab\u00eda comenzado a decaer con los \u00faltimos Borbones, y reci\u00e9n en el per\u00edodo posrevolucionario cobrar\u00edan nueva importancia: ahora, sin embargo, las fiestas tend\u00edan a mostrar lo contrario: la ausencia de jerarqu\u00edas en una sociedad republicana.<br \/>\nAdem\u00e1s de las tradicionales pulper\u00edas, Buenos Aires conoci\u00f3 otros espacios de sociabilidad comunitaria, en este caso con una clara impronta \u00e9tnica: las \u201cnaciones africanas\u201d, \u201ccandombes\u201d o \u201cangos de baile\u201d, que congregaron durante la primera mitad el siglo XIX a esclavos y libertos seg\u00fan sus naciones de origen. En habitaciones privadas o en terrenos baldi\u0301os en zonas suburbanas o poco edificadas, negros y morenos se reun\u00edan los domingos y di\u0301as festivos para tocar m\u00fasica, bailar al ritmo del tambor, y organizar las fiestas del calendario africano, en particular la festividad de San Baltazar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La Rubia de la Patria<\/strong>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 El 10 de julio de 1816 todo era alegr\u00eda en Tucum\u00e1n. Desde antes que amaneciera, un grupo de curas franciscanos adorn\u00f3 las calles de San Miguel de Tucum\u00e1n al grito de \u201c\u00a1Por fin somos libres!\u201d, mientras colgaban guirnaldas de colores en los faroles y banderas en la puerta de la iglesia. El festejo hab\u00eda comenzado el d\u00eda anterior, 9 de julio, pero las celebraciones segu\u00edan ese d\u00eda: la magnitud de la noticia justificaba tantos d\u00edas de festejo. En el centro de la plaza se improvisaron bailes y largu\u00edsimas payadas, y se montaron desfiles de milicianos.<br \/>\nEsa noche la fiesta sigui\u00f3 en el sal\u00f3n principal de la casa hist\u00f3rica: entre los presentes estaban los congresales, el general Manuel Belgrano, diversas personalidad que quer\u00edan sumarse al festejo. Un detalle curioso es el nombre con que se design\u00f3 a la reina del baile: \u201cla Rubia de la Patria\u201d. La elegida fue Luc\u00eda Ar\u00e1oz, ni las personalidades quisieron perderse el agasajo. \u00a1Hab\u00eda muchas chicas lindas! Entre todas, se eligi\u00f3 a la reina de la reuni\u00f3n, y la corona fue para \u201cla Rubia de la Patria\u201d, como comenzaron a decirle a Luc\u00eda Ar\u00e1oz.<br \/>\nEl general La Madrid, que en ese entonces se encontraba en Tucum\u00e1n formando parte del Ej\u00e9rcito Auxiliar del Per\u00fa, a las \u00f3rdenes del general Belgrano, cuenta en sus\u00a0Memorias\u00a0que \u201cdeclarada la independencia el 9 de julio, nos propusimos todos los jefes del ej\u00e9rcito, incluso el se\u00f1or General en jefe, dar un gran baile en celebridad de tan solemne declaratoria; el baile tuvo lugar con esplendor en el patio de la misma casa del Congreso, que era el m\u00e1s espacioso. Asistieron a \u00e9l todas las se\u00f1oras de lo principal del pueblo y de las muchas familias emigradas que hab\u00eda de Salta y Jujuy, como de los pueblos que hoy forman la rep\u00fablica de Bolivia\u201d.<br \/>\nPor su parte, refiri\u00e9ndose a la misma fiesta, Groussac dec\u00eda que \u201cEl baile del 10 de julio qued\u00f3 legendario en Tucum\u00e1n. \u00a1Cu\u00e1ntas veces me han referido sus grandezas mis viejos amigos de uno y otro sexo, que hab\u00edan sido testigos y actores de la inolvidable funci\u00f3n! De tantas referencias sobrepuestas, solo conservo en la imaginaci\u00f3n un tumulto y revoltijo de luces y armon\u00edas, guirnaldas de flores y emblemas patri\u00f3ticos, manchas brillantes u vagas visiones de parejas enlazadas, en un alegre bullicio de voces, risas, jirones de frases perdidas que cubr\u00edan la delgada orquesta de fortepiano y viol\u00edn\u201d.<br \/>\nEl gobernador Ar\u00e1oz pens\u00f3 que ese baila hab\u00eda sido para pocos y resolvi\u00f3 armar otra fiesta para todo el pueblo. El 25 de julio hubo un desfile militar, y discursos como el de Belgrano que conmovi\u00f3 a toda la concurrencia. El oficial sueco Jean Adam Graaneer, quien se encontraba en ese momento Tucum\u00e1n, habl\u00f3 de los festejos cuatro d\u00edas despu\u00e9s de realizados. \u201cEl 25 de julio fue el d\u00eda fijado para la celebraci\u00f3n de la independencia en la provincia de Tucum\u00e1n. Un pueblo innumerable concurri\u00f3 en estos d\u00edas a las inmensas llanuras de San Miguel. M\u00e1s de cinco mil milicianos de la provincia se presentaron a caballo, armados de lanza, sable y algunos con fusiles; todos con las armas originarias\u00a0 del pa\u00eds, lazos y boleadoras\u2026 Las l\u00e1grimas de alegr\u00eda, los transportes de entusiasmo que se advert\u00edan por todas partes, dieron a esta ceremonia un car\u00e1cter de solemnidad que se intensific\u00f3 por la feliz idea que tuvieron de reunir al pueblo sobre el mismo campo de batalla donde cuatro a\u00f1os antes, las tropas del general espa\u00f1ol Trist\u00e1n, fueron derrotadas por los patriotas. All\u00ed juraron ahora, sobre la tumba misma de sus compa\u00f1eros de armas, defender con su sangre, con su fortuna y con todo lo que fuera para ellos m\u00e1s precioso, la independencia de la patria. Todo se desarroll\u00f3 con un orden y una disciplina que no me esperaba\u201d.<\/p>\n<p>Fuentes:<br \/>\nInvasiones Inglesas al R\u00edo de la Plata. Editado por el Instituto Hist\u00f3rico de la Ciudad de Buenos Aires. 2007<br \/>\nRamallo, Jorge Mar\u00eda.\u00a0La declaraci\u00f3n de la independencia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La irrupci\u00f3n de la Revoluci\u00f3n de Mayo marc\u00f3 un antes y un despu\u00e9s en la vida casi provinciana de la antigua colonia del Virreinato del R\u00edo de la Plata. 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