Entre abril y agosto de este año el Museo de la Ciudad de Buenos Aires se tiñe del arte de todos los días: belleza gráfica con la que convivieron varias generaciones de argentinos, exhibida en la muestra Marcas de lo cotidiano. Ephemera gráfica en el Archivo Profumo y Hno. La exposición recorre la historia y la producción de esta renombrada imprenta, activa entre las décadas de 1910 y 1980, a través de un valiosísimo acervo que fue investigado durante tres años por las especialistas y curadoras de la exhibición Sandra Szir y Andrea Gergich, directora de la licenciatura en Diseño Gráfico y Comunicación Visual de nuestra universidad.
“¿Cómo hallaron el archivo, y cómo trabajaron sobre él?”, le preguntamos a Andrea Gergich.
—En 2017 tomé conocimiento de su existencia por Mariano Oropeza y Raúl Manrupe —investigadores del Museo de la Ciudad—, con la idea de aliarse institucionalmente para trabajar ese acervo donado al Museo por alguien vinculado a la Imprenta Profumo, poco después de que cerrara sus puertas a comienzos de los ’80. A partir de entonces tuve contacto con este tesoro de la gráfica argentina que el Museo había conservado durante varios años, pero sin ordenarlo ni catalogarlo. En ese momento yo era Directora de Nivel Superior de la Fundación Gutenberg situada en Belgrano y Muñiz, en Almagro, edificio donde había funcionado originalmente la empresa F.G. Profumo & Hno. Mariano y Raúl me propusieron armar una exposición para comenzar a visibilizar ese patrimonio, y así surgió la muestra Una galería de arte en miniatura, que se expuso en la Gutenberg en octubre de 2017. Luego convoqué a Sandra Szir, historiadora del arte e investigadora referente en los estudios sobre cultura gráfica en la Argentina, para estudiar el archivo. Fue clave la conformación de un equipo de trabajo de carácter multidisciplinario conformado por archivistas, conservadores de papel, diseñadores gráficos, historiadores del arte, del diseño y de la publicidad, que permitió abordar el ordenamiento, clasificación y descripción. Finalmente este año logramos culminar todo ese proceso de trabajo con esta exposición.
¿Qué se puede ver en la muestra?
Una serie de piezas gráficas impresas por Profumo & Hno., centralmente etiquetas para productos de consumo masivo de rubros como cosmética, alimentos, bebidas, indumentaria y también impresos comerciales como programas de cine, menúes, tarjetas de invitación, cubiertas para blocks: todas piezas que agrupamos bajo la categoría de ephemera, es decir piezas de corta vida útil, producidas para usos puntuales y pensadas para ser luego descartadas. Sin embargo, el nivel de calidad gráfica y visual de estas piezas sorprende, en contraste a su uso contingente y fugaz. También se muestran documentos del proceso industrial de impresión que permiten conocer detalles de los modos de trabajo y procesos técnicos puestos en juego. En la Argentina, no es común encontrar archivos de producción de empresas gráficas que conserven, junto a los impresos finales, documentos y registros con informaciones valiosas acerca de los procesos internos de fabricación.
¿Cuál es la importancia de la Imprenta Profumo en la historia del diseño argentino?
Es un caso paradigmático de la industria gráfica argentina durante el siglo XX. Su trayectoria entre 1910 y 1980 permite observar un largo período de desarrollo del mundo impreso, con sus cambios técnicos, sociales, estéticos, por lo que su estudio brinda muchos elementos para conocer la historia del diseño gráfico en nuestro país. Sus trabajos muestran elementos significativos para conocer los modos de producción gráfica, las representaciones e iconografías que aparecen para identificar productos, los discursos visuales que se van transformando a lo largo del tiempo. En general las historias del diseño en Argentina se enfocan hacia la segunda mitad del siglo XX, pero los procesos e historias vinculadas con el consumo popular y la cultura visual cotidiana no tienen suficiente representación.
¿Por qué es importante que tanto estudiantes como profesionales del diseño visiten esta muestra?
Porque es una ventana al pasado de nuestra profesión. En estos impresos no solo podemos apreciar las habilidades técnicas de la industria gráfica argentina, sino todos los saberes expertos puestos en juego por aquellos hacedores del diseño gráfico que nos antecedieron, en épocas en las que todavía no se había consolidado la profesión. Ilustraciones, combinación de colores, recursos decorativos, tipografías, letras dibujadas, representaciones de paisajes, personajes, objetos, ofrecen un mundo visual fascinante que dialoga con los discursos visuales actuales del diseño.

Huellas de otros tiempos
La ephemera gráfica fue tradicionalmente ignorada por la alta cultura y la investigación académica. Sin embargo —así como sucede con las fotos familiares o la publicidad—, estas piezas, además de ser hitos imprescindibles de nuestro patrimonio gráfico, son huellas de formas de vivir y de soñar en diferentes épocas de la sociedad. Al acompañar desde el vamos el crecimiento industrial y la modernización comercial de la Argentina con elementos de uso cotidiano como etiquetas, folletos y envoltorios, la exposición del acervo de la Imprenta Profumo es también una buena posibilidad de revisitar nuestro pasado.
“¿Cómo se muestra la vida de cada época en un arte efímero?” le preguntamos a Raúl Manrupe, uno de los investigadores del Museo que dieron el puntapié inicial a la revalorización del archivo.
—Un arte efímero se refiere a cosas que son hechas con un sentido utilitario, lo cual no quita que tengan su belleza y su valoración. Hoy el esnobismo o las ganas de conservar algo antiguo o estéticamente valioso hace que algunas personas busquen ese tipo de objetos, pero antes esas mismas cosas muchas veces pasaban a formar parte de la escenografía de la vida cotidiana más allá de su uso original, como los envases que se reutilizaban para guardar algo, ya fuera fideos o tornillos, según el tamaño.
¿Qué épocas se pueden identificar en el Archivo Profumo?
—Si bien sobre el final ya hacía trabajos menos sofisticados, la imprenta tiene una época bastante gloriosa en los años 20 y 30, con pedidos incluso de piezas muy caras, trabajos de mucha precisión y refinamiento para proyectos importantes como la llegada del príncipe de Gales y la invitación a un banquete que se le dio en Zárate, o el folleto de venta del edificio Comega. La imprenta era muy bien vista tanto por las agencias de publicidad de cada época como por las empresas, que la contrataban para sus distintas marcas.
¿Por qué no se hacen más trabajos de este tipo, tan cuidados ?
—Hoy por hoy, en primer lugar, el costo sería un tema. Y después los usos y costumbres, y también la practicidad, salvo que se quieran hacer trabajos muy especiales que en realidad están bastante lejos de lo industrial. En España, por ejemplo, he visto latas muy cuidadas para sardinas, a las que después cuesta mucho encontrar porque son muy caras y están hechas para un público limitado. Los frascos de perfume, por ejemplo, son envases muy interesantes que casi tienen que ver con lo escultórico, pero en su momento ese cuidado era la forma de hacer masivo un producto, y ahora hay otras formas de masivizarlos.
¿Por qué te parece recomendable ver esta muestra?
Yo la recomendaría porque en primer lugar es una linda explosión de color y de formas, y tiene muchas cosas que causan asombro: algunas de marcas conocidas, otras de marcas totalmente desconocidas. Hay también algunas piezas que cuesta creer que sean una cosa delicada y tan fina, y en un tamaño pequeñísimo; otras, a la vez que son cómicas o llaman la atención, incluso nos hacen reflexionar: a lo mejor es la etiqueta que va en el costado de un cajón de madera de fruta, y al verla en la muestra vemos cómo han venido evolucionando las formas de estos rótulos. Otras veces es algo extremadamente ambicioso desde lo artístico, y otras es algo utilitariamente chato, como los rótulos que iban en las cajas de productos como harina o azúcar.
Lunes, miércoles, jueves y viernes de 11 a 19 hs.
Sábados, domingos y feriados de 11 a 20 hs.
Miércoles gratis.
Museo de la Ciudad, Sala Querubines Defensa 223 – Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Instagram: @buenosairesmuseo
Web: https://buenosaires.gob.ar/gcaba_historico/cultura/museos/buenos-aires-museo
Curaduría: Sandra Szir y Andrea Gergich
Equipo de asistencia curatorial: Javier Basile, Ana Bonelli, Catalina Fara y Mariano Oropeza, Raúl Manrupe y Aldana Villanueva
Equipo de archivistas: Noelia Bruzzone, Natalia Efron y Carolina Katz.

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