El atardecer del jueves 20 de agosto, el Primer Pueblo Patrio fue una fiesta: ese día llegó a Dolores una formación encabezada por “La 39 Grande”, una locomotora construida en Inglaterra hace nada menos que un siglo que rodó por las vías a 100 kilómetros por hora, como si recién hubiera salido de fábrica.
El rescate de la Vulcan Foundry 12E N°3925 —su nombre “oficial”— tuvo lugar en la sede Remedios de Escalada del Ferroclub Argentino, vecino a nuestra universidad. Sobre ello hablamos con uno de los responsables de este proceso, Mariano Matera, quien además de ser socio del Ferroclub Argentino y Centro de Preservación Remedios de Escalada, está culminando la licenciatura en Tecnologías Ferroviarias en la UNLa. “Uf, tal vez uno no se da cuenta porque le resulta bastante normal —nos dice cuando le preguntamos qué sintió en el viaje a Dolores—, pero cuando pasamos por Banfield o Temperley la gente se asombraba: estaban esperando un equipo habitual, y de repente veían pasar una máquina a vapor”.
¿Cómo surgió la idea de restaurar “La 39 Grande”?
El Ferroclub es una ONG que preserva y restaura parte del patrimonio ferroviario nacional. Tenemos tres sedes: una en Coronel Lynch, en el Ferrocarril Urquiza; otra en Tolosa, la estación anterior a La Plata, y una tercera en Remedios de Escalada, fundada el 26 de diciembre de 1989. En el año 1993 el ferrocarril tenía en la estación de Empalme Lobos varios vehículos con los cuales pensaba armar un museo que nunca se concretó, de modo que dio de baja este conjunto de locomotoras, que fueron solicitadas por el Ferroclub Argentino. Las trajimos entonces desde Empalme hasta nuestra sede. El período de restauración de “La 39 Grande” comenzó alrededor de 2005. El trabajo llevó más de veinte años: la locomotora se desarmó por completo, hasta llegar al día de hoy en que está como si recién hubiera salido de fábrica, en 1926.
¿Cómo fue el proceso de restauración?
Primero se desacopló la locomotora del ténder, que es la parte de atrás donde van los tanques de agua y de combustible. Se desarmaron también la casilla y la caldera y se dejó solamente el chasis con las ruedas, que se empezó a restaurar en primer término; los ejes, las ruedas, el bastidor, se arenaron y se pintaron. Después se continuó con la caldera que se reentubó y se colocó, y en una tercera etapa se restauró la casilla, que es el espacio donde se maneja la locomotora. Una vez que estuvo concluida esta parte se continuó con el ténder, el tanque de agua, el tanque de combustible, el bastidor, y cuando estuvo todo listo se hizo un primer ensayo en 2023. Desde entonces hasta ahora estamos en período de habilitarla, por eso estos viajes son de prueba. La idea es que la locomotora esté habilitada tanto por el ferrocarril como por la CNRT [Comisión Nacional de Regulación del Transporte], para lo cual hay una serie de requisitos.

¿Restauraron los elementos originales, o tuvieron que conseguir también repuestos?
En realidad, repuestos ya no hay. Por otro lado, durante los veinte años que la locomotora estuvo parada, entre 1974 y el momento en que el Ferroclub la fue a buscar, fue vandalizada: faltaban muchas partes, y como no hay repuestos, le solicitamos a la embajada de Inglaterra que consiguiera los planos; también tenemos algunos planos en el Ferroclub, disponemos de una gran biblioteca. Así que fabricamos las piezas faltantes, un trabajo manual ciento por ciento que se hizo desde cero. En el grupo de chicos encargados de la locomotora a vapor hay varios que son marinos mercantes, así que durante los seis meses que están embarcados fueron fabricando las piezas en el taller del barco, y las colocaron y dieron los últimos retoques durante los seis meses en tierra.
¿Qué servicio había prestado esta locomotora?
En su época circuló en el Ferrocarril del Sud, que había pedido a Inglaterra un modelo de locomotora puntual, expreso, para correr en la línea Buenos Aires-Mar del Plata y Buenos Aires-Bahía Blanca. Por eso uno de sus detalles es el gran diámetro de las ruedas, diseñadas para trenes expreso; un tren con potencia para carga tendría ruedas con un diámetro más chico. Llegó al país en 1927 en un lote de 21 locomotoras y funcionó desde entonces hasta aproximadamente 1960. A partir de 1950 el ferrocarril había comenzado a pasar de locomotoras a vapor a locomotoras diésel. En el 60 y pico, con la llegada de un parque grande de locomotoras diésel, se corrió a las máquinas a vapor a servicios secundarios en la vía Tandil y la vía Tres Arroyos. Ya para la década del 70 fueron quedando fuera de servicio.
¿Cómo se alimenta?
Con fuel oil. Esto dependía de cada ferrocarril: como el Ferrocarril del Sud iba hacia el sur y tenía posibilidades de adquirir petróleo, la mayoría de sus locomotoras fueron de este estilo. En cambio en el Ferrocarril Mitre que va hacia Tucumán, o en el Urquiza que va hacia la Mesopotamia, funcionaban con quebracho porque había mucho por esa zona.
¿Este es el primer viaje largo de “La 39 Grande”?
Este año, el 21 y 22 de marzo fuimos por el Día del Ferroviario —que es el 1º de marzo— a Mechita, Bragado y Vaccarezza, tres pueblos contiguos. Para celebrar la Fiesta del Ferroviario viajamos con algunos coches que nos dio el ferrocarril y traccionamos entre esas tres localidades haciendo algunos trayectos de unos 15 kilómetros. El viaje a Dolores fue la primera vez que la locomotora salió a la cabeza de una formación a más de 100 kilómetros por hora: queríamos probarla a gran velocidad, si lo hubiéramos hecho en otra línea no podríamos haber levantado a más de 20 km/h.
¿Van a hacer otros viajes como el de Dolores?
Además de tenerla en nuestra sede de Remedios de Escalada, la idea es armar una formación histórica que pueda salir a circular para, por ejemplo, el aniversario de un pueblo. De los cuatro coches que fueron a Dolores, tres son del año 1953 —Pulllman, que era la mejor clase de la época— y uno de 1962, así que ya tienen más de 60 y 70 años. Y todavía nos faltan dos más, un coche furgón, un restaurante y un coche dormitorio para completar la formación.
Coda
Este viaje de prueba de más de 190 kilómetros vuelve a instalar al ferrocarril en el imaginario argentino; el tren es el medio de transporte más económico, seguro y también uno de los más ecológicos, pero exige políticas de Estado a largo plazo que nos permitan recuperar nuestras vías.
La imagen que circula en las redes de “La 39 Grande” recibida por una multitud en la estación de Dolores, el silbato, la alegría de verla rodar, configuran una postal de otro tiempo lograda gracias a la experiencia, el conocimiento y la pasión de la gente del Ferroclub Argentino y Centro de Preservación Remedios de Escalada, que pone su tiempo libre al servicio de un proyecto que entusiasma y emociona.
Sobre el final de la entrevista es inevitable preguntarle a Mariano Matera de dónde viene su pasión por los trenes. “La tengo desde que tengo uso de razón —nos dice—. Yo tenía tres años y tiraba una lapicera por la corredera de mi ventana y para mí era un tren, o ponía las sillas del comedor en fila, y también era un tren. Tengo también un tío abuelo que fue fundador del Ferroclub Escalada. Entonces, de a poco, me fui acercando…”.

Sábados y Domingos de 14:30 a 18 hs.
Ferrobar abierto en el mismo horario.
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