En tiempos en que los modelos económicos se desarrollan al servicio de la renta y la destrucción del medio ambiente, la miseria de millones de personas y el sometimiento de naciones ya no son un freno: el mundo está en problemas. Pero hay alternativas. Desde el Cono Sur, el conurbano bonaerense y la Universidad Nacional de Lanús, muchos apuestan a que otra economía es posible. Y esta perspectiva orienta la Especialización en Economía Social y Gestión de Entidades Sin Fines de Lucro, una carrera de posgrado que pronto integrará la oferta educativa del Departamento de Desarrollo Productivo y Tecnológico.

Un lunes otoñal y detrás de un pañuelo descartable que disimula una gripe, nos recibe cálidamente en su oficina Pablo Narvaja, director del Departamento. “El objetivo fundacional de este posgrado no es formar profesionales para el modelo económico del capitalismo salvaje, sino alterarlo en un capitalismo al servicio del pueblo” dice con firmeza. “Todos tienen que tener un piso de dignidad para vivir como corresponde a un sujeto de derecho. Necesitamos un modelo económico donde las relaciones cambien, y no resulte indiferente que cincuenta personas tengan más bienes que dos mil millones de personas más pobres” asegura mientras una orquesta de violines de Vivaldi acompasa sus palabras desde la computadora.

El Departamento creó en 2014 un programa de Economía Social que abarcó como problemática el área de la producción e incluyó una línea de cooperación y asistencia a cooperativas y mutuales. En la misma línea, diseñaron luego la materia “Economía Social” como transversal a las distintas carreras del Departamento.

“Es importante que la Universidad apoye a las organizaciones libres del pueblo, que trabajan con mucha voluntad, pero sin herramientas. Nosotros somos alterativos. No somos un colchón que ataja los desperdicios del modelo de producción. Queremos cambiar y poner la economía al servicio del hombre. Ese es nuestro granito de arena: potenciar relaciones de solidaridad y no de competencia” concluye el Dr. Narvaja y la orquesta de Vivaldi nos anima, en medio de la turbulencia económica que vive nuestro país, a desear una salida inclusiva.

Conversamos también con Santiago González Arzac, flamante director de esta nueva carrera. Él es joven y decidido. A los 42 años construyó su casa, vive con su mujer y tres hijos en la ciudad de los productores de alcauciles y es hincha de Gimnasia. Reconoce que su interés por la economía social tiene que ver con su formación y su pensamiento político: “el campo no puede darnos a todos trabajo y comida. La industrialización es el mejor camino para el desarrollo sustentable y para ello es necesario desarrollar políticas activas que den cuenta de un Estado presente” afirma.

 

-¿Cómo deberían ser esas políticas?

-Para empezar, no deberían reducir el apoyo a una ayuda económica. Es necesario brindar un marco jurídico y legislativo acorde a ese modelo productivo particular y con características propias. Además, generar condiciones de acompañamiento, capacitación y estímulo para que se desarrollen. Distintos estudios demuestran que las cooperativas de trabajo han encontrado barreras importantes cuando el enfoque es que asuman los mismos compromisos que las empresas tradicionales. Es necesario estudiar en qué áreas de la economía se pueden insertar con un marco legal que les brinde tranquilidad, estabilidad y estímulo.

 

-¿Sobre qué paradigmas teóricos del campo de la economía se asienta esta oferta de posgrado?

-Hay dos visiones. Una tiene que ver con la mirada de los países centrales, cuya vertiente indica que la economía social es una rueda de auxilio del capitalismo. Pero hay otra de los países periféricos que aborda esta economía con una esencia, organización y finalidad diferente. Argentina tiene una larga trayectoria en esta materia y en los últimos tiempos, como consecuencia de las constantes crisis del sistema capitalista, los trabajadores buscan con mayor recurrencia una salida colectiva y asociativa. Por ello esta carrera entiende a la economía social desde una visión territorializada, asentándose desde la teoría latinoamericana.

 

-¿Qué relación guarda este tipo de desarrollo económico con la matriz productiva en su conjunto?

-La economía social discute los parámetros del capitalismo actual. Por ello debe generar los marcos para el desarrollo de una nueva economía. No acordamos con los postulados que la ubican a mitad de camino entre la economía privada capitalista y la del sector público. No es un refugio alternativo, es una necesidad concreta para desarrollar contracultura.

 

-En 2015 y según el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES) estaban vigentes 5 mil mutuales y 30 mil cooperativas, de las cuales 24.483 eran cooperativas de trabajo. ¿Cómo son ahora estos números?

-Pienso que crecieron, aunque no están actualizados. El movimiento cooperativista tuvo un ascenso muy grande desde el 2000 con el auge de los movimientos sociales y de empresas recuperadas. Muchos sectores de trabajadores que iban quedando marginados en los noventa por políticas de modernización y apertura al mundo, encontraron en la economía social distintas formas de subsistencia. Y esto se vio acompañado por el papel del Estado, aunque en los últimos dos años vemos una retirada.

 

-¿Podés adelantarnos algo del diseño del plan de estudios?

-Sí, vamos a desarrollar tres dimensiones en la formación de los especialistas. Una académica; una de gestión, que tiene que ver con hacer más eficiente la gestión de las entidades de la economía social; y la última que tiene que ver con formar gestores de políticas públicas que puedan desde el Estado trabajar en la implementación y evaluación de políticas activas. También va a estar presente la investigación, porque la economía social es un campo teórico polisémico y en construcción.

 

-¿Hay otras ofertas de posgrado similares?

-Sí, pero nuestra fortaleza está en el enfoque latinoamericano y la perspectiva local. Ahora estamos trabajando en la conformación de una mesa de diálogo para convocar a todos los actores vinculados del partido de Lanús y zonas aledañas. La idea es escuchar las problemáticas puntuales de las organizaciones y orientar las prácticas de la carrera.

 

-La UNLa tiene una larga tradición en materia de economía social. ¿Cómo incide ese recorrido en esta oferta académica?

-La Universidad tiene una Cooperativa Editorial EDUNLa, una Cooperadora y una Mutual. Nuestro posgrado va a recuperar esas experiencias. Pero además el Departamento tiene vinculaciones y convenios con varias organizaciones de la comunidad. La idea es que nuestras prácticas se realicen con estas entidades, tanto de la Universidad, como en la comunidad.

 

-¿Cómo está compuesto el equipo docente?

-Se está consolidando, pero seguramente del Departamento estarán Miguel Mazzeo y Fernando Stratta, dos personas valiosísimas del campo.

 

-¿Cuál es tu recorrido dentro de la economía social?

-Tiene que ver con mi formación en estudios de posgrado en la Maestría en Políticas de Desarrollo de la Universidad Nacional de La Plata. Desde este posgrado me formé en la problemática y en las prácticas de la economía social y de los movimientos sociales.

 

-¿Para cerrar te gustaría agregar algo?

-Solo remarcar que incorporamos las nociones de la economía popular a las de la economía social y que esto en los países centrales no ocurre. Lo otro es que ahora estamos en un período de escuchar las problemáticas de los sectores, sobre todo de las zonas de influencia para poder contribuir en la materia y no contribuir a saberes enclaustrados. La Universidad arma su currícula en función de las problemáticas sociales y la comunidad es nuestro programa. Por ello queremos escuchar primero para obrar en consecuencia, desde lo teórico, pero también desde la acción concreta.

 

Información y contacto
Carrera con reconocimiento oficial provisorio de la CONEAU
Contacto: Teléfono: 55335600 interno 5158 / Correo electrónico: imuller@unla.edu.ar
http://www.unla.edu.ar/index.php/dto-desarrollo-productivo-y-tecnologico

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