[dropcap size=big]C[/dropcap]omo nueva ampliación y optimización de la oferta educativa de la Escuela de Oficios “Felipe Vallese” de la UNLa, se inauguró una panadería piloto con la presencia de autoridades de la Universidad y de la firma Compañía Argentina de Levaduras (CALSA), la cual donó a la institución el equipamiento y el asesoramiento para la realización de la misma. La flamante instalación se utilizará no solo para el dictado de cursos de panadería artesanal en el marco de la Escuela, sino también para la capacitación de los estudiantes de la licenciatura en Ciencia y Tecnología de los Alimentos que se dicta en la Universidad.

“Es un orgullo para la Universidad poder concretar este ejemplo de interacción público-privada, la que permitirá la formación teórico-práctica de emprendedores, técnicos y profesionales en el desarrollo del oficio profesional de la panadería artesanal, como también en el desarrollo de la investigación aplicada, destinada a dar soluciones a los desafíos del sector”, dijo la rectora Jaramillo. “Queremos trabajar con empresas nacionales, ya que nuestras carreras surgen para solucionar problemas nacionales. En este caso, el desarrollo productivo y tecnológico es el problema, por eso lo trabajamos desde ese departamento en el seno de la Universidad”.

Faustino Arias, presidente de CALSA, señaló que “Esta panadería piloto es un sueño cumplido para la compañía, que tiene 97 años en el mercado. La UNLa es la primera universidad en tener este modelo, pero no descartamos hacer este tipo de donaciones en el futuro a otras universidades en el país. Se brindarán clases prácticas en la panadería piloto. No tengo más que palabras de agradecimiento con las autoridades de la Universidad”.

El curso de panadería artesanal de la Escuela Vallese será de un año de duración, con un enfoque teórico-práctico. Evangelina Cardona, jefa de la Escuela de Panadería de CALSA, especificó que “se sumará capacitación a 30 estudiantes de la licenciatura en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, que cursarán dos veces por semana, a veces tres. Las máquinas con las que se trabajará son las mismas que se utilizan en una panadería artesanal”.

“En la coyuntura actual que vivimos, la inauguración de esta planta nos llena de satisfacción y alegría –dijo Pablo Narvaja, director del departamento de Desarrollo Productivo y Tecnológico de la UNLa- porque constituye una inversión en educación, fundamental e indispensable para generar mejores oportunidades de desarrollo y trabajo, principalmente porque en ella se estará capacitando a la primera cohorte del Programa de Formación Profesional en Panadería Artesanal UNLa-CALSA”.

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