En su estatuto, la Universidad Nacional de Lanús establece que tiene el fin de “educar en el respeto a los derechos humanos, la no discriminación y la inclusión de las personas con discapacidad eliminando barreras físicas, culturales y sociales”. Por este motivo, en 2014 se creó la Comisión Asesora de Discapacidad (CAD), un área trasversal que busca aplicar esta perspectiva en todos los ámbitos dentro del mundo académico.

Gracias al trabajo de la CAD se logró, entre otras iniciativas, implementar el seminario optativo de grado Accesibilidad, Discapacidad y Políticas Públicas en los cuatro departamentos académicos; fortalecer la accesibilidad en los espacios y sitios de memoria de la provincia de Buenos Aires; crear lazos de cooperación con la Red por los Derechos de las Personas con Discapacidad y la Red Interuniversitaria Latinoamericana y del Caribe sobre Discapacidad y Derechos Humanos (REDLAT); publicar una Guía básica para la producción de accesibilidad en entornos virtuales; y brindar el seminario de posgrado gratuito Accesibilidad, Discapacidad, Derecho a la Educación Superior.

“Es toda una conquista, poder sostener esto en medio de una coyuntura marcada por un retroceso tremendo que estamos dando como país en este tema”, asegura Marcela Méndez, coordinadora de la CAD.

El seminario de posgrado Accesibilidad, Discapacidad, Derecho a la Educación Superior es gratuito y abierto a docentes de todo el país…

Sí, la idea es generar y formar docentes con herramientas y recursos didácticos accesibles para el ámbito universitario. Este seminario nació el año pasado y tuvo tanta demanda que decidimos ir por más y armamos la Diplomatura universitaria superior en promoción de recursos didácticos accesibles para el ámbito universitario, que arranca en este segundo cuatrimestre y tiene personas preinscriptas de México, Uruguay, Chile, Colombia y Argentina. Quienes realicen el seminario acreditan el módulo 1 de la Diplomatura.

La presencia de aspirantes provenientes de distintos países da cuenta de la globalidad del tema, ¿no?

Estas son cuestiones que se están discutiendo a nivel mundial. De hecho, este año vamos a reunirnos en el cuarto congreso de la REDLAT, que va a tener lugar en México, y estamos trabajando con la Fundación ONCE de España en ampliar las capacidades institucionales y en armar un entramado interuniversitario e interinstitucional porque es algo que trasciende a la Universidad.

En esa línea, publicaron la Guía básica para la producción de accesibilidad en entornos virtuales

Tenemos que poner al servicio de la comunidad la mayor cantidad de conocimientos y formas accesibles. Esta es una guía muy básica, pero que brinda herramientas y asesoramiento para quienes quieran profundizar en el tema. No es solamente para docentes, sino para los que trabajamos en la universidad, los que producimos comunicación, es decir, pensar en clave de accesibilidad todas las cuestiones que construimos desde la universidad.

¿Cuál es el aporte de las nuevas tecnologías y las inteligencias artificiales (IA)?

Mirá, son una gran oportunidad y también un gran desafío porque tenemos que entender que quienes diseñan esa tecnología tienen sellos propios de la cultura. Entonces, si creemos que la tecnología persigue resolver todas las cuestiones culturales, estamos evitando discutir cómo no reproducir sellos. Las distintas inteligencias artificiales reproducen todos los sesgos, de hecho, trabajamos con el estudiantado para que usen la IA e identifiquen esos sellos a partir de lo que vamos viendo en los seminarios. Por otra parte, vamos a presentar, en alianza con otros países, un acuerdo para impulsar la creación de una IA inclusiva, que incorpore estas perspectivas de discapacidad y también de diversidad. Es un campo de disputas políticas. La discapacidad no es un asunto individual, está vinculado a barreras epistemológicas, políticas, normativas, físicas y de estructuras, de comunicación, tecnológicas, y está afuera de todo. Son las vidas que no importan, las que no pensamos, ni clasificamos, y creo que la primera responsabilidad que tenemos es la indiferencia, por eso la universidad tiene una enorme oportunidad para la innovación.

¿Cómo ves la situación en el país?

Vivimos un momento de regresión, de incumplimiento de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad que aquí, al igual que en los países de América Latina y el Caribe, tiene rango constitucional. Y la Argentina específicamente no solo aprobó la Convención, sino también su protocolo facultativo, que obliga al Estado a rendir cuentas ante el Comité Interamericano de Derechos Humanos. Es una época terrible, en la que los derechos humanos y las mismas Naciones Unidas son cuestionadas. Pero sabemos también que los derechos humanos son progresivos y que, aun así, las universidades tenemos la responsabilidad de disputar el sentido y de dar cuenta de que estamos de pie y que tomamos la lucha de las organizaciones de personas con discapacidad para seguir el camino de la democratización de la educación superior.

Y en esa línea está el Congreso Internacional de Diseño, Discapacidad y Accesibilidad que va a tener lugar en nuestra universidad…

Uno de los principios de la UNLa es que las carreras tienen que incorporar las problemáticas de nuestro pueblo, y este es un problema no resuelto. La propuesta convoca al conjunto de carreras de Diseño, pero no solamente las vinculadas a las Humanidades y Artes, porque el diseño está en la vida de toda la sociedad. Hay proyectos que impulsan el diseño de políticas públicas, de incorporación de nuevas tecnologías para resolver cuestiones de accesibilidad en diversos ámbitos como el educativo o el de salud. Entonces, la convocatoria es muy amplia. Nuestro trabajo es enamorar a todas las personas con sus distintos roles institucionales para que tomen esta perspectiva y creen, es decir, hagan innovación para empezar a transformar la realidad.

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