El concepto de la Economía del Cuidado nació a partir de la frase “Eso que llaman amor, es trabajo no pago”, esbozada por la escritora y activista femenina Silvia Federici. Su objetivo era visualizar la falta de reconocimiento de las tareas domésticas.

“El cuidado es el nudo de la desigualdad que tenemos las mujeres a la hora de desarrollarnos en el mundo del trabajo. Nosotras tenemos una doble jornada laboral, le dedicamos tiempo material a las tareas del cuidado, y por eso nos cuesta mucho más acceder a cargos de jerarquía, de representación política, sindical”, explica Carolina Brandariz, directora de Cuidados Integrales del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y autora de la Antología y Prólogo del libro «No es Amor. Aportes al debate sobre la economía del cuidado”.

¿Cómo es la reacción de las mujeres cuando se habla de esto?

Creo que pesa mucho en nuestras espaldas por mandato cultural. Se espera mucho más de nosotras ante un cuidado que de los hombres. Lo que estamos poniendo en juego es eso y que haya una democratización de las tareas del cuidado, y que el mercado, el Estado y el conjunto de la sociedad sean responsables de eso.

¿Cómo podría materializarse ese reconocimiento?

Hay muchas opciones. Por ejemplo, hay políticas de transferencia tales como la modificación del cuerpo de licencias actual, para que no se formalice que las únicas que cuidamos somos nosotras. También, la creación de espacios del cuidado por parte del Estado y la promoción de mujeres en lugares de jerarquía en términos laborales. Estas políticas tienden a valorizar el trabajo del cuidado.

¿El Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad es un paso en esa dirección?

Creo que sí e impone una agenda que veníamos reclamando en pos de pensar políticas públicas que vayan hacia la igualdad.

Estos debates llegaron a la academia y lograron una Diplomatura en Cuidado de Personas Mayores en la Universidad Nacional de San Martin (UNSAM) en conjunto con la Corriente de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP). ¿Eso es un avance?

Sí, porque esas cuidadoras tienen el rol de garantizar el derecho al cuidado de las personas mayores de manera profesional. Esa actividad no está mercantilizada ni sujeta a las vicisitudes del mercado. Y también es importante resaltar que es el resultado de la unión y organización de aquellas trabajadoras que se constituyen en cooperativas.

Esto quiere decir, también, que las universidades nacionales y públicas tienen un rol importante…

Claro, porque es allí donde se replican y reproducen estos mandatos. Es muy importante que la formación de los futuros profesionales tenga una perspectiva de género que sea transversal a las carreras.

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