“Espero una Argentina sin censuras, espero una Argentina sin represión, espero una Argentina más libre que nunca porque la libertad de que hemos gozado los argentinos, y esto no es una concesión, por favor, esto es el derecho del pueblo a expresarse a favor y en contra de cada gobierno, porque esa es la esencia de la democracia”

 

Cristina Fernández de Kirchner

Plaza de Mayo

9 de diciembre de 2015

 

 

Las inmediaciones de la Plaza de Mayo se llenaron desde temprano. Era miércoles y estaba por empezar el verano. Las banderas de las agrupaciones políticas, sostenidas por sus militantes, coloreaban el día. Pasar frente a la Catedral Metropolitana a las 4 de la tarde, escuchar los cantitos, el bombo y el redoblante, sentir el olor de los choris en la parrilla, ver al vendedor de remeras o al de los prendedores acomodados en un costado ofreciendo “que te pruebes” hoy, parece una postal vieja.

Pero no lo es, es una postal que tiene escasos meses: la fecha fue el 9 de diciembre de 2015, el último día de Cristina Fernández de Kirchner como Presidenta de la Nación.

 

María

María se encontró con sus amigos en Belgrano y Bolívar; en total eran quince. Desde ese punto de la ciudad se fueron caminando hasta Plaza de Mayo y encontraron un cantero para sentarse; estaban también con algunos niños, se quedaron ahí. Atrás estaba el Cabildo.

“Tuve la sensación de apuro, como si no quisiera llegar tarde a una cita. Una cita con la Presidenta, con la historia, con nosotros mismos”.

María siempre participó en movilizaciones, desde que era muy chica iba a las marchas del 24 de marzo junto a sus padres. Una de las últimas en las que estuvo la escuchó a Cristina decir “todo lo que pasó en estos 12 años no fue magia”.

“Cuando terminó y estallaron los fuegos artificiales ya no escuchaba nada, solo sentía la atmósfera de ese momento. No pude escuchar el discurso entero porque cuando estás ahí te lo perdés. Es parecido a cuando vas a la cancha y no escuchás todos los nombres de los jugadores que anuncia el locutor. Pero después, cuando llegué a mi casa, lo escuché entero. Cuando Cristina Fernández de Kirchner terminó de hablar, lloré por lo que terminaba y por lo que venía”.

Esteban

Esteban llegó a las cinco de la tarde a los alrededores de la Plaza de Mayo, dio algunas vueltas por el Cabildo para acercarse pero fue imposible por la cantidad de gente que había. Finalmente decidió quedarse en Avenida de Mayo y Florida.

“Emoción e incertidumbre”, eso sintió en ese momento. Emoción por estar entre tanta gente y por el amor por la política y por la militancia en la que empezó a creer con Néstor y Cristina. Incertidumbre por lo que venía: la presidencia de Mauricio Macri.

Unas horas después Esteban logró encontrarse con sus padres. Cuando terminó el acto no se fueron de inmediato, pasaron al menos dos horas antes de emprender el regreso a Lomas, en donde viven.

 

Patricia

Patricia trabajaba muy cerca de Plaza de Mayo. A las cuatro de la tarde se fue con dos compañeras para escuchar a Cristina. Hacía menos de media hora que estaban allí cuando decidió ir a buscar a tres amigas que estaban, según le avisaban por mensaje, cerca de la Pirámide de Mayo. Tenía menos de 100 metros para recorrer, pero pasar entre tanta gente le llevó casi una hora. A esa altura de la tarde los teléfonos celulares ya no tenían señal en las inmediaciones de la Plaza. Llegó a la Pirámide y no las encontró, pensó en volver adonde estaban sus compañeras cuando escuchó que alguien decía su nombre. En ese momento se encontró con sus amigas y se quedaron juntas durante todo el acto.

Sintió tristeza, dolor y emoción. Lloró por Cristina, por Néstor, por ella y por sus hijos que nacieron en la “década ganada”. Lloró también por su padre, un “peronista de Perón y de Evita” pero que en 12 años se había transformado en un “peronista de Perón, de Evita, de Néstor y de Cristina”. Después de los fuegos artificiales se despidió de sus amigas y se fue caminando las cuarenta cuadras que separan la Plaza de Mayo de su casa.

 

Isabel y Nelly

Isabel y Nelly habían llegado, como tantos otros, cerca de las cuatro a la Plaza de Mayo. Se habían tomado el Roca en la estación Lanús y luego el subte que las dejó en Diagonal Norte. Desde allí caminaron hacia Plaza de Mayo, y se quedaron frente a la Catedral.

Mientras empezaba el discurso de Cristina tomaron mates y comieron chipá, se las veía contentas. Escucharon todo el discurso y las dos lloraron en la parte final.

Nelly pensó en sus nietos y en el trabajo de su hijo y de su nuera. Isabel en su marido jubilado y en ella que en tres años se jubilará como maestra.

 

Luciana

A Luciana le quedó repicando como un eco una frase que dijo Cristina el 25 de mayo de 2015 frente a la multitud en la misma Plaza en donde estaba ahora. Había ido, como tantas otras veces, a escucharla hablar por última vez como Presidenta de la Nación.

Hicieron excursión familiar: llevaron una heladerita, banquetas y mate para amenizar la espera. Cuando la Plaza se empezó a llenar plegaron las banquetas y se quedaron parados pero casi sin despegarse entre los cinco que habían ido. Se quedaron hasta que terminó el discurso. Luciana lloró pero no de tristeza, sino de emoción: “por haber tenido el privilegio de conocer a Cristina, por haber estado ahí en los momentos en los que le hablaba a su pueblo”. El 10 de diciembre Luciana le encargó a un artesano, que trabaja cerca de su casa, que le pintara cuatro cuadritos; uno sería para ella y los otros tres para sus amigas más cercanas. Los cuadritos, pintados en celeste y blanco, dicen “No fue magia”.

 

Hasta la vuelta
Las miles de personas reunidas en la Plaza de Mayo para despedir a Cristina Fernández de Kirchner, constituyeron un hecho sin precedentes. Nunca antes un gobierno concluyó luego de un mandato de 8 años, a los que se suman los 4 años y medio de Néstor Kirchner, con semejante despliegue de cariño y aceptación popular. “Gracias por tanta felicidad, gracias por tanta alegría, gracias por tanto amor –dijo Cristina frente a una Plaza que desbordaba gente hacia las diagonales y la Avenida de Mayo-. Los quiero, los llevo siempre en mi corazón y sepan que siempre voy a estar junto a ustedes”.

 

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