“El agua dulce es el recurso verdaderamente escaso”
Marta Maffei es una luchadora histórica, una dirigente docente muy vinculada a la Carpa Blanca y a la defensa de la educación pública. Pero hoy encabeza otra pelea fundamental: la lucha por el agua, una cuestión de crucial importancia en nuestra Argentina actual. Con ella conversamos sobre el panorama amenazador que se cierne sobre este recurso imprescindible para la vida.
Me impacta enormemente ver cómo países enteros están desalinizando agua de mar para sobrevivir. Eso implica un gasto gigantesco de energía y recursos. Uno empieza a comprender que el problema del agua no es doméstico: es una cuestión de supervivencia planetaria.
Exactamente. Porque el agua en el planeta es abundante, pero el agua dulce es extremadamente escasa. Del total del agua existente en la Tierra, solamente el 3,5% es agua dulce. Y de esa agua depende toda la vida terrestre.
Además, esa pequeña porción enfrenta dos problemas gravísimos: la contaminación y el uso predatorio.
Hace 150 años se utilizaban alrededor de 300 productos químicos en el mundo. Hoy se usan más de 250 mil, muchos sin controles adecuados. Y no solamente se utilizan individualmente: se mezclan. En la agricultura, por ejemplo, se combinan glifosato, atrazina, 2,4-D y muchos otros químicos cuyos efectos conjuntos ni siquiera están plenamente estudiados. Eso genera una contaminación enorme sobre ríos, lagos, napas y acuíferos.
Acuíferos contaminados y glaciares en riesgo
“El agua superficial representa apenas el 0,4% del agua dulce —dice Marta Maffei—. Cerca del 30% está en acuíferos y casi el 70% en glaciares. Es decir: nuestras grandes reservas de agua dulce son los glaciares y los acuíferos. Pero los acuíferos también están siendo contaminados. El agua se filtra a través de rocas porosas y arrastra pesticidas, químicos industriales y sustancias utilizadas por el fracking. En la Argentina incluso tenemos contaminación radiactiva en algunos sectores del acuífero Puelche[1] por residuos enterrados hace décadas. Por eso los glaciares son estratégicos: son nuestra gran reserva de agua para el futuro. Y el agua no es un recurso cualquiera. Nosotros podemos vivir semanas sin alimentos, pero apenas tres días sin agua”.
“El agua contaminada viaja por todo el planeta y tiene una característica única: su movilidad”
“Cuando contaminamos un río —sigue Maffei—, no solamente contaminamos el cauce. Esa agua evapora, forma nubes y puede precipitar en cualquier parte del planeta. Hace poco se detectó atrazina en la Antártida. ¿Qué significa eso? Que los contaminantes viajan por todo el sistema climático. El ser humano ha alterado profundamente el funcionamiento natural del planeta y hoy estamos viviendo las consecuencias: sequías extremas, inundaciones torrenciales, pérdida de agua potable, desertificación y contaminación generalizada”.
Quiero preguntarte tu opinión sobre el acuerdo con Mekorot, la empresa israelí vinculada al manejo del agua.
Mekorot no vino a traer conocimiento hidráulico nuevo. En la Argentina tenemos especialistas extraordinarios y relevamientos completos sobre nuestros acuíferos. Lo que Mekorot hace es otra cosa: un relevamiento estratégico y económico del agua. La empresa entrega a las provincias información muy limitada, mientras conserva datos mucho más precisos sobre reservas hídricas, ubicación y disponibilidad. Y eso no es inocente. Israel tiene una política histórica de control del agua como herramienta de poder. Mekorot administra el agua en territorios palestinos y utiliza su distribución como mecanismo de control social. A colonos israelíes se les garantiza agua para producción y desarrollo. A comunidades palestinas se les restringe el acceso incluso para agricultura básica. Entonces uno tiene derecho a preguntarse: ¿para qué quieren conocer en detalle los acuíferos argentinos?
¿Qué podrías decir de estas tres palabras: “Patagonia”, “glaciares” y “soberanía”?
Hay un enorme interés internacional sobre la Patagonia y las reservas de agua dulce argentinas. Toda la franja oeste del país —desde Jujuy hasta Tierra del Fuego— pertenece a una región árida o semiárida. Allí viven millones de personas que dependen directamente del agua de deshielo. Los glaciares son fundamentales para la supervivencia de esas comunidades. Y además, esos glaciares están retrocediendo. La última glaciación terminó hace unos 12 mil años y el proceso de derretimiento continúa. El problema es que el cambio climático acelera enormemente ese fenómeno. Por eso destruir glaciares mediante minería contaminante o explotación indiscriminada es una irresponsabilidad gigantesca.
El presidente viene descalificando a los ambientalistas y diciendo que se oponen al desarrollo…
Eso es falso. Nosotros no estamos contra la producción. Existen formas de producir sin destruir reservas estratégicas de agua. Lo que cuestionamos es un modelo extractivo que saquea territorios y deja contaminación durante siglos. La minería contaminante puede dejar efectos por más de 500 años. Entonces la pregunta es simple: ¿Qué derecho tiene una empresa a destruir el agua de generaciones enteras?
Humanismo, compromiso y memoria
En un tramo más personal de la charla, Marta Maffei nos recordó episodios de la dictadura y habló sobre el compromiso humano y social. “Yo he sido una persona afortunada —dijo—. Tuve familia, educación y oportunidades. Y cuando uno recibió tanto de la vida, tiene una responsabilidad con la sociedad. Aunque sea informar, ayudar, organizar, acompañar. No podemos vivir solamente pensando cuánto acumulamos individualmente”.
A partir de esta charla uno empieza a entender que el problema del agua no es solo ecológico: es político, económico y profundamente humano. Y también es un tema de soberanía.
Hay que discutir seriamente qué modelo de país queremos porque sin agua no hay producción, no hay pueblos, no hay futuro y no hay vida.
[1] El acuífero Puelche es una de las reservas de agua subterránea más importantes de la Argentina. Está ubicado en la llanura pampeano-paranaense y tiene una superficie de aproximadamente 240.000 km². Abastece de agua potable a gran parte de la población del AMBA y provincias como Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos [N. de la R.].

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