El silencio es conmovedor. Apenas unas frases quedan, unos comentarios asordinados. De cuando en cuando se escucha la voz del maestro y enseguida a su traductora dándoles una u otra instrucción a los asistentes. Esto sucedió en el Museo Universitario de Diseño de la UNLa los días 1º y 2 de julio, cuando Hamano Ryuho ofreció dos talleres magistrales, libres y gratuitos, de su arte: el shodō; es decir, la caligrafía japonesa.

Ryuho, calígrafo y grabador de sellos, se formó como discípulo de Gaki Fukuse y en China se especializó en sellos Tenkoku. Sus muestras se exhibieron en numerosos países, y también en numerosos países dictó conferencias, talleres y demostraciones como la que va a realizar el 8 de julio, cuando se inaugure en el MUD su exposición “La pobreza”. Pero lo que importa ahora es contar la calidez con que el maestro enseña su arte, las palabras en castellano que ensaya de cuando en cuando, la paz e incluso el humor con que transmite sus enseñanzas. La preparación de la tinta, la manera de tomar el pincel, los trazos de los ideogramas sobre el papel se convierten en una manera diferente de mirar y de sentir el mundo.

“La esencia del shodō es el corazón”, nos dice cuando amablemente se presta a que lo entrevistemos. “Lo primero y más importante es el corazón. Entonces, primero tenemos que tener bien fuerte el corazón de cada uno. Y para poder escribir bello no solamente hace falta el corazón, sino todo el resto. Así que tenemos que estar bien. Es por eso que desde que nacemos hasta que morimos, siempre estamos aprendiendo”.

Es una tarde gélida de julio, y sin embargo la sola idea de un arte que compromete de igual manera cuerpo, mente y espíritu propone una calidez a la que no estamos acostumbradas ni acostumbrados en un occidente que se jacta de su racionalidad: según el maestro Hamano, el shodō enfatiza aquello que no se ve de las palabras. “Es lo que nosotros sentimos. Y esto no se limita solamente a la caligrafía japonesa, sino que para mí es para todo el arte en general, porque hay cosas que nosotros no podemos poner en palabras, entonces lo tenemos que expresar de alguna manera y puede ser mediante el arte y la caligrafía, como puede ser una pintura, como también puede ser música. Este último trazo que hice —levanta una hoja de papel traído especialmente de su país, sobre la que hace un rato trazó una gruesa línea negra horizontal—, no es un simple trazo. No es una línea nada más: es la línea de mi corazón. Y como yo quise dejarles un mensaje a las personas presentes recién en el taller, entonces puse todo mi corazón para que eso se pueda transmitir. Así que esto no es una simple línea, sino que es el corazón que puse para poder transmitirles a los participantes del taller”.

En 2016 Hamano Ryuho presentó en el Museo Nacional de Arte Oriental Takara, exhibición que es también el título de un texto del poeta Yamanoue no Okura (660-773) incluido en el Manyoshu, la recopilación de poemas más antiguos del Japón, escritos entre los siglos VII y VIII. En 2025 expuso en la Biblioteca del Congreso Nacional “Japón en su escritura”, a partir de obras que evocan las cartas de despedida de los kamikazes y también la poesía clásica japonesa. En “La pobreza” —la exposición que presentará en el Museo Universitario de Diseño—, parte del poema Diálogo sobre la pobreza para reflexionar sobre la vida, el esfuerzo, la migración y la dignidad humana.

“Cuando trabajo con poemas intento realizar una interpretación bastante amplia de qué modo expresar ese poema mediante la caligrafía japonesa —nos dice Hamano—. Entonces pienso no solamente en el significado de ese poema, sino que voy pensando en los matices, por ejemplo, los materiales que voy a utilizar, si la tinta es más oscura o más clara, sobre qué tipo de papel voy a impregnar la caligrafía, para que la obra final realmente represente eso que yo creo que es ese poema”.

Imposible no pensar en cuánto puede enseñarnos, cuánto puede cambiar nuestra visión acostumbrada a un mundo caótico, ultratecnificado y adicto a la rapidez hasta en las pequeñas cosas, un arte que se detiene en el trazo de la tinta sobre el papel. “Justo es una de las cosas que quiero transmitir mediante la exposición que voy a realizar aquí en el Museo. En comparación con la antigüedad, la vida que vivimos hoy realmente es muy cómoda. Tenemos muchas cosas a nuestro alcance y podemos decir que gracias a todos los avances vivimos mejor. Pero también por esa razón es que nosotros fuimos cambiando de escribir las palabras, las letras, a directamente tipearlas mediante el teclado, o con el celular, y creo que como resultado de eso las relaciones entre las personas se fueron distanciando o, de algún modo, se fueron deteriorando: se fueron volviendo más mecánicas. Es por eso que insisto sobre la importancia de agarrar un papel, una tinta o lo que sea y que se comience a escribir, eso que queremos transmitir, sobre el material que sea. Pero intentar transmitirlo con el corazón y con la mano”.

Homenaje a la comunidad japonesa

Desde junio el MUD se ha ido preparando para la visita de Hamano Ryuho con un ciclo de cine contemporáneo. En un espléndido programa organizado en conjunto con la embajada de Japón en Argentina, en el microcine del Museo se exhibieron las películas Tsumugu Mono y The Lines That Define Me, funciónque contó con la presencia de la agregada cultural de Japón, Keika Furukawa. El motivo es sumarse, desde nuestra universidad, a las conmemoraciones por los 140 años de la inmigración japonesa en la Argentina. En el año 1886, en pleno auge de la Generación del 80, del modelo agroexportador y de la expansión de las vías férreas, Makino Kinzo llegó de Japón y se radicó en la provincia de Córdoba, donde trabajó como fogonero en el entonces Ferrocarril Central Argentino. Él fue el primer inmigrante que vino desde las antípodas de Nuestramérica a establecerse en nuestra nación. Desde ese hito que marcó el comienzo del arribo de la comunidad japonesa a la Argentina pasó casi un siglo y medio: hoy residen en la Argentina más de diez mil japoneses nativos y cerca de 65000 descendientes, una vasta comunidad que desde el primer momento fue acogida con gran respeto y cariño en nuestro país. Es en este marco que la exhibición de Hamano Ryuho se presenta, también, como un gesto de gratitud y de reconocimiento hacia quienes emigraron hacia el sur del mundo hace 140 años. Y también, como un sincero deseo de paz.

“El foco en mí no está en dónde voy a hacer las cosas. Yo creo que todas las cosas suceden por alguna razón y la verdad es que todas las veces me vinculo con personas, y esas vinculaciones me van llevando por diferentes caminos —nos dice el maestro cuando le preguntamos sus sensaciones sobre los talleres y la muestra pronta a abrirse en nuestro museo—. Y esta vez el camino al que me llevó fue a la Universidad. El año pasado, al igual que en otros años, estuve realizando actividades en España y di talleres y expuse en casi todos los países latinoamericanos. En esas actividades que voy haciendo por diferentes países del mundo entre los que incluyo a la Argentina, al vincularme con la gente, ellos me dan muchísima energía: y esa energía y esa fuerza que me dan es lo que se transforma finalmente en una exposición. Lo pienso como una devolución de todo eso que me dan. Entonces, en este caso lo primero que hago es pensar en los estudiantes de la Universidad, y decir, ‘Ellos son el futuro de la Argentina, entonces, ¿qué cosas les quiero transmitir? ¿Qué cosas les quiero devolver un poco de todo lo que realmente me están dando?’”

El sol que da título a esta nota, el sol naciente que desde tiempos inmemoriales identifica a Japón, es también símbolo de renovación y símbolo de vida: y “Vida” fue, justamente, el concepto que el maestro Ryuho les enseñó a trazar en ideograma a los y las asistentes, sobre el final de su segunda clase magistral. “Antes de escribir, tómense un tiempo —los y las invitó—. Vayan pensando qué vida quieren tener, y pongan el corazón en cada trazo”.

«La pobreza» de Hamano Ryuho, se inaugura el miércoles 8 de julio a las 18.30 horas. A las 19 horas de ese día el maestro Ryuho hará una demostración en vivo de su arte. La actividad es gratuita y abierta a la comunidad. La muestra permanecerá abierta hasta el 18 de diciembre de 2026.
Museo Universitario de Diseño – Universidad Nacional de Lanús
Hipolito Yrigoyen 5612, Remedios de Escalada
Estacionamiento gratuito
IG @mud.unla

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