Más allá del viejo —y falaz— adagio de que “una imagen vale más que mil palabras”, es muy cierto que algunas fotografías son capaces de sintetizar en una toma el malestar de toda una sociedad. Es lo que sucede con La Argentina de Milei, la foto de Tadeo Bourbon galardonada con el World Press Photo 2026 en la categoría individual para la región de Sudamérica. Tomada el 14 de mayo de 2025 frente al Congreso de la Nación durante una de las marchas de jubilados de los miércoles, la imagen expone la detención del cura de Opción por los Pobres Jorge “Chueco” Romero por parte de las fuerzas de seguridad, con un dramatismo y un criterio estético propios de una obra de arte clásica. En mayo pasado Bourbon viajó a Amsterdam, donde además de recibir su premio expuso La Argentina de Milei en la exposición de World Press Photo junto a otros más de cuarenta proyectos ganadores de todas las regiones del mundo.
Tadeo, hiciste la foto casi dos meses después de la agresión a Pablo Grillo. ¿Qué historia rodea a la toma?
A fines de 2024 empecé a ir todos los miércoles a las marchas de jubilados. Mucha gente dice que los jubilados siempre estuvieron mal y siempre protestaron, lo cual es verdad. Pero la novedad de este gobierno es que les pegan a los viejos, que nunca estuvieron tan mal como ahora; el testimonio de elegir entre comprar medicamentos o comida no se escuchaba antes. Hoy en día no hay cobertura de PAMI, no aumentan las jubilaciones, no les alcanzan para nada y encima cuando protestan, les pegan. Ese día habían ido los curas de Opción por los Pobres, que se habían solidarizado con los jubilados y habían decidido hacer un rezo colectivo. El padre Paco y el padre Chueco quisieron cortar un poco Callao y empezaron a hacer el rezo, pero en un momento la policía se puso a tirar gases de una manera salvaje, a avanzar con mucha fuerza y a pegar palos, y mucha gente empezó a retroceder. Varios jubilados y los curas se quedaron en la primera línea resistiendo el avance y ahí fue cuando detuvieron al padre Paco. El padre Chueco intentó ayudarlo, y lo detuvieron también a él. Después los soltaron, porque como son curas no saben muy bien qué hacer con ellos… No me interesa tanto la foto impresionante, en general me ubico a resguardo y ese día fue un poco casualidad estar ahí.
¿Qué pasó después de la toma?
La foto se viralizó bastante ese mismo día, y al día siguiente por medio de un amigo me habló el Indio Solari, que la compartió en su muro de Instagram. Posteriormente la foto tuvo otra instancia en la que ganó el POY Latam [Pictures of the Year Latin America], un concurso a nivel iberoamericano, y más tarde el World Press Photo.
¿Seguís yendo los miércoles?
Cuando puedo, sí. Ahora con los jubilados cambió la dinámica, porque la policía decidió cortar toda la plaza para que marchen ahí adentro. A muchos jubilados no les gusta porque dicen que es un “marchódromo”.
Tenés 33 años, ¿hubo algo que te llevó a sumarte a esta lucha?
Yo vengo cubriendo la calle hace rato, y con Milei me imaginé que la cosa iba a venir por acá. No tenía mucha esperanza en este gobierno, y cuando empezó a pasar lo de los jubilados empezamos a cubrirlo con Juan y con Lucía, mis compañeros de colectivo: los tres nos juntamos porque queríamos contar la época Milei en fotos.
Y los jubilados particularmente me conmueven porque es un lugar que siempre me generó una doble emoción: una tristeza total de ver la fragilidad de los cuerpos adultos moviéndose lentamente, teniendo que salir a protestar, y por otro lado un sentimiento de admiración por la fuerza que tienen para ir y poner el cuerpo a pesar de esa fragilidad. Es algo que me conmueve y me convoca, y lo que me convoca me hace querer fotografiarlo o comunicarlo.
También estuviste en Perú, en un proyecto relacionado con la esterilización de mujeres…

Sí, estuve en Perú por media beca que obtuve para hacer un master en fotografía documental en un lugar que lamentablemente ya no existe más, el Centro de la Imagen de Lima. Tenía que desarrollar un proyecto ese año, y elegí el tema de las mujeres víctimas de esterilización forzada. Entre el 96 y el 2000 se lanzó en Perú un programa nacional que se llamó “de salud reproductiva y planificación familiar”, que en teoría pretendía acercarles herramientas y educación a las personas para que tuvieran información sobre su salud sexual. Pero en la práctica tenían objetivos claros: disminuir la pobreza a partir de que las personas más carenciadas no tuvieran más hijos. Esto se tradujo en un programa muy sádico consistente en engañar, manipular, amenazar a mujeres indígenas que muchas veces no hablaban español y eran muy pobres, y las esterilizaban en contra de su voluntad y después no les hacían ningún seguimiento. Todas tienen secuelas perpetuas, ya sea psicológicas o físicas, o ambas, y al día de hoy no tienen justicia. En ese programa está registrado que se esterilizaron cerca de 300.000 personas. Y no hay tantas denuncias porque son personas que ni siquiera tienen demasiada voz para quejarse. Ese proyecto lo expuse solo en Perú, acá llegó a inaugurarse la muestra pero justo una semana antes de la pandemia, que se extendió tanto que finalmente hubo que desmontar la exposición.
¿Estás trabajando en algún otro proyecto, además de documentar la época Milei?
Sí, también estoy haciendo uno en la Patagonia, en la Meseta de Chubut que está entre Puerto Madryn y y Esquel. Es una zona muy codiciada por las mineras. Hace un par de años Patricia Bullrich dijo que ahí solo viven un millón de guanacos, que no vive gente… pero sí vive gente. Estoy haciendo un proyecto sobre ellos: muchos son descendientes de mapuches y viven con muchas complejidades: la falta de agua, la sequía; además no pueden producir lo poco que producen porque como abandonaron los campos en los años 50 y 60 cuando la lana bajó de precio y entró el algodón, empezaron a avanzar los pumas y los zorros, y los depredadores atacan a las pocas ovejas que tienen las pequeñas comunidades pero no los pueden matar porque son especies protegidas. El Estado tiene a estas personas ultraabandonadas, y hace poco el gobernador Torres anunció que va a cerrar casi todas las escuelas rurales de la región. Entonces, un poco los están echando, porque son los que se quejan y resisten a la minería. Hay una minera ahí, Pan American Silver, que está esperando hace rato que le den el OK porque ya tiene los yacimientos explorados.
¿Todo esto lo hacés a pulmón?
Con este proyecto obtuve dos veces la Beca Creación del FNA y la usé para pagarme el pasaje y estar unos días allá. Pero sí, en general hago todo a pulmón, en mis vacaciones. Yo soy fotógrafo free lance, ahora estoy en la municipalidad de Hurlingham haciendo fotos, trabajo para el diario La Nación, para alguna productora que me llama para algún evento. De ahora a fin de año, como es la época alta de casamientos, trabajo los fines de semana como fotógrafo de bodas.

¿Qué es para vos la fotografía?
Es la razón por la que me levanto todos los días. Es lo que me apasiona, mi medio de expresión. Y es la manera que encuentro para vencer un poco la timidez y acercarme a las cosas que me conmueven desde lo social. Me interesa que sea un canal para amplificar las voces de los que más lo necesitan, en este caso los jubilados, o las mujeres esterilizadas. Me da incluso un poco de vergüenza estar en el centro; prefiero que circulen las fotos, los reclamos, las luchas de las personas. Y también tengo la suerte de que la fotografía me sirva para mi supervivencia en este mundo capitalista: poder vivir de la fotografía incluso haciendo fotos para el intendente o casamientos sigue siendo un privilegio. Pero por lo que hago fotos es para denunciar las cosas que me parecen injustas.

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